viernes, 22 de agosto de 2014

La princesa en la sombra - Indu Sundaresan


Tras haber leído el año pasado La emperatriz tras el velo y La emperatriz del sol, me había quedado pendiente La princesa en la sombra con la que se completa la trilogía del Taj Mahal escrita por Indu Sundaresan. En este caso y como ocurría con la segunda parte, al ser la continuación es inevitable incluir en esta opinión algún spoiler de los dos anteriores libros, por lo que si no los habéis leído y tenéis intención de hacerlo, os recomiendo no seguir leyendo, pero también he de señalar que este libro se podría leer de forma independiente sin problema.

Si recordáis, La emperatriz tras el velo y La emperatriz del sol se centraban en la figura de Mehrunnisa, convertida en Nur Yahan tras casarse con el emperador Yahangir, y en este caso, tratándose de una saga familiar, lo esperado hubiese sido que la autora nos hablase de la historia de Aryumand Banu Begam, también conocida como Mumtaz Mahal, a quien en los libros anteriores conocemos desde niña y que finalmente contrae matrimonio con el emperador Sha Yahan. Sin embargo, Indu Sundaresan se salta esta generación para centrar su novela en una de sus hijas, Yahanara, quien a sus diecisiete años y tras la muerte de su madre al dar a luz, tendrá que cargar con el peso del zenana imperial, convirtiéndose, gracias a su posición privilegiada como favorita de su padre, en la mujer más poderosa del harén y de la corte.

Las dos entregas anteriores me encantaron y las considero de mis mejores lecturas el año pasado pero en este caso, aunque también me ha gustado, no ha llegado a entusiasmarme de la misma manera y las altas expectativas no se han cumplido. Aún así, me disfrutado con la lectura y a nivel histórico me ha resultado interesante, sirviéndome para completar las nociones que ya tenía sobre ese periodo de la historia de La India.

© Indu Sundaresan (Fuente)
Muchos de los puntos que señalé en las reseñas anteriores se aplican también a esta obra, ya que en general sigue una línea similar en cuanto a estructura, estilo y desarrollo. De esta manera, nos encontramos con una división por capítulos en los que, utilizando un narrador omnisciente, Indu Sundaresan va relatando lo sucedido durante esos años siguiendo un curso lineal aunque se introduzcan algunos flashbacks al pasado para mejorar la comprensión de los hechos. Para ayudar al lector a situarse espacial y temporalmente, al comienzo de cada uno de los capítulos figura la fecha islámica en la que se sitúa la acción junto al emplazamiento, y otras ayudas que el libro incluye son los anexos finales, en los que se recogen los personajes principales, un glosario de términos que durante la narración se han mantenido en el idioma original y la representación del árbol genealógico. Tampoco hay diferencias en cuanto al estilo de Indu Sundaresan y así se mantiene una prosa cuidada, elegante y clara, en la que destacan las minuciosas descripciones, muy coloristas y visuales. A pesar de no contar con un ritmo intenso, este se mantiene constante logrando que la lectura se siga con agilidad e interés.

Por lo que se refiere a los personajes de esta novela, a muchos de ellos ya los conocemos por las anteriores entregas aunque queden en un plano secundario, adquiriendo más importancia en este caso los hijos de Sha Yahan y Muntaz Mahal. La protagonista indiscutible de la historia es su hija mayor, la princesa Yahanara, en cuya vida y evolución se centra el argumento principal. Yahanara es una mujer de gran poder, imaginación, fuerza y piedad, heredando algunos de los rasgos que definían también el carácter de su abuela. Sin embargo y a pesar de estar perfilada con multitud de matices, no es un personaje en cuya historia me haya llegado a implicar ni ha conseguido transmitirme sus sentimientos y emociones, creo que en este sentido la autora no ha logrado dotar a su personaje de la calidez y cariño que se intuye por sus actos, manteniéndose un tanto fría, lo que hace que no nos impliquemos en su vida. Puede que en este caso el problema haya sido haber leído anteriormente Bajo un cielo de mármol, novela también centrada en este personaje y que hacía una presentación diferente de su personalidad, destacando algunos rasgos que ahora yo he notado en falta aunque la obra de Indu Sundaresan esté más ajustada a la realidad.

A raíz de la muerte de su madre, Yahanara se convirtió en la favorita de su padre Sha Yahan, a cuyo lado se mantuvo a lo largo de los años cuidándole, apoyándole y asesorándole en las cuestiones de estado, enfrentándose a los celos de su hermana Roshanara y moderando los enfrentamientos entre sus hermanos. De entre ellos es Aurangzeb el que más destaca por su carácter impetuoso, vehemente, orgulloso e inflexible; rasgos que contrastan con los de su hermano Dara, quien a pesar de ostentar la sucesión, nunca demostrará dotes suficientes para convertirse en emperador.

Las personalidades de todos quedarán perfiladas a lo largo de la novela, reflejando la evolución que sufrirán a lo largo de los años y que estará marcada por la rivalidad que se instalará entre ellos. A pesar de que el personaje de Yahanara me ha resultado un tanto distante, todos en conjunto me han resultado reales y creíbles gracias a las virtudes y defectos que dan forma a sus caracteres y que les hacen actuar de una forma u otra en función de las circunstancias.

Taj Mahal © El universo de los libros
Como ya ocurría en las anteriores entregas, la ambientación es uno de los puntos fuertes junto al contexto histórico. Indu Sundaresan maneja las descripciones con habilidad, permitiendo que tengamos una clara visión de cómo era todo en ese periodo: la majestuosidad de los palacios y su distribución, la belleza de los jardines, las lujosas ropas y joyas o el funcionamiento del zenana y los bazares. De esta manera la narración resulta muy visual y colorida, logrando que nos sintamos partícipes del ambiente que se vivía entonces en La India y llegando a conocer tanto la forma de vida como las costumbres de los miembros de la dinastía mogol.

Por lo que se refiere a los hechos históricos, estos quedan integrados en la narración y de esta manera al mismo tiempo que asistimos a la evolución de la vida de los personajes, vamos descubriendo los acontecimientos más importantes que tuvieron lugar en esos años. Es una etapa marcada por la pena en la que queda sumido el emperador tras la muerte de Mumtaz Mahal, ordenando la construcción del Taj Mahal para que se convierta en su tumba, y a través del relato seguiremos la evolución de esta grandiosa obra, conociendo los detalles de su diseño, estructura o distribución. Es también en este momento cuando Sha Yahan empieza a considerar la opción de nombrar un sucesor entre sus cuatro hijos: Dara, Shuya, Aurangzeb y Murad, dando paso a una lucha de poder entre ellos por hacerse con el trono. En comparación con las anteriores novelas de la trilogía, los sucesos acontecidos durante estos años me han resultado menos interesantes y lo que más ha llamado mi atención ha sido la construcción del Taj Mahal en la que, por otra parte, no se profundiza tanto como a mí me habría gustado.

Pienso que esta trilogía es una opción muy recomendable para todos aquellos lectores que se sientan atraídos tanto por la historia de La India como por los miembros de esta familia. Aunque personalmente recomiendo leerlos en orden, son libros con historias independientes que se podrían leer por separado sin problema ya que cada uno se centra en unos años y en la figura femenina relevante en los mismos. Si bien La princesa en la sombra no cuenta con una protagonista tan carismática como las anteriores entregas, lo que hace decaer un poco su interés, Indu Sundaresan vuelve a narrar con maestría y detalle lo acontecido durante ese periodo, logrando eclipsar al lector con la majestuosidad y grandeza de este imperio.

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DATOS TÉCNICOS:
Título: La princesa en la sombra
Autor: Indu Sundaresan
Editorial: DeBolsillo
Traducción: Fernando Gari Puig
Año: 2011
ISBN: 978-84-9908-364-3
Nº de páginas: 440

miércoles, 20 de agosto de 2014

La tienda vintage de Astor Place - Stephanie Lehmann


Ya os he comentado en alguna otra ocasión que me resultan muy atractivos los primeros años del siglo XX, por lo que cuando Maeva anunció la publicación de La tienda vintage de Astor Place de Stephanie Lehmann, me quedé con muchas ganas de leerla.

El argumento gira en torno a Amanda Rosembloom, propietaria de una pequeña tienda de ropa vintage en Manhattan, cuyas prendas selecciona ella misma de las diferentes ofertas que recibe de gente que quiere deshacerse del vestuario de épocas pasadas. Es así como acude a una cita con la anciana Jean Kelly, quien además de ofrecerle su ropa le da la opción de llevarse un viejo baúl repleto de prendas de principios de siglo XX, en el interior del cual Amanda encuentra un diario en cuyas tapas está escrito el nombre de su propietaria: Olive Westcott
Amanda no podrá evitar llevarse el diario y comenzar su lectura, dando lugar esta a una segunda línea argumental en la que conoceremos a Olive, una joven que llega en 1907 a Manhattan y que tras la inesperada muerte de su padre, tiene que salir adelante ella sola a través de su esfuerzo y trabajo en unos grandes almacenes. A lo largo de las páginas se irán alternando ambas historias, siguiendo por un lado los problemas a los que tiene que hacer frente Amanda en la época actual, y por otro lado conociendo lo que ocurrió con Olive a principios de siglo.

Stephanie Lehmann (Fuente)
Con este planteamiento, La tienda vintage de Astor Place se presenta dividida en cuarenta y tres capítulos en los que se va alternando uno dedicado a Amanda y otro a Olive, diferenciándose sin problema pues al comienzo de cada uno nos indica el nombre de la protagonista. A su vez estos capítulos vienen agrupados en cinco partes que se corresponden cada una a un día en la vida de Amanda, desde el martes 12 de junio de 2007 hasta el sábado 16 de junio.
En ambos casos se utiliza una narración en primera persona que corre a cargo tanto de Amanda como de Olive según el caso, y el estilo empleado por Stephanie Lehmann es sencillo, conciso y claro, dando como resultado una lectura ágil y entretenida.

Como me suele ocurrir la mayoría de las veces en este tipo de libros que combinan una historia pasada con una presente, la parte centrada en las vivencias de Olive me ha resultado mucho más interesante que la de Amanda. Además, la autora ha otorgado más peso a la trama del pasado, ocupando un mayor número de páginas que la del presente, algo que yo he agradecido pues estaba deseando retomar la historia de Olive cada vez que comenzaba un capítulo centrado en Amanda.

Es evidente que el protagonismo en esta novela es compartido por Olive y Amanda. Olive es una joven que pasa de vivir cómodamente con su padre a enfrentarse a una nueva vida en la que no contará con la protección de nadie y tendrá que salir adelante por sí misma. Es un personaje que ostenta un carácter decidido, luchador e independiente sin perder por ello su bondad e inocencia. Si bien reconozco que ella me ha gustado más que Amanda, quizás es demasiado perfecta y eso hace que pierda un poco de credibilidad.

Por su parte, Amanda comparte algunos rasgos con Olive pues también es una mujer independiente que regenta su propio negocio para salir adelante y que, en el momento en el que se sitúa la acción, se encuentra sumida en un caos personal a causa de una relación que está estancada y que le provoca insomnio. Sin embargo, la autonomía que se desprende de su trabajo queda un poco diluida por la relación que mantiene, que la coloca en una situación de dependencia que hace que el personaje pierda parte de su atractivo, aunque por otra parte los dilemas a los que se enfrenta logran que, al contrario de lo que ocurre con Olive, su figura resulte más realista.

La tienda vintage de Astor Place es una historia sencilla pero de lectura agradable que gira en torno a las vivencias de sus personajes y los dilemas a los que se enfrentan. De esta manera, hay varios temas que se abordan a lo largo de las páginas como la maternidad, enfocada tanto desde la perspectiva de aquellas mujeres que llegada una determinada edad se plantean la necesidad de ser madres, como desde aquellas otras que tienen que afrontar esta situación en soledad; la independencia; la promoción profesional, la persecución de los sueños o las relaciones y vínculos emocionales.

A pesar de ser una novela de personajes, cuenta con un interesante telón de fondo a través del que nos trasladamos a principios del siglo XX y que ha sido un aspecto que a mí me ha gustado mucho. La obra cuenta con una buena ambientación que nos permite tanto descubrir cómo era la forma de vida en la ciudad de Manhattan en esos años como observar el funcionamiento de los grandes almacenes de la época, destacando los Siegel Cooper. Con todo lujo de detalles Stephanie Lehmann nos muestra el aspecto que presentaban, los diferentes departamentos y secciones, la forma de venta, la colocación y exposición de los escaparates, los diferentes puestos de trabajo o los productos más innovadores y demandados.

Igualmente quedan de manifiesto las diferencias existentes entre las distintas clases sociales, reflejando las ansias de la clase media por disfrutar de los mismos privilegios y ambientes suntuosos de los que disfruta la clase alta; así como las normas de conducta dominantes en esos años en el que el papel de la mujer estaba muy limitado.
De esta forma, el papel ostentado por la mujer es uno de los aspectos más destacables a los que nos acerca la lectura de La tienda vintage de Astor Place. Nos situamos en unos años en los que se enfrentan a muchas limitaciones y así por ejemplo en algunos hoteles no se da alojamiento a mujeres solteras o trabajar en unos grandes almacenes de cara al público es visto como una profesión deshonrosa. Las mujeres no tienen las mismas posibilidades laborales que los hombres, únicamente pueden acceder a determinados puestos de trabajo y sus sueldos son inferiores, por lo que en muchas ocasiones se ven obligadas a depender de la manutención de un hombre, quedando todos estos puntos de manifiesto a través de la historia de Olive así como las normas y pautas de comportamiento establecidas por una sociedad dominada por el género masculino.

Como podéis comprobar por lo que os he contado, la parte que transcurre en el pasado es bastante más llamativa que la del presente, a pesar de que ambas protagonistas compartan algunos rasgos y disyuntivas en su vida. La tienda vintage de Astor Place es una novela entretenida y de fácil lectura que creo que gustará a todos aquellos lectores que se sientan atraídos por el mundo de la moda y lo vintage, además de resultar interesante para aquellos que quieran profundizar en el funcionamiento de los grandes almacenes o en la ciudad de Nueva York a principios del siglo XX.

Si te ha gustado mi reseña, puedes adquirir el libro a través del siguiente enlace:


DATOS TÉCNICOS:
Título: La tienda vintage de Astor Place
Autor: Stephanie Lehmann
Editorial: Maeva
Traducción: Jofre Homedes
Año: 2014
ISBN: 978-84-15893-29-5
Nº de páginas: 400

lunes, 18 de agosto de 2014

Faltan palabras - Zhang Jie


Como muchos ya sabéis, las sagas familiares son mi debilidad y es por eso que, cuando descubrí este título que encajaba en este género, me hice con él inmediatamente aunque, debido a compromisos lectores, se fue quedando apartado en la estantería hasta hace unos días en que por fin lo he rescatado. No puedo decir que en esta ocasión la elección haya sido un acierto y la lectura de Faltan palabras no me ha llegado a entusiasmar.

Faltan palabras narra la historia de Wu Wei, una célebre escritora que lleva toda su vida preparándose para escribir una novela que recoja su autobiografía y que, tras escribir la primera frase, pierde la razón. Desde este momento y a causa de su locura, sus recuerdos se irán desplazando por diferentes etapas de su vida, descubriéndonos su matrimonio con Hu Bingchen, un alto funcionario del Gobierno comunista de quien en una primera etapa fue amante, y cuya relación tendrá que hacer frente a los obstáculos que Bai Fan, ex esposa de Hu Bingchen, intentará poner entre ellos. Pero Wu Wei no solo nos presentará su propia historia sino que su mente también la llevará a recordar a su abuela Mohe, quien a pesar de ser hija de terratenientes, acabará en casa de los Ye, una familia de campesinos pobres que la explotarán; y a su madre Ye Lianzi, quien tendrá que sobrevivir y sacar sola adelante a su hija cuando su marido la abandone, dejándola en la miseria más profunda.

Faltan palabras es la obra contemporánea más premiada de la literatura China actual y se la compara con obras como Cien años de soledad o Doctor Zhivago. Su autora, Zhang Jie, eterna candidata al premio nobel de literatura, en su juventud militó en el comunismo y sufrió la represión de la Revolución Cultural, aspectos que comparte con la protagonista de su novela. En las primeras páginas en una nota se nos indica que la propia autora ha tenido la deferencia de modificar la versión original para hacerla más fluida y fácil de leer para el público europeo, lo que ya nos da una idea del tipo de lectura al que nos enfrentamos.

La novela se presenta dividida en siete capítulos que a su vez tienen sus propias divisiones internas y a los que acompaña un glosario final que explica algunos conceptos y personajes reales que aparecen en la obra. Una de las mayores dificultades que presenta Faltan palabras es que la narración no sigue un determinado curso, sino que es una sucesión de continuos saltos temporales entre diversos momentos, mezclando Wu Wei su propia historia con la de su abuela y la de su madre.

Por lo que se refiere a la escritura de Zhang Jie, nos encontramos ante un estilo cuidado y elegante, con un marcado carácter intimista y sentimental cuya lectura no resulta compleja, aunque al seguir un ritmo pausado y cambiar constantemente de escenario temporal y espacial requiere un mayor esfuerzo y atención por parte del lector, que deberá ir reconstruyendo la historia con las piezas que Wu Wei va facilitando.

Al igual que me ha ocurrido en otras novelas que siguen esta dinámica, el cambio continúo hace que no se profundice tanto en los personajes, que acaban resultan distantes y con los que es difícil establecer vínculos que hagan que el lector se implique en lo que está leyendo.
Wu Wei es el eje central de la trama, intentando explicar a través del relato los hechos que han desembocado en su locura, siendo necesario para ello remontarse años atrás e incluir acontecimientos pertenecientes a la historia de su madre y de su abuela. La vida de Wu Wei transcurre desde niña alejándose de ciertos cánones y siendo acusada en algunos casos incluso de conducta inmoral. Su relación con Hu Bingchen será el factor que más profundamente incida en su existencia, pasando de ser una simple amante que soporte las consecuencias sin derecho a quejarse, a convertirse en su esposa. A pesar del inmenso amor que siente por él, su relación estará marcada por los obstáculos y las dificultades en muchos casos impuestas por la ex mujer de Hu Bingchen. además de por el propio carácter de este.

Todas estas figuras que influyen de una forma u otra en la vida de Wu Wei dan lugar a un conjunto de personajes secundarios que tienen mucha relevancia en el desarrollo de la narración, robando el protagonismo a la propia Wu Wei en las partes que se centran en sus propias historias particulares. Entre ellos destacan el marido de Wu Wei, Hu Bingchen, un hombre calculador, dotado de un autocontrol exagerado y con un gran concepto de si mismo que se traduce en desprecio hacia los demás; Bai Fan, la ex esposa de Hu Bingchen y que convertirá a Wu Wei en el foco de su venganza; su madre Ye Lianzi, también conocida como Xiuchum, que tendrá que luchar y sacar a su hija sola adelante tras el abandono de su esposo, o su abuela Mohe, quien vivirá los años de hambruna bajo el dominio japonés de Manchuria.

Paralelamente al curso de la vida de estas figuras, asistimos a los hechos históricos más relevantes que han marcado la historia de China en los últimos cien años desde el abandono del sistema feudal hasta los años más recientes. Así acontecimientos como la revolución de 1911 que provocó la caída de la última dinastía imperial y que desembocó en la Primera Revolución China, la invasión japonesa de Manchuria en 1931, el incidente de Xián en 1936, el gobierno de Wang Jingwei o la reforma agraria son algunos de los sucesos que tienen lugar en ese amplio periodo, quedando plasmados a través de las vivencias de los personajes, pues de una forma u otra se ven afectados por los mismos.

Puesto que es una historia principalmente protagonizada por mujeres, la visión que se nos ofrece es desde su perspectiva, mostrándonos el papel de la mujer en China. De esta manera se reflejan su forma de actuar o de pensar, las costumbres y normas establecidas o el modo de vida, aspectos que resultan llamativos por el contraste con la cultura occidental.

A pesar de que a mí no me haya entusiasmado, creo que Faltan palabras es un libro interesante pues nos acerca a diferentes aspectos tanto de la cultura como de la historia de China y teniendo esto en cuenta, puede ser recomendable para quienes se sientan atraídos por estos puntos. Sin embargo desde mi punto de vista su principal problema es la estructura utilizada para presentarnos la historia, ya que al construir la narración a través de cambios constantes provoca que en algunos casos te acabes perdiendo, lo que termina influyendo en el resultado final de la lectura.

En definitiva, Faltan palabras es una novela que aúna la historia personal de sus protagonistas con la historia de China a lo largo del periodo comprendido entre el fin del sistema feudal y la época actual. Una obra compleja en su estructura al estar construida a través de saltos temporales que requieren que sea el lector el que vaya colocando las piezas y completando la historia familiar. 

Si te ha gustado mi reseña, puedes adquirir el libro a través del siguiente enlace:


DATOS TÉCNICOS:
Título: Faltan palabras
Autor: Zhang Jie
Editorial: Miscelánea
Traducción: Jorge Rizzo
Año: 2009
ISBN: 978-84-9372-283-8
Nº de páginas: 336

viernes, 15 de agosto de 2014

Mil besos y cien más - Laura Sciolla


La primera vez que me crucé con Mil besos y cien más de la italiana Laura Sciolla en el catálogo de novedades de la editorial Grijalbo, me quedé con la idea de que era una novela erótica y, como no soy demasiado aficionada a este género, no me interesé mucho más por ella. Posteriormente, en algunos de los blogs que sigo me fijé en que la calificaban como histórica y, cuando días después recibí un correo de la editorial en el que me ofrecían un ejemplar, me paré a leer su sinopsis y decidí darle una oportunidad pues parecía que mi primera impresión había sido equivocada y la novela mezclaba intriga, hechos históricos, romance y erotismo.

Mil besos y cien más nos traslada hasta la Roma del siglo I a.C donde conocemos a Claudia, una hermosa patricia romana casada con el oficial Quinto Metello, un hombre brusco y mayor que ella a quien la entregaron como esposa siendo casi una niña, lo que ha provocado que siempre haya aborrecido tanto su matrimonio como a su esposo. Con el tiempo y tras ser madre, Claudia ha alcanzado un estilo de vida sereno, marcado por los compromisos sociales que conjuga tanto con sus intereses personales como con la compleja y ambigua relación que mantiene con su hermano Publio. Sin embargo su vida se verá trastocada cuando el destino ponga en su camino al poeta Catulo, un joven que se sentirá inmediatamente atraído por ella y acabará seduciéndola, dando inicio así a un apasionado romance que se tornará cada vez más complicado debido a su diferente concepción del amor, teniendo que hacer frente a celos, rencores y peleas.

Laura Sciolla recoge en esta novela el famoso amor entre Cayo Valerio Catulo y Lesbia, nombre con el que el poeta designaba a su musa, Claudia Metela también conocida como Clodia. En mi caso, no había oído hablar anteriormente de esta pareja y por lo tanto, no sabía nada de su romance, sirviéndome esta novela de aproximación al mismo. Esto siempre es un punto que valoro pues sirve para ampliar mis conocimientos a través de la lectura, pero en este caso he de reconocer que la novela no me ha entusiasmado y estaba deseando llegar al final para pasar a otra cosa.

El libro se estructura en cuatro grandes partes que abarcan desde el año 62 a.C. hasta el 56, periodo en el que se desarrolla el romance entre Catulo y Lesbia. A su vez cada una de ellas viene fraccionada en diversas partes numeradas de extensión variable que contribuyen a dar agilidad a una narración en la que predomina el ritmo pausado. El relato corre a cargo de Claudia, utilizando para ello la primera persona, y el estilo de Laura Sciolla resulta agradable de leer gracias al uso de una prosa muy cuidada, culta y elegante, en la que predomina la sobriedad y destaca el uso de metáforas. De esta manera la novela adquiere un tono característico en su narración, refinado y maduro, que se asocia fácilmente con la personalidad de Claudia y nos permite hacernos una idea del tipo de mujer que fue.

De esta manera, tenemos a Claudia como eje central de la obra ya que es ella misma quien nos va desgranando lo sucedido durante esos años. Es una mujer a la que llegamos a conocer bastante bien pues en su relato incluye recuerdos de su pasado desde niña que nos ayudan a comprender cómo se ha ido forjando su personalidad. Laura Sciolla la perfila con detalle tanto a nivel físico como psicológico, mostrándonos a una mujer de carácter, madura, hermosa, culta, elegante, pasional y liberal, perteneciente a las clases más altas de la sociedad, casada con un hombre al que aborrece y sometida a un hermano con el que mantiene una relación de dependencia un tanto ambigua desde la infancia, intensa y complicada, con matices que van más allá del amor fraternal. En ningún momento he llegado a conectar con Claudia, una mujer cuya personalidad no me ha resultado atractiva, y ese es uno de los motivos de que no haya llegado a disfrutar de esta lectura, pues siendo ella la narradora este obstáculo se hace difícil de superar.

No obstante, Claudia es una figura interesante por el papel que desempeña en esta época en una sociedad dominada por los hombres, alejado de la sumisión y labores que están destinadas a su condición. Desde niña desarrolla interés por la filosofía y astronomía, competencias tradicionalmente masculinas, y con el paso de los años no se centrará en el cuidado de su familia, sino que aprenderá a sacar provecho del poder que ejerce sobre su esposo para conseguir más libertad, lo que permitirá que se dedique a otras tareas y mantenga varios amantes, a los que seduce y abandona con indiferencia.

A través de su relato, Claudia nos ofrece un retrato del poeta Catulo, un joven veronés de aspecto menudo y frágil que despierta su interés desde un primer momento. Su construcción queda un tanto sesgada al basarse en las impresiones que Claudia nos transmite y así únicamente tenemos acceso a descubrir los matices de su relación y el comportamiento que mantiene con respecto a su amada. Catulo hace gala de una sensibilidad y delicadeza que transmite a través de sus gestos y de sus palabras, entregándose a una relación pasional que lo absorberá por completo y sacará a la luz virtudes y defectos. Así observaremos otra faceta del poeta dominada por un carácter posesivo, desconfiado, brusco y grosero, producto de los celos y que provocará que la relación que mantiene con Lesbia se vea afectada por las constantes discusiones y peleas.

Siendo el tema central del libro el romance entre Lesbia y Catulo, Laura Sciolla incluye descripciones de las situaciones más pasionales entre ambos, aunque en este caso lo hace con mucha elegancia y delicadeza, sirviéndose de metáforas para recrear estas escenas más subidas de tono y que son las que originan el encuadre de esta obra dentro de la erótica, aunque no es lo que más peso tiene en la trama, sirviendo solamente como complemento para dejar constancia del tipo de relación mantenida entre la pareja.

Sin duda el aspecto que más me ha gustado de Mil besos y cien más es el relacionado con el contexto histórico, pues el relato de Claudia nos permite conocer diversos aspectos tanto de la forma de vida como de la sociedad del periodo, hablándonos de costumbres y tradiciones, supersticiones, remedios medicinales, actos públicos, banquetes o fiestas entre otras cuestiones que van dando forma a una ambientación muy cuidada y trabajada. Especial importancia tiene la vida política en un periodo en el que en Roma nadie logra mantenerse al margen de ella. Son tiempos convulsos en los que la República sufre guerras civiles, exilios y rebeliones que hacen necesario que alguien tome el mando para encauzar la situación, lo que acaba provocando que la sociedad se fragmente entre tradicionalistas e innovadores, quedando este proceso plasmado como telón de fondo y complemento al romance que se desarrolla en el plano principal.

En definitiva, con un estilo cuidado y elegante, Laura Sciolla nos traslada en Mil besos y cien más hasta el siglo I a.C, dando voz a la noble Claudia para mostrarnos el famoso romance que mantuvo con el poeta Catulo. Una novela que conjuga pasión, erotismo, poesía, política e intriga y que, aunque a mí no me ha entusiasmado, creo que puede resultar interesante para aquellos que quieran conocer un poco mejor la relación de amor y celos que unió a esta histórica pareja.

Si te ha gustado mi reseña, puedes adquirir el libro a través del siguiente enlace:


DATOS TÉCNICOS:
Título: Mil besos y cien más
Autor: Laura Sciolla
Editorial: Grijalbo
Traducción: Ana Ciurans Ferrándiz
Año: 2014
ISBN: 978-84-253-5229-4
Nº de páginas: 336
Gracias a la editorial por facilitarme el ejemplar

miércoles, 13 de agosto de 2014

Los muertos no aceptan preguntas - Antonia Romero


Los muertos no aceptan preguntas es la última novela publicada por Antonia Romero y con la que participa en el concurso de autores indies organizado por Amazon, El Mundo y La esfera de los libros. Tras haber leído La tumba compartida, Los diletantes y Los cambiantes con muy buenos resultados, estaba deseando repetir con la autora y, teniendo en cuenta las opiniones que habían comenzado a salir sobre esta obra, me animé con su lectura.

Los muertos no aceptan preguntas recoge la historia de Nela, una joven que trabaja como traductora de inglés y reside en una pequeña casita de la localidad barcelonesa de Casteldefells, donde ha encontrado cierta tranquilidad tras una traumática infancia en la que tras perder a su madre, tuvo que enfrentarse a un padre que convirtió su vida en un infierno. En la buhardilla de su casa, Nela mantiene ocultos los demonios que arrastra de su pasado, un espacio que no ha querido compartir con nadie, al igual que tampoco ha querido desvelar su capacidad para hablar con los muertos, un don que únicamente su amigo Jaime conoce y acepta. La poca estabilidad que ha logrado en su vida se tambaleará cuando contacte con ella una mujer que se identifica como su tía y que le comunicará que en el desván de la casa familiar ha encontrado algo de su madre para ella. Será así como Nela comience a descubrir el verdadero pasado de su madre, un pasado que encierra oscuros secretos a los que Nela tendrá que hacer frente para salir adelante y construir una nueva vida que le permita ser feliz.

Al ser la cuarta novela que leía de Antonia tenía una cierta seguridad en cuanto al resultado de esta lectura y no me equivocaba, pues la novela me ha gustado mucho y ha cumplido mis expectativas. Los que me leéis habitualmente sabéis que no soy demasiado aficionada a los elementos paranormales y en ese sentido encontrarme con un personaje que hablaba con los muertos era el único punto que podía fallar, pero Antonia ha logrado el equilibro perfecto y todo encaja con naturalidad, permitiendo que el lector extraiga sus propias conclusiones al finalizar el libro en torno a este punto.

Antonia Romero (Fuente)
La novela se presenta dividida en veintidós capítulos y todos ellos comienzan con una cita extraída de alguna película clásica como por ejemplo Corrientes ocultas, Laura o Casablanca. Aunque el desarrollo de la trama sigue un curso lineal, intercaladas en estos capítulos nos encontramos algunas partes maquetadas en cursiva para diferenciarlas y que nos trasladan al pasado para descubrir, de manera progresiva, lo sucedido en esos años. La mayor parte del relato nos llega a través de un narrador omnisciente, aunque en algunos momentos este deja paso a una narración en primera persona a cargo de uno de los personajes, generalmente para contarnos lo sucedido en el pasado.

La obra cuenta con un ritmo vibrante que mantiene la tensión e intriga en el lector y el estilo narrativo de Antonia se mantiene en consonancia con sus anteriores obras, encontrándonos con una prosa fluida, sencilla, clara y directa que facilita la lectura, unida a cuantiosos diálogos que dinamizan la narración, y a un planteamiento que engancha desde las primeras páginas, lo que hace que avancemos rápidamente. Especial importancia tienen también las descripciones, encontrándonos con pasajes que se extienden en ofrecernos los datos necesarios para que podamos hacernos una composición de los diferentes escenarios.

Como ya ocurría con sus otras obras, uno de los puntos más positivos se encuentra en la construcción que Antonia Romero realiza de sus personajes. Nos encontramos con una serie de figuras bien construidas y definidas dentro de la trama, que responden a personalidades realistas y coherentes, y a los que el lector llega a conocer en profundidad. Se incide especialmente en su psicología y así progresivamente vamos descubriendo la verdadera realidad que se oculta tras cada uno, mostrándonos sus virtudes y defectos y permitiéndonos descubrir el origen de algunos rasgos de sus caracteres o las motivaciones que se esconden detrás de sus actos.

En el centro de la trama se sitúa el personaje de Nela y es una protagonista que resulta interesante y con la que el lector conecta desde un principio. Alrededor de su pasado giran interrogantes que iremos desvelando paulatinamente, proceso que nos permitirá ir conociéndola mejor y comprendiendo su forma de ser, pues su personalidad está muy marcada por los traumas de su infancia. Es una joven que arrastra la falta de cariño junto a un agudo sentimiento de culpabilidad, aspectos que la hacen vulnerable y provocan que se encuentre encerrada en si misma, aunque con el tiempo las experiencias vividas le han ido dotando de fuerza, valentía e independencia. Uno de los aspectos que más llama la atención en ella es su capacidad para hablar con los muertos, una cualidad que, como os decía anteriormente, queda perfectamente integrada en la historia de tal manera que será el lector el que extraiga sus propias conclusiones.

Nela resulta una figura interesante pero el resto de personajes principales no se quedan atrás. Así tenemos al pintor Nicolás Reverter, un hombre que resulta en un principio un tanto misterioso pero en cuya personalidad progresivamente iremos penetrando, descubriendo tanto su pasado y los hechos que le atormentan, como los atributos más negativos de su carácter. Nicolás se convertirá en una persona importante para Nela aunque no llegará a ejercer tanta influencia en ella como su padre, un hombre que desde un principio se mostrará duro, insensible, cruel y peligroso, ganándose nuestro desprecio junto al de todos los que le conocen un poco más de cerca. Aunque con unas personalidades más comunes, también destacan el mejor amigo de Nela desde niña, Jaime, quien será su gran apoyo y confidente, junto al hermano de este, Alejandro, y por las referencias al pasado conoceremos a su madre Gabriella o a Sebastián.

Por lo que se refiere a la ambientación, aunque no es un aspecto determinante en esta obra, se encuentra también muy cuidada y así la zona que más sobresale es Galicia y concretamente en la provincia de A Coruña la zona de la Costa du Morte. Encontramos referencias a lugares relevantes como Carballo, Sofán, Malpica de Bergantiños o las Islas Sigargas que los personajes visitan, dejando constancia también de ciertas leyendas de la zona. Sin embargo las descripciones más detalladas se centran en recrear tanto la Casa Grande de los abuelos de Nela como la de la propia Nela en Casteldefells, dos espacios que una vez finalizada la lectura es como si hubiéramos tenido oportunidad de visitar.

Hay que mencionar también que la mitología tiene su espacio reservado en esta obra y así nos encontramos con la inclusión de ciertos mitos que están relacionados de alguna manera con lo que sucede en momentos puntuales, justificando así que los personajes incluyan estos relatos en sus diálogos y nos permitan a los lectores, testigos de los mismos, descubrir estas fascinantes historias. La mitología es algo que a mí siempre me ha parecido atractivo y por eso me ha resultado positivo encontrarme estos pequeños relatos integrados en los capítulos de la novela, convirtiéndose en un complemento más a la lectura.

Creo que uno de los grandes aciertos de Antonia en esta obra es la equilibrada combinación que ha realizado entre diferentes líneas argumentales. Si bien hay una trama que podemos considerar la principal y que giraría en torno al pasado que Nela quiere descubrir, alrededor se van construyendo otras subtramas que se relacionan con esta y aumentan el interés de la novela en su conjunto. Son tantos los interrogantes abiertos que es complicado abandonar la lectura sin saber cómo van a resolverse pues todos los planteamientos resultan llamativos y despiertan nuestro interés. De esta manera se mantiene la tensión narrativa, desde los primeros capítulos hay secretos que se han mantenido ocultos y es necesario desvelar, pero también nos encontramos con una parte más romántica que sirve de complemento y con una serie de aventuras que Nela tendrá que vivir en el avance de su investigación. Como veis son varios los elementos que encontramos en el interior de Los muertos no aceptan preguntas y que dan como resultado una trama muy lograda tanto en su planteamiento como en su desarrollo.

Resumiendo, con un planteamiento que engancha desde las primeras páginas, una combinación de líneas argumentales que tocan diversos temas y que hacen difícil encuadrarla en un único género y gracias a los múltiples interrogantes que plantea a lo largo de las páginas, Los muertos no aceptan preguntas es una novela con la que creo que disfrutarán un gran número de lectores, especialmente los aficionados a los thrillers o a las historias que encierran secretos familiares. 

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DATOS TÉCNICOS:
Título: Los muertos no aceptan preguntas
Autor: Antonia Romero
Editorial: Autoeditado
Año: 2014
Nº de páginas aprox.: 197
Gracias a la autora por facilitarme el ejemplar

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