lunes, 22 de diciembre de 2014

Yo fui a EGB 2 - Javier Ikaz y Jorge Díaz

Título: Yo fui a EGB 2
Autor: Javier Ikaz y Jorge Díaz
Editorial: Plaza & Janés
Año: 2014
ISBN: 978-84-013-4302-5
Nº de páginas: 288

Uno de los libros con cuya lectura disfruté enormemente el año pasado fue con Yo fui a EGB, por lo que cuando hace unas semanas salió a la venta Yo fui a EGB 2 y la editorial me ofreció un ejemplar para leer y reseñar en el blog acepté encantada con la certeza de que me iba a gustar tanto como el primero, como así ha sido.

En las primeras páginas Javier Ikaz y Jorge Díaz nos explican que, tras el éxito de Yo fui a EGB, recibieron muchas peticiones para que escribiesen una continuación con todo lo que tuvieron que dejar fuera y de ahí el volumen que tenemos ahora en nuestras manos, en el que se incluyen temas que no se habían tratado en el primero y se retoman otros que sí aparecieron pero sobre los que hay muchas más cosas que contar. Como os comentaba en mi anterior reseña, la EGB comprende un periodo que se extiende desde principios de los setenta hasta mediados de los noventa, por lo que es fácil deducir la dificultad de englobar tantos años en un único volumen.

Al igual que en el anterior, lo primero que llama la atención cuando lo tenemos en nuestras manos es lo cuidada que está la edición, la cual nos permite con un simple vistazo, gracias a las fotografías e ilustraciones incluidas, trasladarnos en el tiempo y revivir, en función de la edad que tengamos, lo que fueron nuestros años de infancia y juventud. A lo largo de las páginas nos vamos a encontrar, como ya ocurría en Yo fui a EGB, con divertidas sorpresas, guiños y algunos test para poner a prueba nuestros conocimientos, completándose todo ello con unos extras entre los que se incluyen pegatinas, un pequeño póster e incluso en las páginas finales El gran juego de la EGB, con el que podremos disfrutar en familia o con nuestros amigos.

Por lo que se refiere al estilo, Yo fui a EGB 2 está escrito siguiendo las mismas pautas que Yo fui a EGB y así nos encontramos con un tono coloquial y cercano gracias al lenguaje natural y sencillo que los autores emplean en la redacción. A lo largo de las páginas se va combinando el texto con las ilustraciones por lo que es un libro que se lee con mucha agilidad, resultando una lectura entretenida y que se disfruta enormemente por la capacidad que tiene de evocar entrañables recuerdos en nuestra mente.

Vuelven a ser diez los temas en los que se centra el libro, abarcando cada uno de ellos una temática diferente. “Maneras de vivir”, “Horror en el ultramarinos”, “Un tambor lleno de juguetes”, “¡Mi casa…! (ahí va, y la mía)", “Tecnología EGB”, “¿Echamos un partido?”, “Me paso el día bailando”, “Vaya, vaya, aquí no hay playa”, “Mirando la programación” y “Vuelve, a casa vuelve, por Navidad”, son los títulos bajo los que se engloba un recorrido por diferentes aspectos relacionados con dicha época, que van dando lugar a pequeñas subdivisiones. Así a lo largo de las páginas recordaremos cómo era la rutina de nuestro día a día, desde que sonaba el despertador para ir a clase hasta que nos volvíamos a acostar repasando las horas pasadas en compañía del chico/a que nos gustaba, el control sorpresa que habíamos tenido o las partidas que habíamos jugado en la sala de recreativos. Volveremos a visualizar la decoración de nuestras casas, con esas paredes que pasaron del papel al gotelé y con los famosos sillones de escay que tan poco nos gustaban… Pero también iremos de compras a la tienda del barrio, esa en la que podemos encontrar un surtido variado de todo lo que necesitamos ya sea comida, material escolar o juguetes, hasta que lleguen los hipermercados y nos quedemos fascinados ante su tamaño y variedad.

Los juguetes es un tema que ya vimos en el anterior libro pero debido a su amplitud se vuelve a incluir en Yo fui a EGB 2, y es que en nuestro tambor de detergente siempre estaba repleto y hacen falta muchas páginas para recordarlos todos, incluso los que venían de regalo con determinados productos o los que se compraban en el quiosco. Lo mismo sucede con los programas de televisión o la tecnología, si bien ya aparecían algunos en el anterior volumen aquí se vuelven a retomar estos temas, repasando algunos de los programas, personajes o momentos televisivos que más repercusión tuvieron, los pequeños electrodomésticos que facilitaban nuestra vida o los primeros ordenadores a los que tuvimos acceso. Música y deportes son otros dos aspectos importantes en esos años y es por eso que tienen un capítulo dedicado a cada uno de ellos en los que se nos habla de los deportes que practicábamos, mascotas o dibujos deportivos, portadas de discos, programas musicales o grupos y cantantes nacionales que escuchábamos.

Completan este recorrido dos temas vinculados en cierta manera con las vacaciones: la playa y la Navidad. La nevera portátil repleta de comida, la sombrilla floreada o el famoso balón de Nivea era algunas de las cosas que no podían faltar en las escapadas playeras, junto a nuestras “cangrejeras”, que curiosamente se han vuelto a poner de moda este verano. En Navidad poníamos emocionados el árbol repleto de adornos junto al portal y cantábamos villancicos en familia tocando con nuestra pandereta, esperando los momentos más emblemáticos de la televisión como eran el famoso discurso del rey, la retransmisión de las campanadas o el programa de humor con el que Martes y trece nos amenizaban la cena.

Como veis, un recorrido de lo más completo en el que iremos recordando cosas que quizás teníamos abandonadas en algún rincón de nuestra memoria y que gracias a Yo fui a EGB 2 volvemos a recuperar. Es por eso que la lectura de este libro resulta tan recomendable, supone un viaje en el tiempo que nos permite volver a ser niños durante unos instantes y recuperar algunos recuerdos entrañables que evocan los momentos felices que pasamos en esos años. Es difícil explicar las sensaciones que transmite por lo que lo mejor es experimentarlo por uno mismo puesto que si pertenecemos a esta generación, quien más y quien menos se va a sentir identificado con alguna de las muchas cosas que se comentan en las páginas, no solo con las imágenes sino con las experiencias e impresiones que sentíamos ante determinados momentos.

Como ya os comentaba en la reseña de Yo fui a EGB, una de las cosas que más me gusta de estos libros es, además de la sonrisa permanente que te acompaña durante su lectura, la capacidad de recordar cosas que tenías completamente olvidadas, aunque algunas aún estén en algún cajón de casa. Es el caso por ejemplo del estuche de Cuca-Dols, el juego para diseñar moda, las cajas de caramelos Rallye en las que guardaba mis cromos de palma, los masqueseros, la pipa y la bola que vuela, la colección de la pandilla basura, el vestido de la barriguitas para esconder el rollo de papel higiénico, el piano de Blancanieves y los Siete enanitos con el que ahora se lo pasa en grande mi sobrina, los rockys, el vestido de flecos indios, el castillo de Exin o el juego de En busca del imperio cobra entre otros.

La única pega que tienen tanto este como el anterior, es lo rápido que llegamos a la última página y volvemos a la realidad, la lectura es tan agradable que nos gustaría que siguiesen mostrándonos cómo era el mundo que nos rodeaba en aquellos años, en los cuales nosotros lo veíamos todo desde otra perspectiva, la de los ojos de unos niños que quedaban fascinados con cualquier pequeño cambio que se produjese. Y es que únicamente echando la vista atrás nos damos cuenta de cuánto ha cambiado todo, de cómo se han perdido algunas costumbres y se han ido modificando los hábitos en la sociedad, además de percibir el cambio que se ha producido en nosotros mismos, por entonces niños felices y sin responsabilidades, algo que ahora ha quedado atrás.

Llegados a este punto es evidente que el libro me ha encantado y que es una lectura que recomiendo sin ninguna duda, especialmente si estáis dentro de lo que se ha denominado “generación EGB”. Yo fui a EGB 2 es un libro que nos permite echar la vista atrás, algo que siempre resulta agradable, rescatando recuerdos y sensaciones que teníamos olvidadas y que nos permitirán disfrutar de esos años pasados que con tanta nostalgia y cariño recordamos. Por otra parte y teniendo en cuenta las fechas que se aproximan, creo que resulta una opción muy acertada para regalar estas navidades a aquellas personas que han vivido este periodo aunque no sean aficionados a la lectura, pues casi con total certeza van a disfrutar de todo lo que su interior ofrece. Así que ya sabéis, si tenéis algún conocido a quien no sabéis que regalar y encaja en el perfil, tanto Yo fui a EGB como Yo fui a EGB 2 son una opción a tener en cuenta.

Si te ha gustado mi reseña, puedes comprar Yo fui a EGB 2 a través de los siguientes enlaces:


Gracias a la editorial por facilitarme el ejemplar para su reseña

domingo, 21 de diciembre de 2014

Mes de la novela negra, policíaca y de misterio 2015

Gracias a Laky, enero será el mes de la novela negra, policíaca y de misterio, y como son géneros que todos los meses suelo incluir entre mis lecturas, me he animado a participar. Las bases son muy sencillas pues es suficiente con leer alguna obra incluida en estos géneros, y luego ir enlazando las reseñas cada uno en la entrada que publique a tal efecto, que en mi caso será esta misma. Si os interesa participar, podéis leer las bases completas en su blog.


viernes, 19 de diciembre de 2014

Lo que el día debe a la noche - Yasmina Khadra

Título: Lo que el día debe a la noche
Autor: Yasmina Khadra
Editorial: Círculo de Lectores
Traducción: Wenceslao-Carlos Lozano
Año: 2009
ISBN: 978-84-672-4056-6
Nº de páginas: 357

No tenía demasiadas referencias de Lo que el día debe a la noche pero puesto que descansaba en mi estantería desde hacía algo más de un año, y el nombre de su autor, Yasmina Khadra, me servía para el reto 12 meses 12 libros en el que estoy anotada este año, hace unos días me decidí a darle una oportunidad.

Lo que el día debe a la noche comienza situándonos en los años treinta para conocer la historia del pequeño Younes, un muchachito enclenque y solitario de diez años que vive junto a su familia en Jenane Jato, dedicados a labrar sus tierras en una época marcada por la miseria y las epidemias. Sin embargo, su vida se trastocará cuando su padre, arruinado tras haber perdido la cosecha en la que ha invertido todos sus bienes, tome la decisión de dejarle a cargo de su tío, un farmacéutico integrado en la comunidad occidental de Orán. A partir de entonces Younes, convertido en Jonas, disfrutará de una nueva vida carente de obstáculos junto a sus tíos, trasladándose al pueblo de Río Salado en el que entablará amistad con Jean-Christophe Lamy, Fabrice Scamaroni y Simon Benyamin, formando un grupo de amigos inseparables hasta que la joven Émilie haga aflorar en ellos sentimientos desconocidos y que marcarán el curso de sus vidas.

Yasmina Khadra
Yasmina Khadra (Fuente)
Si bien no recordaba haber leído opiniones sobre Lo que el día debe a la noche, sí que conocía al argelino Yasmina Khadra, un autor del que tenía alguna obra anotada como posible lectura, entre ellas Las golondrinas de Kabul o Los ángeles mueren por nuestras heridas. No puedo decir que esta lectura me haya entusiasmado pero aún así, sí que me ha gustado lo suficiente su forma de escribir como para repetir más adelante con otro u otros de sus títulos.

El libro se presenta estructurado en cuatro partes principales, cada una centrada en un periodo diferenciado en la vida de Younes, y a su vez estas vienen subdivididas en diversos capítulos. En todos ellos nos encontramos con una narración en primera persona que corre a cargo del propio Younes, quien hará un recorrido lineal por lo que ha sido su vida desde la infancia hasta la época actual. Como os decía, me ha gustado como escribe Yasmina Khadra pues su estilo se caracteriza por el uso de una prosa que sin perder su sencillez se muestra cuidada y elegante, destacando el uso de la metáfora además de mostrar un marcado carácter intimista en algunas partes derivado de la narración en primera persona. Esto último lleva asociado un predominio de la narración sobre los diálogos, siendo en consonancia el ritmo que sigue constante y pausado, lo que ocasiona que la lectura en algunas partes, al menos a mí, se me haya hecho un tanto monótona.

Lo que el día debe a la noche no es un libro que recoja grandes acontecimientos o esconda sorpresas en su interior, sino que se centra en mostrarnos las relaciones y vínculos creados entre una serie de personajes, colocando a Younes como pieza central de la historia. La narración en primera persona facilita que lleguemos a conocerle en profundidad, asistiendo a la evolución y cambios que se van produciendo en su personalidad desde los primeros años de su infancia. El mayor cambio que experimentará Younes será cuando sea entregado a sus tíos, convirtiéndose en Jonas, y pasando a disfrutar de un modo de vida completamente diferente. Seremos testigos de todo este proceso y de cómo va amoldándose a su nueva vida, superando las dificultades iniciales con las que es recibido en la colonia occidental de Orán, y entablando amistad con tres jóvenes franceses pertenecientes a familias acomodadas. La transformación social de Younes llevará aparejados algunas modificaciones a nivel psicológico, manteniéndose no obstante los rasgos más marcados de su carácter como su bondad, lealtad, conformidad o responsabilidad. No es Younes un personaje que resulte sobresaliente sino que a pesar de estar bien construido y matizado, responde a una personalidad un tanto usual, reservado, distante y discreto, y al menos en mi caso, no es un personaje que me haya llegado demasiado pues no he conseguido conectar con él ni implicarme en su historia.

Jean-Christophe Lamy, Fabrice Scamaroni y Simon Benyamin son los tres jóvenes con los que Younes entablará amistad y desempeñarán un importante papel en el desarrollo de la trama, respondiendo a diferentes formas de ser marcadas por rasgos concretos que los individualizarán y caracterizarán. Jean-Christophe, el mayor de los cuatro y jefe del grupo gracias a su talante dominante, es un joven que destaca por este rasgo y por su atractiva apariencia, la cual le convierte en un ligón empedernido. Fabrice es el contrapunto, un chico excepcional que destaca por su gran corazón y por su carácter soñador, ambicionando convertirse en novelista. Finalmente está Simon, desengañado tras sus fracasos amorosos, y en general malvado, aunque a veces se digne a mostrarse afectuoso y que es el típico gracioso del grupo. Son cuatro jóvenes bastante dispares entre sí pero que se complementan, lo que les convertirá en inseparables en sus años de juventud.

Finalmente, como figura femenina destacada tenemos a Émilie, quien desde mi punto de vista queda un tanto desdibujada al ser Younes el narrador, ya que únicamente tenemos acceso a los datos que él nos facilita sobre ella y esto la acaba perjudicando. Conocemos algunos rasgos de sus personalidad pero no podemos saber cuáles son sus verdaderos sentimientos ni qué motivaciones hay detrás de las decisiones que toma, por lo que se queda en un personaje que el lector percibe lejano y en mi caso me ha faltado información para llegar comprender el porqué de algunas de sus acciones.

Como telón de fondo en la novela nos encontramos con los hechos históricos que han marcado el periodo comprendido desde los años treinta hasta la actualidad en Argelia. No recuerdo haber leído anteriormente ninguna novela que transcurriese en este país y es por eso que todos estos datos me han resultado interesantes y me han servido para adquirir unas nociones generales. Si bien no se profundiza demasiado en ellos, Lo que el día debe a la noche recoge en un primer momento la etapa en la que Argelia es una colonia francesa y posteriormente asistiremos a la revolución independentista y al nacimiento de Argelia como país. Acontecimientos como la operación Catapult, el desembarco en las costas oranesas de los norteamericanos durante la II Guerra Mundial, el final de esta guerra en 1945, el estallido de la guerra civil que enfrentaría a la Argelia argelina contra la Argelina francesa o la obtención de la independencia el 5 de julio de 1962 son algunos de los que quedan reflejados a lo largo de las páginas.

Este marco histórico queda complementado con una magnífica ambientación en la que Yasmina Khadra, a través de cuidadosas descripciones, nos muestra el aspecto de las principales ubicaciones en las que tiene lugar su obra, destacando entre ellas Río Salado, hoy El-Maleh. No se limita a retratar la apariencia de sus paisajes sino que a través de las vivencias de los personajes quedan plasmados las costumbres, los valores, su forma de vida, la convivencia de dos civilizaciones en un primer momento y posteriormente sus conflictos, además de destacar el contraste entre la pobreza y la riqueza que constituyen las dos caras de Orán.

Como ya señalaba, Lo que el día debe a la noche es una obra que se centra en los personajes y esto da lugar a que su desarrollo gire en torno a una serie de temas bastante llamativos. En primer lugar es un canto a la amistad pues expone y analiza la relación que une a los cuatro jóvenes, mostrando la integración entre culturas, la importancia de este valor y el apoyo que supone a la hora de afrontar las dificultades, aunque también atraviese momentos críticos. También el amor tiene mucha importancia en este libro, no solo a nivel de romance sino en otras facetas como el amor que une a la familia o a los amigos y finalmente el relato de Younes permite al autor abordar la búsqueda de la propia identidad o la lucha interior que mantiene entre la fidelidad a los valores y tradiciones de una cultura o el apoyo a sus amigos.

En definitiva, Lo que el día debe a la noche es una novela bien escrita y agradable de leer, que gira en torno al amor y la amistad y que cuenta con un interesante telón de fondo que nos permite acercarnos a la historia de Argelia desde la época colonial hasta la actualidad.

Si te ha gustado mi reseña, puedes comprar Lo que el día debe a la noche a través de los siguientes enlaces:


miércoles, 17 de diciembre de 2014

Ganadores sorteo lectura conjunta premios Ateneo 2014

Hace unos días que ha finalizado el plazo para participar en la lectura conjunta de los premios Ateneo de Sevilla 2014 que Laky yo pusimos en marcha a finales de octubre y como indicábamos en las bases, entre todas las reseñas publicadas habría un sorteo de cuatro lotes de libros, dos en cada blog. El pasado domingo publiqué la lista de participantes y los números asignados a cada uno, y hoy, una vez realizado el sorteo a través de random.org, los ganadores en este blog son los siguientes

Marisa G.
Carmina
 ¡Felicidades a las dos!

Tenéis que enviarme un correo con vuestros datos postales y el título de los cuatro libros del catálogo de Algaida que queréis que contenga vuestro lote.

¡Muchas gracias a todos por participar!

lunes, 15 de diciembre de 2014

Mr Mercedes - Stephen King

Portada Mr Mercedes
Título: Mr Mercedes
Autor: Stephen King
Editorial: Plaza & Janés
Traducción: Carlos Milla Soler
Año: 2014
ISBN: 978-84-670-4120-013-4311-7
Nº de páginas: 496

Mr Mercedes es el título con el que se presenta la última publicación de Stephen King, un autor del que tengo pendientes de leer novelas como La cúpula o 11/22/63, pero al que tenía un tanto abandonado desde hace bastante tiempo hasta que el año pasado leí Doctor sueño. Aunque King es más conocido por sus novelas de terror, en este caso nos presenta una obra policíaca con la que además da inicio a una trilogía protagonizada por Bill Hodges y cuya segunda entrega se prevé en inglés para el próximo año bajo el título de Finders Keepers.

La historia que presenta Mr Mercedes se abre en el año 2009 cuando, en una fría madrugada del mes de abril, un hombre al volante de un Mercedes embiste intencionadamente contra la muchedumbre que se halla congregada ante el Centro Cívico de Lowtown con motivo de la Feria de Empleo, matando a ocho personas, hiriendo a otras muchas y huyendo sin que la policía encuentre ninguna pista que les sirva de ayuda para localizarlo. Transcurridos unos meses, Bill Hodges, uno de los inspectores que estuvo al frente de esta investigación y ahora está retirado, recibe una carta anónima de alguien que se identifica como el autor de la masacre y con la que pretende incitarle al suicidio, provocación que consigue el efecto contrario. De esta manera, Hodges iniciará una nueva investigación al margen de los cauces oficiales para intentar descubrir quién se encuentra detrás del denominado “asesino del Mercedes”.
Stephen King (Fuente)

Aunque esta no es la primera novela de Stephen King que se encuadra fuera del género de terror al que nos tiene acostumbrados, hasta ahora yo me había limitado a leer sus títulos más conocidos dentro del mismo, por lo que sentía cierta curiosidad por descubrir si se manejaría igual de bien en otros ámbitos que en este. De ahí que no tardase demasiado en comenzar la lectura de Mr Mercedes y, una vez finalizada, desde mi punto de vista cumple las expectativas y resulta igual de recomendable que el resto de obras del maestro del terror.

Bajo el título de "El mercedes gris" se introduce la parte con la que se da inicio la obra, la cual viene dividida en un total de ocho. De estas la primera correspondería a una especie de prólogo en el que se recogen los hechos que se convertirán en el eje en torno al que se va a desarrollar la historia, y las dos últimas son muy cortas y se podrían considerar un epílogo. A su vez cada uno de estos grandes bloques viene fraccionado internamente en diversas partes numeradas que logran, junto a su ágil ritmo, que la lectura sea muy dinámica. La narración corre a cargo de un narrador omnisciente que permite alternar entre los diferentes personajes y escenarios para que el lector reciba toda la información, con la particularidad de utilizar el tiempo presente para relatar los hechos, lo que nos implica aún más en la historia pues parece que todo está sucediendo ante nuestros ojos.

Una vez más es necesario destacar la construcción que Stephen King hace de sus personajes, uno de los puntos fuertes en esta obra. Todos ellos están bien definidos, especialmente a nivel psicológico, estando correctamente diferenciados unos de otros, y presentando una carga de realismo que queda reflejada a través de sus claroscuros, inquietudes y motivaciones. Aunque el protagonismo está bastante equilibrado entre los dos personajes principales, la balanza se inclina un poco más hacia William Hodges, inspector retirado de la policía desde hace seis meses. Tras su jubilación, la vida de Hodges ha quedado reducida a sentarse frente al televisor cerveza en mano, aunque tras convertirse en alcohólico años atrás y acabar la bebida con su matrimonio, consiguió controlar tanto este hábito que no es capaz de retomarlo. En un principio Hodges no es una figura que destaque demasiado pues encaja en el perfil que puede ofrecer cualquier persona de sus características, haciendo hincapié King en las limitaciones y achaques propios de su edad y que hacen que en cierta forma en algunos momentos se sienta frustrado; profundizando paulatinamente en su psicología y descubriendo que existen facetas de su vida que le atormentan.

Junto al inspector Hodges, Brady Hartsfield es el otro gran protagonista en esta historia y su construcción resulta mucho más interesante al presentar una personalidad con múltiples matices tras la que se esconde la verdadera identidad del asesino. Stephen King nos la posibilidad de seguir sus pasos y penetrar en su mente, observando las diferentes ideas que en ella se plantean y las motivaciones que tiene para llevar a cabo cada uno de sus actos, lo que pone de manifiesto un desequilibrio que queda combinado con una gran inteligencia y habilidad que nosotros iremos descubriendo poco a poco. Para descubrir la verdadera psicología de Brady será necesario ir penetrando en su pasado, algo que él nos permitirá hacer gracias a sus recuerdos, los cuales nos darán los datos necesarios para comprender el porqué de su forma de ser.

Si bien ellos dos son los ejes principales del último libro de Stephen King, a su alrededor van entrando en juego otras figuras que están igualmente cuidadas en detalle y resultan interesantes en cuanto a su personalidad. Está así la madre de Brady, una mujer un tanto desequilibrada, que sufre un grave problema con el alcohol y con la que él mantiene una relación un tanto escabrosa; Holly Gibney, otra mujer que acarrea problemas mentales desde su juventud y que resulta un tanto atípica; Jerome Robinson, un joven de color que destaca tanto por su carácter afable como por su inteligencia y habilidades informáticas; la señora Trelawney que a pesar de estar fallecida jugará un importante papel en el desarrollo de la investigación que nos permitirá conocerla en profundidad o su hermana Janey, quien participará activamente para desenmascarar al asesino. Estas son algunas de las diversas figuras que encontramos y que pertenecen a diferentes ámbitos pues el avance de la historia nos permite acercarnos además de a la propia investigación, a ciertas facetas más personales de algunos personajes que nos acercan a su vida en familia o rutinas del día a día.

Es evidente que esta galería de personajes tiene en común sus puntos oscuros, la mayoría de ellos presentan problemas mentales que vienen derivados de algún hecho acaecido en sus pasados y en los que la sociedad que les rodea ha tenido mucho que ver. De esta manera el autor aborda en un segundo plano una serie de temas que resultan en algunos casos muy actuales como es el caso de la crisis económica en la que estamos inmersos junto a la dificultad para encontrar empleo que la misma ha acarreado pero también otros problemas más atemporales como el alcoholismo, presente en muchas de sus obras, el maltrato infantil, los trastornos mentales, las rupturas familiares o las diferencias entre clases sociales.

A pesar de que el lector conoce desde el principio la identidad del asesino y en este sentido juega con ventaja sobre Hodges, esto no es obstáculo para que la novela mantenga la tensión y el suspense a lo largo de todos sus capítulos. Stephen King maneja con habilidad la trama para mantener la atención de un lector que sigue con interés los avances de Hodges mientras accede a la perturbada mente de Brady, una combinación que hará que sea difícil abandonar la lectura hasta llegar al final y descubrir quien sale victorioso en esta lucha entre el bien y el mal.

Señalar también que a pesar de que es el primera parte de una trilogía, se puede leer perfectamente de forma independiente pues su final es cerrado, aunque deja una pequeña puerta abierta introduciendo un interrogante que genera cierta expectación en el lector. Por mi parte ya estoy deseando que se publique la segunda parte para encontrarme de nuevo con William Hodges y compañía, es un personaje muy humano que genera bastante simpatía, por lo que tengo curiosidad por saber qué le sucederá en las próximas entregas.

En definitiva, Mr Mercedes es una obra con la que disfrutarán tanto los seguidores habituales de Stephen King como aquellos que sean aficionados a la novela negra y policíaca. Una historia con la que se da inicio a una trilogía, que destaca por la caracterización de sus personajes, y que nos invita a penetrar en la mente de un psicópata al mismo tiempo que asistimos a los avances que sigue la investigación.

Si te ha gustado mi reseña, puedes comprar Mr Mercedes a través de los siguientes enlaces:


Gracias a la editorial por facilitarme el ejemplar
Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...