miércoles, 3 de septiembre de 2014

El edificio de las mujeres que renunciaron a los hombres - Karine Lambert

 

Hace unas semanas recibí la propuesta junto a otros blogs para participar en una especie de lectura conjunta anticipada de El edificio de las mujeres que renunciaron a los hombres, primera novela publicada por Karine Lambert y que sale mañana día 4 de septiembre a la venta. Guiada por una sinopsis atractiva me animé a participar pero el resultado no ha sido el esperado y a mí no me ha gustado por diversas razones que os iré detallando a continuación.

La novela nos traslada hasta un bonito edificio situado en un callejón sin salida del distrito XX de París donde residen Simone, Rosalie y Giuseppina, tres entrañables mujeres, muy distintas las unas de las otras, pero unidas por una misma decisión: no hay hombres en su vida. La propietaria del edificio, apodada La Reina, es una bailarina retirada que gracias a su carácter se ha ganado el aprecio de las inquilinas, manteniendo una única norma en el inmueble por la que se prohíbe la entrada de hombres en el mismo. Esto no supone ningún problema para las tres vecinas, pues cada una ha renunciado a ellos por alguna razón, comenzando una nueva vida en esta peculiar vivienda en la que no tienen que preocuparse de sufrir por amor. La llegada de Juliette, una joven que trabaja como montadora de escenas, supondrá un cambio en la apacible vida del edificio pues, aunque se sentirá a gusto en compañía de sus nuevas vecinas y amigas, no aceptará la norma impuesta de renunciar al amor.

El punto de partida de El edificio de las mujeres que renunciaron a los hombres no es nada novedoso pues existen infinidad de libros, sobre todo dentro del género chick lit, en los que sus protagonistas, tras alguna mala experiencia, han decidido renunciar al amor como una medida de protección. Si bien esta premisa por si misma no es muy llamativa, tanto el escenario en el que se desarrollaba la historia como el secreto en torno al personaje de Juliette al que hace referencia su sinopsis sí que lo fueron para mí, y comencé su lectura con bastante interés, perdiéndose este ya en los primeros capítulos. La principal razón de esto es la forma en la que Karine Lambert introduce al lector en su relato ya que, aunque reconozco que es diferente a lo que suele ser habitual, en mi caso no ha funcionado, los primeros capítulos me han resultado caóticos y confusos y, a pesar de que después la historia se reconduce, yo ya no he sido capaz de disfrutar de ella.

Con poco más de doscientas páginas, la novela se presenta dividida en treinta y dos capítulos que, como es fácil deducir, tienen una extensión muy breve. Esto hace que la lectura sea rápida y dinámica, más teniendo en cuenta que las partes dialogadas son muy abundantes. Este es uno de los puntos que a mí particularmente no me ha gustado pues si bien los diálogos siempre dan agilidad a la narración, en este caso me han resultado excesivos (el capítulo dos por ejemplo es completamente dialogado) a lo que se suma que algunos de ellos simplemente reflejan la conversación sin indicar quien habla en cada momento y aunque, no sea algo determinante, para mí resulta confuso.

Por lo que se refiere al estilo, Karine Lambert emplea una prosa sencilla, clara y desenfadada que resulta accesible y fácil de leer. Utiliza un narrador omnisciente que en la mayoría de las escenas usa el tiempo presente que relatar lo que está sucediendo, lo que contribuye a que la novela resulte muy visual, parece que acción y diálogos están teniendo lugar ante nosotros. Si bien es posible establecer una línea argumental principal, esta se desarrolla sin un curso definido, saltando de una escena a otra, y además se alternan algunos capítulos en los que pasa a momentos puntuales del pasado de las diferentes vecinas que sirven para comprender los motivos por los que han tomado la decisión de renunciar a los hombres. Todo esto provoca que, una vez finalizada la lectura, me haya quedado con la sensación de que la historia ha transcurrido demasiado rápido, sin profundizar ni en su contenido ni en sus personajes.

En el edificio de las mujeres que renunciaron a los hombres habitan Simone, Rosalie y Giuseppina, a las que se unirá Juliette, completándose el cuadro con la propietaria y el gato de Simone, Jean-Pierre. Estas cinco mujeres son los personajes que protagonizan el libro, con distintas nacionalidades y respondiendo a diferentes personalidades que en algunos casos resultan bastante peculiares. No obstante y como os decía, no llegamos a conocer a ninguna con demasiada profundidad, limitándose la autora a hablarnos de sus pasados para presentarnos las circunstancias que han rodeado la expulsión de los hombres de su vida. Entre ellas quien más sobresale es Juliette al ser la única que no está dispuesta a aceptar la norma impuesta, una joven que vive marcada por una infancia con unos padres ausentes, por su falta de cariño y que, a pesar de lo que digan sus vecinas, sigue soñando con encontrar a su “príncipe azul”. Resultaría una figura interesante si la autora hubiese profundizado más en su psicología pero al suceder todo de una forma tan precipitada no he llegado a empatizar con ella, al igual que tampoco lo he hecho con el resto de mujeres y es una lástima en el caso de la Reina pues es un personaje que tiene las bases para resultar carismática y cuya historia pasada resultaría muy atractiva.

En cierta forma, El edificio de las mujeres que renunciaron a los hombres se podría encajar dentro del chick lit, aunque no cumple todas las premisas del mismo, y por eso su definición dentro de un género concreto resulta complicada. El relato que presenta Karine Lambert incluye historias de amor aunque también tienen cabida la amistad, la esperanza o la solidaridad, además de abordar en un segundo plano temas como la familia, la vejez y el paso del tiempo, la enfermedad, las pérdidas o las diferencias generacionales y culturales.

Resumiendo, Karine Lambert construye una novela en la que explora la importancia del amor y de las relaciones, exponiendo la historia de cinco mujeres que, a pesar de sus diferencias, comparten amistad gracias a la convivencia en un edificio en el que su propietaria ha impuesto la norma de no admitir hombres. Un libro desde mi punto de vista orientado principalmente al público femenino tanto por sus protagonistas como por el enfoque del argumento, y que, aunque a mí no me ha convencido, el resto de participantes sí lo han disfrutado, por lo que os animo a leer sus reseñas para comparar impresiones.

Si os ha gustado mi reseña, podéis adquirir el libro a través del siguiente enlace:


DATOS TÉCNICOS:
Título: El edificio de las mujeres que renunciaron a los hombres
Autor: Karine Lambert
Editorial: Reservoir Books
Traducción: Palmira Feixas
Año: 2014
ISBN: 978-84-397-2898-6
Nº de páginas: 204
Gracias a la editorial por facilitarme el ejemplar

domingo, 31 de agosto de 2014

Próxima publicación: El edificio de las mujeres que renunciaron a los hombres

Aunque estoy de vacaciones, os he dejado programada esta entrada para hablaros de un libro que va a publicarse la próxima semana, en concreto, el día 4 de septiembre: El edificio de las mujeres que renunciaron a los hombres. Seis blogueras hemos tenido la oportunidad de leerlo antes de esta fecha, y el día anterior a su publicación os contaremos lo qué nos ha parecido. 
Por el momento y para que lo vayáis conociendo, os dejamos un adelanto:

Que cuatro mujeres vivan juntas no tiene nada de especial, pero ¿y si esas cuatro mujeres comparten la idea de que los hombres cuanto más lejos mejor? Bienvenidas al edificio de las mujeres que han renunciado a los hombres.

En un bonito edificio de París viven Simone, Rosalie y Giuseppina. La propietaria, conocida como la Reina, bailarina retirada, es amable y considerada con sus huéspedes, pero ha impuesto una norma estricta: en el edificio no se admiten hombres.
Cada una de ellas tiene una razón de peso para haber renunciado a los hombres. En sus nuevas vidas no tienen que preocuparse de sufrir por amor pero ¿por qué vivir sin amor? Ellas afirman:

No hemos renunciado al amor. Hemos renunciado a la esperanza loca de vivirlo.

A las montañas rusas.
A querer acercar el polo norte y el polo sur.
A dejarse tomar el pelo por una caricia.
A perder la cabeza y estar enganchada a una relación tóxica.

Y así hasta que un día llega la joven Juliette a ocupar un piso vacío. Entonces el curso de sus vidas puede que tome un giro inesperado y la portería parisina se abra a nuevos o viejos habitantes.

Si queréis haceros una idea de su estilo, aquí podéis leer el primer capítulo 

martes, 26 de agosto de 2014

Vacaciones


¡Nos leemos a la vuelta! 
Aunque os dejo programada una entrada este fin de semana y una reseña para el día 3 de septiembre

lunes, 25 de agosto de 2014

La Alejandría olvidada - Almudena Navarro


La Alejandría olvidada es la última publicación de Almudena Navarro, autora de la que hace un par de años leí La papeleta en blanco, novela que posteriormente ha sido publicada por la editorial Roca con el título de La alcoba escondida. En este caso Almudena cambia completamente de registro para ofrecernos una historia de aventuras ambientada en un escenario que, al menos a mí, me resulta muy atractivo y fue uno de los motivos que me impulsó a aceptar la propuesta de lectura que me hizo la autora.

Nos encontramos en París en el año 2002, donde Gaspar Bitball, doctorado en historia por la Universidad de la Sorbona, en la que además ocupa una plaza, lleva a cabo una investigación en torno a Ai Khanoum, yacimiento en el que basó su tesis doctoral y sobre el que está especializado, habiéndose convertido en los últimos años en una especie de obsesión para él. A pesar de este interés, Gaspar nunca ha podido visitar estas ruinas y en la actualidad, debido a la compleja situación que atraviesa Afganistán, ya nadie sabe qué ha sido del yacimiento ni en qué estado se encuentra, algo que le preocupa hasta el punto de intentar alertar a la comunidad científica con artículos y quejas. Su labor finalmente obtendrá respuesta cuando reciba una llamada del Ministerio de la Presidencia que le confirme que una pequeña coalición internacional entrará en Afganistán para supervisar el estado de sus yacimientos y tesoros arqueológicos. Será así como Gaspar, acompañado de los doctores Kipling y Hoover además de una intérprete amiga de su secretaria, viaje hasta Afganistán para observar y valorar el estado del patrimonio histórico del país, viéndose inmersos en una aventura repleta de obstáculos y peligros en la que intentarán recuperar la memoria de la ciudad perdida.

Almudena Navarro (Fuente)
Por otra parte nos trasladamos al año 148 a. C., momento en el que el filósofo Aenas, al verse obligado a abandonar Macedonia tras la derrota del Imperio por los romanos, emprende un viaje que le llevará hasta Alejandría del Oxo, capital del imperio independiente grecobactriano y que se ha convertido en una ciudad próspera, rica y esplendorosa. Con la ayuda de los Papadopoulos, una familia de origen griego que encontrará en el camino, finalmente alcanzará la ciudad, instalándose en ella y emprendiendo una nueva vida que le permitirá conocer a Atanasia, la Gran Sacerdotisa del templo de Zeus y que será la mujer que cambiará tanto su destino como el de la capital.

En general, La Alejandría olvidada ha resultado una lectura muy entretenida con la que he disfrutado además de descubrirme datos que desconocía, pues no había oído hablar anteriormente del imperio grecobactriano ni del yacimiento de Ai Khanoum. Esto último es algo que siempre valoro muy positivamente pues me gustan los libros que además de proporcionar entretenimiento permiten ampliar conocimientos, y La Alejandría olvidada cumple ambas premisas.

La novela se desarrolla a través de dos hilos temporales, uno ambientado en el año 2002 y otro que transcurre entre el 148 y el 145 a. C, presentándose dividida en veinticuatro capítulos que abarcan lo que sería el tiempo actual, y que quedan completos con otros cuatro situados en el pasado más un epílogo final. Como complemento al principio del libro nos encontramos con tres ilustraciones que reproducen los mapas de Ai Khanoum, Afganistán en el año 2002 y el Imperio grecobactriano en el año 145 a. C., los cuales son una pequeña ayuda a la hora de situarnos y hacer una composición de lugar.

En más de una ocasión os he comentado que me gustan mucho las novelas que combinan dos o más tramas situadas en diferentes tiempos y este era un aspecto que me atraía en La Alejandría olvidada. Normalmente resulta difícil conseguir un equilibrio entre las diferentes partes, por lo que es usual que el lector acabe disfrutando más de un hilo temporal que de otro y esto es lo que me ha ocurrido con la novela de Almudena. Pero en este caso el problema, desde mi punto de vista, es que la parte del pasado me ha parecido poco desarrollada. Tras leer el primer capítulo situado en el año 148 a. C., cuando Almudena retomó la historia pasados nueve capítulos, tuve que hacer un esfuerzo para refrescar lo que me había contado anteriormente y quienes eran los diferentes personajes. Si os dais cuenta, una parte ocupa veinticuatro capítulos frente a cuatro dedicados a la otra y pienso que habría sido más acertado equilibrar ambas intercalando más capítulos, ya que la línea argumental del pasado ofrece un planteamiento interesante que puede dar juego para extenderse más. Esto es una opinión completamente personal que puede no ser compartida por el resto de los lectores por lo que no pretendo señalarlo como un punto negativo sino como una opinión propia.

En cuanto al estilo, la narración en La Alejandría olvidada corre a cargo de un narrador omnisciente en tercera persona del pasado, siguiendo en general un curso lineal y está escrita con un estilo ligero y fácil de leer gracias al uso de una prosa sencilla y clara, con diálogos abundantes, y un ritmo que se mantiene ágil y dinámico. La sucesión de aventuras es constante y esto hace que resulte una novela muy entretenida, en la que no faltan ciertas dosis de tensión e intriga en torno a lo que les sucederá a los protagonistas además de algunos toques de humor tanto en los diálogos como en ciertas situaciones en las que se ven inmersos. Como apunte señalar que la obra necesita una pequeña revisión ya que mi versión contiene alguna errata, como por ejemplo palabras que comienzan por mayúscula cuando no corresponde, y hay párrafos y frases que resultan repetitivos al emplear la misma palabra de forma muy seguida. (Nota: La versión disponible ahora en Amazon ya ha sido corregida)

Uno de los aciertos de la novela radica en sus protagonistas, entre quienes destaca especialmente Gaspar. Almudena ha seleccionado una serie de figuras que resultan cercanas y reales, ganándose el aprecio y simpatía del lector gracias a unas carismáticas personalidades que se complementan entre sí. Teniendo en cuenta el género en el que se encuadra, la evolución de los personajes no es algo tan determinante como las aventuras en las que se ven envueltos y esto provoca que no exista una gran evolución en sus personalidades, que se mantienen coherentes con el desarrollo de la trama.

Podemos considerar a Gaspar Bitball como el principal protagonista y a mí es el personaje que más me ha gustado. Se aleja del típico perfil y así nos encontramos ante un hombre en el que, a pesar de su atracción por el yacimiento de Ai Khanoum, puede más el miedo ante la situación que atraviesa el país. No es una persona que se haga pasar por héroe ni que protagonice grandes hazañas, sino que en todo momento se muestra receloso, miedoso y en cierta forma necesitado de protección, rasgos que le humanizan y aumentan la credibilidad de la historia.
Más valentía que Gaspar demuestra su compañera de expedición Irine, un personaje que resulta interesante por tener que enfrentarse a las normas de una cultura que no comparte a pesar de que su familia sea de origen afgano. Los conflictos a los que se enfrenta hacen posible que Almudena aborde el papel de la mujer afgana, sirviendo de llamamiento sobre la situación que las mismas viven.
El resto de personajes tienen un papel menos relevante aunque igualmente determinante para que los hechos sigan su curso, encuadrándose entre quienes sirven de ayuda a los protagonistas para alcanzar sus objetivos y quienes se alzan como sus enemigos, es decir, que tenemos a “buenos” frente a “malos”.

En la línea argumental del pasado nos encontramos con unos personajes diferentes y en consonancia con lo que comenté anteriormente, no están muy desarrollados centrándose en la figura del filósofo Aenas y en la sacerdotisa Atanasia que son las dos personas a las que el lector llega a conocer un poquito más. Sin embargo no son figuras con las que se llegue a conectar, al menos en mi caso, lo que creo que es debido a la celeridad con la que transcurre su historia y a que los personajes del presente resultan mucho más llamativos.

Finalmente es necesario mencionar el contexto histórico en el que se desarrolla La Alejandría olvidada, teniendo en cuenta la nota final que la autora incluye en la que nos explica las licencias que se ha tomado para desarrollar su obra. En mi caso como os comentaba anteriormente, no había oído hablar del imperio grecobactriano ni del yacimiento de Ai Khanoum por lo que en ese sentido, este libro captó mi interés desde un primer momento. Sin extenderse demasiado en datos aburridos o innesarios, Almudena nos ofrece información suficiente para que nos hagamos una idea de lo que fue este periodo, abordando igualmente el descubrimiento de Ai Khanoum y lo que ha sucedido con él a lo largo del tiempo. Todo esto me ha gustado mucho y considero que uno de los aspectos más positivos que nos ofrece esta obra es tomar como punto de partida este yacimiento, dando a conocer unos hechos que, me atrevo a afirmar, son desconocidos para muchos de nosotros. Igualmente este contexto se complementa con la parte más actual que nos permite acercarnos a Afganistán y conocer un poco más la compleja situación que atravesaba en el año 2002, incluyendo datos de la historia del país, los conflictos, su cultura y costumbres o su forma de vida.

Llegados a este punto y aunque he señalado algunos aspectos que para mí se podrían mejorar, lo cierto es que he disfrutado mucho con la lectura de La Alejandría olvidada y creo que es una obra muy recomendable para todos aquellos que busquéis una novela entretenida y repleta de aventuras, así como para quienes quieran descubrir un poco más sobre el imperio grecobactriano y el yacimiento de Ai Khanoum. Almudena Navarro ha desarrollado una obra que cuenta con un planteamiento atractivo por el marco en el que se encuadra, y en cuyo interior se combinan una serie de elementos como intriga, romance, historia y aventuras que dan lugar a una lectura amena y entretenida a la vez que interesante e instructiva. 

Si te ha gustado mi reseña, puedes adquirir el libro a través del siguiente enlace:


DATOS TÉCNICOS:
Título: La Alejandría olvidada
Autor: Almudena Navarro
Editorial: Autoeditado
Año: 2014
Nº de páginas aprox.: 269
Gracias a la autora por facilitarme el ejemplar

viernes, 22 de agosto de 2014

La princesa en la sombra - Indu Sundaresan


Tras haber leído el año pasado La emperatriz tras el velo y La emperatriz del sol, me había quedado pendiente La princesa en la sombra con la que se completa la trilogía del Taj Mahal escrita por Indu Sundaresan. En este caso y como ocurría con la segunda parte, al ser la continuación es inevitable incluir en esta opinión algún spoiler de los dos anteriores libros, por lo que si no los habéis leído y tenéis intención de hacerlo, os recomiendo no seguir leyendo, pero también he de señalar que este libro se podría leer de forma independiente sin problema.

Si recordáis, La emperatriz tras el velo y La emperatriz del sol se centraban en la figura de Mehrunnisa, convertida en Nur Yahan tras casarse con el emperador Yahangir, y en este caso, tratándose de una saga familiar, lo esperado hubiese sido que la autora nos hablase de la historia de Aryumand Banu Begam, también conocida como Mumtaz Mahal, a quien en los libros anteriores conocemos desde niña y que finalmente contrae matrimonio con el emperador Sha Yahan. Sin embargo, Indu Sundaresan se salta esta generación para centrar su novela en una de sus hijas, Yahanara, quien a sus diecisiete años y tras la muerte de su madre al dar a luz, tendrá que cargar con el peso del zenana imperial, convirtiéndose, gracias a su posición privilegiada como favorita de su padre, en la mujer más poderosa del harén y de la corte.

Las dos entregas anteriores me encantaron y las considero de mis mejores lecturas el año pasado pero en este caso, aunque también me ha gustado, no ha llegado a entusiasmarme de la misma manera y las altas expectativas no se han cumplido. Aún así, me disfrutado con la lectura y a nivel histórico me ha resultado interesante, sirviéndome para completar las nociones que ya tenía sobre ese periodo de la historia de La India.

© Indu Sundaresan (Fuente)
Muchos de los puntos que señalé en las reseñas anteriores se aplican también a esta obra, ya que en general sigue una línea similar en cuanto a estructura, estilo y desarrollo. De esta manera, nos encontramos con una división por capítulos en los que, utilizando un narrador omnisciente, Indu Sundaresan va relatando lo sucedido durante esos años siguiendo un curso lineal aunque se introduzcan algunos flashbacks al pasado para mejorar la comprensión de los hechos. Para ayudar al lector a situarse espacial y temporalmente, al comienzo de cada uno de los capítulos figura la fecha islámica en la que se sitúa la acción junto al emplazamiento, y otras ayudas que el libro incluye son los anexos finales, en los que se recogen los personajes principales, un glosario de términos que durante la narración se han mantenido en el idioma original y la representación del árbol genealógico. Tampoco hay diferencias en cuanto al estilo de Indu Sundaresan y así se mantiene una prosa cuidada, elegante y clara, en la que destacan las minuciosas descripciones, muy coloristas y visuales. A pesar de no contar con un ritmo intenso, este se mantiene constante logrando que la lectura se siga con agilidad e interés.

Por lo que se refiere a los personajes de esta novela, a muchos de ellos ya los conocemos por las anteriores entregas aunque queden en un plano secundario, adquiriendo más importancia en este caso los hijos de Sha Yahan y Muntaz Mahal. La protagonista indiscutible de la historia es su hija mayor, la princesa Yahanara, en cuya vida y evolución se centra el argumento principal. Yahanara es una mujer de gran poder, imaginación, fuerza y piedad, heredando algunos de los rasgos que definían también el carácter de su abuela. Sin embargo y a pesar de estar perfilada con multitud de matices, no es un personaje en cuya historia me haya llegado a implicar ni ha conseguido transmitirme sus sentimientos y emociones, creo que en este sentido la autora no ha logrado dotar a su personaje de la calidez y cariño que se intuye por sus actos, manteniéndose un tanto fría, lo que hace que no nos impliquemos en su vida. Puede que en este caso el problema haya sido haber leído anteriormente Bajo un cielo de mármol, novela también centrada en este personaje y que hacía una presentación diferente de su personalidad, destacando algunos rasgos que ahora yo he notado en falta aunque la obra de Indu Sundaresan esté más ajustada a la realidad.

A raíz de la muerte de su madre, Yahanara se convirtió en la favorita de su padre Sha Yahan, a cuyo lado se mantuvo a lo largo de los años cuidándole, apoyándole y asesorándole en las cuestiones de estado, enfrentándose a los celos de su hermana Roshanara y moderando los enfrentamientos entre sus hermanos. De entre ellos es Aurangzeb el que más destaca por su carácter impetuoso, vehemente, orgulloso e inflexible; rasgos que contrastan con los de su hermano Dara, quien a pesar de ostentar la sucesión, nunca demostrará dotes suficientes para convertirse en emperador.

Las personalidades de todos quedarán perfiladas a lo largo de la novela, reflejando la evolución que sufrirán a lo largo de los años y que estará marcada por la rivalidad que se instalará entre ellos. A pesar de que el personaje de Yahanara me ha resultado un tanto distante, todos en conjunto me han resultado reales y creíbles gracias a las virtudes y defectos que dan forma a sus caracteres y que les hacen actuar de una forma u otra en función de las circunstancias.

Taj Mahal © El universo de los libros
Como ya ocurría en las anteriores entregas, la ambientación es uno de los puntos fuertes junto al contexto histórico. Indu Sundaresan maneja las descripciones con habilidad, permitiendo que tengamos una clara visión de cómo era todo en ese periodo: la majestuosidad de los palacios y su distribución, la belleza de los jardines, las lujosas ropas y joyas o el funcionamiento del zenana y los bazares. De esta manera la narración resulta muy visual y colorida, logrando que nos sintamos partícipes del ambiente que se vivía entonces en La India y llegando a conocer tanto la forma de vida como las costumbres de los miembros de la dinastía mogol.

Por lo que se refiere a los hechos históricos, estos quedan integrados en la narración y de esta manera al mismo tiempo que asistimos a la evolución de la vida de los personajes, vamos descubriendo los acontecimientos más importantes que tuvieron lugar en esos años. Es una etapa marcada por la pena en la que queda sumido el emperador tras la muerte de Mumtaz Mahal, ordenando la construcción del Taj Mahal para que se convierta en su tumba, y a través del relato seguiremos la evolución de esta grandiosa obra, conociendo los detalles de su diseño, estructura o distribución. Es también en este momento cuando Sha Yahan empieza a considerar la opción de nombrar un sucesor entre sus cuatro hijos: Dara, Shuya, Aurangzeb y Murad, dando paso a una lucha de poder entre ellos por hacerse con el trono. En comparación con las anteriores novelas de la trilogía, los sucesos acontecidos durante estos años me han resultado menos interesantes y lo que más ha llamado mi atención ha sido la construcción del Taj Mahal en la que, por otra parte, no se profundiza tanto como a mí me habría gustado.

Pienso que esta trilogía es una opción muy recomendable para todos aquellos lectores que se sientan atraídos tanto por la historia de La India como por los miembros de esta familia. Aunque personalmente recomiendo leerlos en orden, son libros con historias independientes que se podrían leer por separado sin problema ya que cada uno se centra en unos años y en la figura femenina relevante en los mismos. Si bien La princesa en la sombra no cuenta con una protagonista tan carismática como las anteriores entregas, lo que hace decaer un poco su interés, Indu Sundaresan vuelve a narrar con maestría y detalle lo acontecido durante ese periodo, logrando eclipsar al lector con la majestuosidad y grandeza de este imperio.

Si te ha gustado mi reseña, puedes adquirir el libro a través de los siguientes enlaces:


DATOS TÉCNICOS:
Título: La princesa en la sombra
Autor: Indu Sundaresan
Editorial: DeBolsillo
Traducción: Fernando Gari Puig
Año: 2011
ISBN: 978-84-9908-364-3
Nº de páginas: 440
Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...