martes, 5 de julio de 2011

Reseña LA CHICA MECÁNICA

Título: La chica mecánica
Autor: Paolo Bacigalupi
Editorial: Plaza & Janés
Año: 2011
ISBN: 9788401339400
Nº de páginas: 544

SINOPSIS: Lee la sinopsis de este libro pinchando AQUÍ


RESEÑA:
Si os fijáis en la puntuación de esta reseña y además os digo que he leído sus más de 500 páginas en tres días os podéis hacer una idea de lo muchísimo que me ha gustado.
No sé qué es lo que me ha pasado con este libro, pero me ha eclipsado desde la primera vez que lo vi. Me encantó su portada y sin saber nada de su argumento decidí que lo quería leer, luego descubrí que era ciencia ficción, género que nunca leo porque no me atrae demasiado, así que me llevé una gran desilusión. Pero como no me lo podía quitar de la cabeza decidí leerlo sí o sí.

La historia se sitúa en el siglo XXII en Tailandia. Nos encontramos con un mundo muy diferente al que conocemos, hemos pasado de la expansión y globalización a lo que se denomina contracción. El petróleo se ha agotado, se vuelve a utilizar el carbón aunque escasea y otras energías como el metano.
Por otro lado el cambio climático ha provocado inundaciones y el nivel del mar ha subido, haciendo desaparecer varias partes del mundo. Las que han sobrevivido se enfrentan a la escasez de alimentos y a los virus y plagas, ya que también ha habido una guerra genética por la que se crearon nuevos virus que acabaron con muchas especies e hicieron mutar a otras.
De ahí que surjan las grandes empresas genéticas, conocidas como fábricas de calorías, que se dedican a investigar y a conseguir semillas resistentes a las plagas para negociar, siempre buscando enriquecerse y lograr sus objetivos cueste lo que cueste.

En este contexto, Tailandia ha sobrevivido a las inundaciones construyendo diques de contención del mar y se ha convertido en un reino independiente. Está cerrado a los extranjeros, no permite el comercio con el exterior para evitar que lleguen nuevas plagas y sobreviven gracias a su propio banco de semillas que es su más preciado tesoro.

Como en cualquier país, el poder está dividido. Tenemos a la soberana, la Reina Niña, que aún no puede gobernar y a los Ministerios de Medio Ambiente y Comercio. Dentro del Ministerio de Medio Ambiente están los Camisas blancas, que son los encargados de controlar todas las plagas y que ante el primer indicio no dudan de emprender cualquier acción, incluso quemar aldeas enteras, todo para garantizar la supervivencia del reino. Pero dentro de este grupo también hay miembros corruptos, que aceptan sobornos y hacen la vista gorda ante las incidencias.
El Ministerio de Comercio en cambio es más flexible y su actitud está más próxima a la apertura de fronteras y la recuperación del comercio exterior, es decir, el libre mercado.

Y en este contexto nos encontramos a nuestros protagonistas, ya que La chica mecánica es una novela coral, por lo que tenemos varios personajes protagonistas con historias independientes que van dando forma a la historia global.

Así tenemos a Anderson Lake, que tiene una fábrica de muelles percutores, pero su cometido real es buscar nuevas semillas y frutos en Tailandia, ya que trabaja para una empresa genética, Agrigen.
Para él trabaja Hock Seng, un tarjeta amarilla, es decir, los chinos que han llegado al reino de Tailandia huyendo de las persecuciones y masacres de los pañuelos verdes e intenta sobrevivir como puede, para lo que no duda en robar a su amo y conspirar a sus espaldas.

Relacionada con él también está la chica mecánica, Emiko, un neoser creado por los japoneses y que fue abandonada en Tailandia por su dueño. Los neoseres son humanos pero han sido modificados genéticamente para diversos fines, en el caso de Emiko obedecer a su amo. En Tailandia son perseguidos y fundidos, pero el protector de Emiko soborna a los camisas blancas para que hagan la vista gorda. Lleva una vida muy dura y triste, ya que se gana la vida ejerciendo la prostitución en un local bajo la supervisión de su actual protector, donde su jefa la somete a continuas vejaciones y degradaciones.

Dentro de los Ministerios encontramos a Jaidee y Kanya, camisas blancas bajo el mando del general Pracha, quien se encuentra a cargo del Ministerio de Medio Ambiente y que se enfrenta al Ministro de Comercio, Akkarat.

Estos serían a grandes rasgos los principales protagonistas, a cuyo alrededor giraría un amplio abanico de personajes que van dando forma a toda la historia.
Son personajes muy bien construidos, reales a pesar de situarnos en una época futura. A lo largo del libro llegamos a conocerlos profundamente y es fácil empatizar con los que nos son más afines.
Al ser muchos personajes encontramos caracteres muy diferentes, aunque en la mayoría se aprecian signos de corrupción y pocos quedan con carácter noble y fiel a sus principios.

Hay algunos como Kanya o Hock Seng que van evolucionando con la historia y los vamos descubriendo poco a poco, dándonos cuenta de que en el fondo son diferentes a lo que en principio habíamos pensado.
Me ha gustado mucho Meiko, la chica mecánica, quizás por esa situación tan triste que tiene. Realmente es una persona, con sentimientos que pueden ser heridos y que sufre con todo lo que la hacen pasar.

La historia está muy bien narrada, a pesar de  que puede parecer difícil de entender todo este entramado está escrita de forma sencilla, sí contiene términos a los que no estamos acostumbrados pero una vez que te habitúas se lee muy bien.
No nos encontramos con una presentación inicial del mundo en el que nos encontramos, si no que a lo largo de la historia nos irá descubriendo como hemos llegado a este punto, por qué el reino de Tailandia, los bancos de semillas, las plagas...

Lo que más me ha costado es que unido a los términos nuevos que utiliza, para dar mayor ambientación,emplea muchos términos sin traducción, en lenguaje local, sobre todo para referirse a objetos o personas, por ejemplo farang,  wais, mahout... Acabas deduciendo su significado por el contexto, pero un epilogo final o nota a pie de página hubiese ayudado a una mejor compresión.

El libro está estructurado en capítulos, no son demasiado extensos y cada uno está protagonizado principalmente por un personaje, aunque pueda relacionarse con otros de nuestros protagonistas, lo que aporta dinamismo a la lectura y evita que se haga aburrida. Mantiene el ritmo durante toda la narración, aunque los capítulos finales son más cortos y tienen más intriga, lo que hace que no lo puedas dejar hasta llegar al final.

En cuanto a la ambientación, a pesar de toda la destrucción y cambios que se han producido, Tailandia no pierde su encanto. Contiene muchas descripciones tanto de la ciudad como de los objetos que hacen que te sumerjas en la narración y te traslades allí, es posible hacerte una imagen de las calles repletas de bicicletas o rickshaw para el transporte, los diques, el muelle, los megodontes... todo rodeado del exotismo propio de esa localización.

Es un libro que mientras lo lees y una vez terminado te hace reflexionar sobre muchos aspectos. Nos encontramos ante una distopía, pero que es perfectamente posible teniendo en cuenta el rumbo que lleva nuestro planeta, nos enfrentamos al calentamiento global que ya está provocando cambios, cada vez aparecen nuevos alimentos con propiedades "mágicas", las energías se agotan, la investigación genética avanza y la corrupción está presente en cada vez más ámbitos. Así que todo esto nos conduce hacia un futuro yo creo que bastante incierto en el que perfectamente cabe este escenario que nos presenta La chica mecánica.

Resumiendo esta extensa reseña ya que el libro la requiere, La chica mecánica ha resultado una lectura increíble. Es un libro que una vez que lo empiezas ya no puedes dejar de leer y que te permite asomarte a un posible futuro no muy atractivo, lo que hace que te replantees que las cosas tienen que cambiar, tanto a nivel social como político, ya que en el fondo la situación política que nos muestra el libro no es muy diferente a la actual.

Os recomiendo su lectura aunque no seáis aficionados a este género ya que lo vais a disfrutar igualmente y tras leerlo creo que no os quedaréis indiferentes. A partir de ahora veré la ciencia ficción desde una perspectiva más positiva, ya que he descubierto que puedo disfrutar igualmente con estas historias aunque no sean tan reales.


FUENTES: el propio libro,
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