lunes, 12 de diciembre de 2011

Entrevista a Santiago Morata

Ya estamos en diciembre y una nueva entrevista llega al blog, en este caso un autor cuyo libro reseñé hace unas semanas (reseña aquí) y podéis obtener un ejemplar participando en el sorteo que está activo en el blog (bases aquí). Se trata de Santiago Morata y su nueva novela, El constructor de pirámides.

En primer lugar, háblanos un poco de  Santiago Morata. ¿Cómo y cuándo supiste que querías ser escritor?
Más que conciencia de escritor, yo siempre he tenido conciencia de creativo. Yo era pintor, y tenía la inquietud de escribir pero no tenía tiempo, así que en una ocasión en que me lesioné la espalda con la pintura, comencé a escribir y la respuesta fue la que me ha llevado hasta aquí. El éxito fue tan arrollador que no he tenido tiempo para nada más. Si tuviera tiempo, me animaría con la escultura, me encanta la fotografía, que sólo desarrollo durante mis viajes, incluso el diseño y hasta el cine. Me atrevería con todo. He escrito una novela de ficción e incluso tengo previsto en el futuro publicar un libro de relatos de risa sobre viajes. Tengo miedo de leer nuevos géneros porque seguro que me da por escribir teatro, guiones, negra o romántica. Lo único que me da mucho respeto es la poesía.

Otra de tus pasiones es la pintura, ¿qué buscas en ella?
Lamentablemente no tengo tiempo ya para ella, por mucho que me duela. Estaba logrando ya un estilo propio justo cuando lo dejé, por el éxito de mis novelas. El mundo de la pintura es incluso más duro que la literatura, aunque sus reacciones son más inmediatas, pues tardan lo que a una persona le lleva ver el cuadro. Algún día prometo volver a lo grande, pues el no haber podido triunfar en ese mundo (a pesar de mis cinco exposiciones individuales) es una espinita que tengo clavada.
Me encanta pintar. Es muy distinto de la escritura, donde necesitas llenar tu mente de datos, tramas, historia, etc… Pintando te vacías y te relajas, y es una manera de recrear mis viajes.

¿Y cuáles son tus artistas más admirados? 
Los impresionistas. Se podría decir que mi pintura lo es. Van Gogh, Gauguin, Caillebotte, Monet, Klimt, March, un poco de todos los géneros salvo la pintura abstracta, que odio (se que me voy a ganar enemigos pero lo siento mucho).

Sé que también eres un gran viajero, ¿qué países o lugares de los que has visitado consideras especialmente recomendables?
Todos y cada uno, son como una infusión con una propiedad especial para cada dolencia y cada momento del cuerpo. Esto significa que si viajas con la mente abierta y libre de expectativas, te va a encantar viajar aunque sea al barrio de al lado.
Hay cosas que hay que ver una vez en la vida, como el Taj Mahal, Petra, Fez, el Gran Cañón, Notre Dame de París, Abú Simbel, Luxor y las pirámides de Egipto, Chichen Itzá… Podría no parar.

Tienes tres novelas publicadas, ¿Cómo conseguiste publicar tu primer libro? ¿Lo enviaste directamente a una editorial?
Curiosamente no. Lo di a leer a un amigo librero para que lo evaluara y le gustó tanto que fue él quien me buscó editor. Se que no es muy normal. La segunda también se puede decir que fue la editorial quien vino a mí, y con esta, ya inmersos en plena crisis he tenido más problemas por la coyuntura económica, aunque Pàmies ha apostado muy fuerte por mí.

Milenio de Pasión, tu primera novela, se sitúa en un periodo completamente diferente, a principios de s. XI, ¿tienes pensado volver a escribir sobre periodos que no estén enmarcados en el antiguo Egipto? 
Por supuesto, en este momento estoy en plena investigación del periodo del s.XVI, aunque no descarto volver ni a la edad media, ni a Egipto, si encuentro una buena idea. Ambos son periodos fascinantes. La edad media porque hay un montón de tópicos que quería romper y crear una novela dura, sin tapujos ni adornos, tal y como era esa época, que se ha edulcorado  mucho.

Háblanos de  La sombra del faraón, ¿de qué trata?
De la vida de los llamados faraones “herejes”, Akhenatón y su célebre hijo Tutankhamón, y la carismática Nefertiti. Una historia de amor, de locura, de traiciones, de guerras, de dioses y de amistades preciosa, vista desde los ojos de un esclavo asignado a Tutankamón desde muy crío. Una preciosa historia de amor, de luchas por el poder, de la vieja batalla del clero y el rey o faraón.

¿Cómo empezó tu pasión por el antiguo Egipto?
Ya de crío, al leer novelas como Sinuhé el egipcio, las clásicas y algunas de Terenci Moix, me di cuenta de que era una cultura fascinante, exótica, que planteaba muchos interrogantes que había que despejar, y me imaginaba resolviendo esos enigmas como Indiana Jones. Luego, cuando tuve la oportunidad de visitar Egipto, me cautivó. No deja indiferente. Recomiendo a los lectores su visita (no en este momento, por supuesto). Es un destino increíble a un precio asequible. Ya no quedan viajes así.

Imagínate que hubieses nacido en esa época, ¿qué personaje te hubiera gustado ser? 
Ramsés II, que reinó muchísimos años. No. Me da igual. Ver por un momento como si fuera a través de una TV aquella época sería impresionante. Me da igual el personaje. Son todos ricos. Pero esto no es exclusivo de este periodo. En cualquier momento histórico, si escarbas un poco en la historia, vas a encontrar que siempre supera a la ficción, por muchos elfos, dragones e inventos que le agreguen.

¿Qué valoras más en tus novelas, el entretenimiento o la verosimilitud histórica?
Sin duda el entretenimiento. Y te lo dice alguien que se pega de un año a un año y medio de estudio e investigación histórica antes de comenzar a escribir una sola palabra. Hay mucha historia verídica y documentada en mis novelas, pero la novela debe entretener. El punto de equilibrio entre la cantidad de datos y la rapidez de la novela es muy difícil y yo pretendo conseguirlo. La clave es introducir la historia de manera cómoda para el lector, y no metida con calzador.

Cuéntanos, ¿De dónde surge la idea de El constructor de pirámides? ¿Y la de La Sombra del Faraón?
Hay un personaje al que la historia no le ha hecho justicia, Snefru, padre del famoso Keops, que le eclipsa. Pero es absolutamente maravilloso.
Por otra parte, un lector me ha dicho que mi novela es como Los Pilares de la Tierra en Egipto. Nunca lo pensé, pero supongo que siempre quise hacer algo así. Explicar un periodo fascinante alrededor de la búsqueda de la inmortalidad a través de la construcción de una pirámide perfecta.
En cuanto a La Sombra del Faraón, por el personaje de Akhenatón. Me encanta. Es uno de los primeros humanistas de la historia. Cambió la tradición politeísta por un solo dios a medida del amor que sentía por su mujer Nefertiti, creando una capital nueva con materiales perecederos, ya que en el fondo sabía que no iba a durar aquel sueño. Imagínate qué personaje.

La novela está ampliamente documentada, ¿cómo fue ese proceso de documentación? ¿qué fuentes has utilizado?
He revisado los textos de todos los historiadores, en todos los formatos e idiomas. También conté con la ayuda de prestigiosos egiptólogos. Con la primera novela fue más duro, ya que partí de cero. Para la segunda ya era conocido por los historiadores y egiptólogos y me ayudaron muchísimo (como Nacho Ares, José Miguel Parra, etc), y para la tercera, fueron Teresa Bedman Y Francisco Martín Valentín, los egiptólogos que llevaron la excavación de la tumba de la faraón Hatshepsut y su amante Sen-en Mut, los que me dieron todo el material para escribir la novela.
Pero no cito las fuentes, ni aquí ni en las novelas, porque los novelistas debemos ser humildes. No pretendo dar clases de historia, porque si algo he aprendido de mi colaboración con ellos es que debemos respetar su parcela como ellos respetan la nuestra. Ellos no se salen del guión que les marca la piedra, en su rigor absoluto, y nosotros vamos más allá, llegando donde ellos no pueden, pero los que dan clases de historia son ellos, no nosotros. Pretendo que los lectores se interesen por la historia o el país, no que me crean a pies juntillas. Por mi parte, esta honestidad se traduce en el epílogo, donde explico las licencias que hacen falta en toda novela por naturaleza, para no confundir al lector sobre lo que es verídico y lo que es ficción.

¿Por qué elegiste la dinastía IV para enmarcar tu historia? 
Por los interrogantes que plantea este periodo, que yo respondo de manera igual de sencilla y fácil de comprender para un neófito que para un erudito. Y fíjate si los hay:

-          ¿Por qué se crean las pirámides?

-          ¿Cómo se construyeron?

-          ¿Por qué después de este periodo no volvieron a construirse grandes pirámides y sí pequeñas en Nubia?

-          ¿Qué representa la esfinge y por qué se construyó?

-          ¿Cómo y por qué se realizaban los embalsamamientos?

-          ¿Cómo eran las ceremonias religiosas y qué finalidad tenían?

-          ¿Cómo era la vida cotidiana de un campesino, un soldado, un escriba, un faraón, etc?

-          ¿Qué papel tenía el sexo en esta sociedad?¿Y la mujer?

En la novela encontramos intrigas, amoríos, luchas de poder, venganza ¿cuáles son los elementos básicos en los que se apoya la novela?
La búsqueda de la inmortalidad. Es la auténtica protagonista. Todo gira alrededor de esta premisa, como efectivamente ocurrió en aquel periodo.

Nos presentas a un rey Keops cruel, ¿qué supuso su reinado para la historia de Egipto?
Dilapidó la fortuna que creó su padre, aprovechándose del cariño que su pueblo le tenía, exprimiendo a su pueblo, autoritario, caprichoso y cruel, construyó su pirámides más por las malas que por las buenas, al contrario que su padre. Manetón incluso cita que se atrevió a prostituir a su propia hija para financiar su pirámide. Fijaos hasta qué punto estaban obsesionados por la inmortalidad.

Respecto al tema de las pirámides y su construcción, ¿por qué hay tanta confusión respecto al modo en que fueron construidas?
Porque cada x meses sale una teoría nueva, rara, fantasiosa y poco creíble, pero que es tomada como si fuera el santo grial de la egiptología, hasta que al cabo de unos seis meses, sale una contrateoría poniendo las cosas en su sitio. Al final, siempre la explicación más sencilla es la veraz.

Cada capítulo nos va situando en el punto de vista de uno de los personajes, ¿por qué decidiste utilizar esta estructura? 
Porque me resultó fascinante en novelas río como Juego de Tronos. Al principio puede chocar un poco y puede que cueste un poco integrarse, pero después engancha como ninguna otra manera de relatar, ya que cuando dejas a un personaje, estás deseando volver a él.

¿Cómo afrontas la creación de unos personajes reales que existieron en un periodo tan lejano a nosotros y sobre los que hay tan pocos datos? ¿qué trabajo de investigación has llevado sobre ellos?
Primero reúno todo el material sobre el personaje. Me refiero a crónicas reales, que estudio para hacer un perfil psicológico del personaje, empleando incluso la fisonomía de sus retratos, con total coherencia histórica, para no desviarme de la realidad más probable. Esto sería como vestir al personaje. Luego voy escribiendo de acuerdo a este perfil, completando el personaje con complementos, de acuerdo a las tramas de la novela.

Junto a estos personajes reales también encontramos otros ficticios, ¿dónde termina la realidad en la historia y comienza la ficción? 
Todo está explicado en el epílogo, como he comentado, para no confundir al lector. Una novela es ficción por naturaleza. Por mucha historia que contenga, siempre es relativa, puesto que yo no estaba allí para testificar su veracidad. Hay que se honestos. Siempre hay licencias, y el compromiso del escritor debe ser separar al final del libro la realidad de la ficción.

Entre tantos personajes habrá uno que sea tu favorito, ¿cuál y por qué?
No me lo planteo. Les quiero a todos. Es como cuando a un niño le preguntas si quiere más a papá o a mamá. Quizás le tengo especial cariño a Mehi y Harati, porque les maltrato especialmente.

Utilizas la narración en tercera persona en todos los capítulos excepto en el caso del constructor Mehi, que nos narra su historia en primera persona, ¿a qué se debe? 
Porque es el protagonista, el constructor. He tomado prestado el nombre de un constructor real, aunque la construcción de las pirámides se atribuye a Hemiunu, que por cierto es uno de los personajes. Quería darle una importancia por encima de los demás, ya que el verdadero protagonista es la búsqueda de la inmortalidad, y este personaje es el que se acerca a ella.

El prólogo corre a cargo de Teresa Bedman, egiptóloga del I.E.A.E, ¿cómo surgió la idea de que fuese ella quien lo realizase?
Teresa colaboró conmigo amablemente, corroborando la historia de mi novela, como hago con todas, una vez escrita, y facilitándome datos. Se lo propuse y se mostró encantada. No tengo sino palabras de agradecimiento y mucho orgullo, pues es una prestigiosísima egiptóloga.

Estás llevando a cabo presentaciones de la novela en diversas localidades dentro de las actividades de promoción, ¿nos puedes adelantar algunas fechas y ciudades que tengas cerradas para los próximos meses?
He presentado ya en Madrid, Barcelona, Zaragoza y Jaca. Me quedan Valencia (16 de diciembre viernes a las 19.30 h en el museo L’Iber de soldaditos de plomo, c/Caballeros 22), Zaragoza (Librería Albareda, calle Albareda, el 21 de diciembre a las 19.30 h), León el 2 de marzo del 2012, y las que se han de concretar.

¿Qué es lo que más satisfacción te ha generado una vez finalizada la novela? 
Las críticas y reseñas unánimes, y las reacciones de los lectores. Incluso en mis presentaciones me dicen que la pasión que transmito por ella y por Egipto vibra.
Me llena que un lector me diga que ha viajado a Egipto tras leer mi novela, o que se han sentido transportados al periodo, como la frase maravillosa que me regaló el genial escritor José Luis Corral.

¿Qué dirías a esas personas que aún no han leído “El constructor de pirámides” para que se animaran a leerlo?
Que no sólo van a leer una novela que engancha, que no la puedes soltar, con todos los ingredientes para que entretenga y abstraiga del mundo por unas horas, sino que se van a emocionar con los personajes, que van a quedarse con mucha historia, no de manera pedante, sino a través de anécdotas maravillosas, que van a ver respondidos los enigmas más ocultos del antiguo Egipto, y que se va a cumplir la causa por la que escribo novela histórica: La realidad siempre supera a la ficción.

¿Y qué novelas, además de las tuyas, sobre el Antiguo Egipto recomendarías a los lectores del blog? 
Lamentablemente no puedo recomendarte novelas contemporáneas porque no las he leído. En su día porque cuando investigo y escribo sobre un periodo me obligo a no leer novelas del mismo para no contaminarme, y más tarde porque la vorágine de mi vida diaria me impide tener tiempo para ello. ¿Te creerías que tengo más de 50 novelas sobre el tema sin desprecintar? Pero las clásicas como las de Watari, Pauline Edge, Maguib Mahfouz, Terenci Moix o incluso Christian Jacq en menor medida, sobran para enganchar a cualquiera.

¿Estás trabajando en algún nuevo proyecto?
Siempre. Estoy con el periodo de la Europa de Felipe II. Si todo va bien, van a salir dos novelas.


Muchísimas gracias Santi por compartir tu tiempo con nosotros y acercarnos un poco más al fascinante mundo de Egipto. Te deseo mucha suerte con esta novela y con todos tus futuros proyectos.

Enlaces de interés:

Imágenes tomadas de la página web del autor 
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