miércoles, 14 de diciembre de 2011

Reseña EL EJÉRCITO FURIOSO

Título: El ejército furioso
Autor: Fred Vargas
Editorial: Siruela
Año: 2011
ISBN: 9788498416169
Nº de páginas: 368

SINOPSIS: Lee la sinopsis de este libro pinchando AQUÍ

RESEÑA:
El ejército furioso es la décima entrega de la serie de novela negra protagonizada por el comisario Jean-Baptiste Adamsberg y escrita por Fred Vargas, considerada la reina de la novela negra francesa. No es lo más lógico empezar una serie por una entrega tan avanzada, pero tenía muchas ganas de estrenarme con esta autora que tan buenas críticas tiene y gracias a un sorteo de Siruela pude hacerme con una copia promocional de la novela.

Para aquellos que como yo no están familiarizados con la serie ni el personaje, Adamsberg es el comisario de la brigada criminal de la prefectura 13ª de la policía de París. En esta nueva entrega tiene que hacer frente a una investigación que le llevará hasta la comarca de Ordebec en Normandía. Todo comienza a raíz de la visita que recibe de Valentine Vendermot, una mujer llegada desde Ordebec en búsqueda de su ayuda debido a que Michel Herbier, uno de los vecinos de Ordebec, jubilado y cazador despiadado, ha desaparecido de su domicilio hace una semana.

Sin embargo eso no es exactamente lo que preocupa a la mujer, ya que ella odia a Herbier, sino que el problema radica en que su hija Lina ha sido testigo del paso de el Ejército furioso, un ejército muerto, medio putrefacto, aullante y feroz compuesto por caballos y jinetes descarnados, sin brazos ni piernas que se encargan de prender a crápulas, almas negras, explotadores, jueces indignos o asesinos cuyas fechorías no son conocidas y por lo tanto han quedado impunes. Muy pocos hombres o mujeres tienen la capacidad de verlo pasar y Lina es una de ellos, ha visto como el ejército se llevaba a Herbier junto con otras tres personas de las que solo ha reconocido a tres, lo que significa que los cuatro morirán en la semana siguiente a su desaparición según la leyenda. Por eso su madre necesita la ayuda de Adamsberg para proteger a Lina ya que si siguen los asesinatos el pueblo cogerá tanto miedo que acabará destruyendo a quien ha visto al ejército para detener las muertes, como ya ocurrió años atrás.

A pesar de estar fuera de su circunscripción Adamsberg acabará haciéndose cargo del caso y se trasladará a Ordebec junto con su compañero Danglard para descubrir quien se está aprovechando de la leyenda de El ejército furioso para sembrar el pánico en Ordebec y poner fin a los asesinatos.

Esta es la trama principal, pero paralela a esta investigación también lleva a cabo otra en París, donde investiga la muerte del padre de la familia Clermont-Brasseur, a quien han quemado vivo dentro de su coche. Todo apunta a que ha sido obra de un conocido pirómano de París, Mo, pero Adamsberg está seguro de que el chico es inocente y hará todo lo posible para desenmascarar al  verdadero culpable.

Cada uno de los libros son historias independientes que tienen un final cerrado pero se mantienen la mayoría de los personajes a lo largo de la serie y al ser una entrega tan avanzada se supone que quien los haya seguido ya conoce a cada uno de los protagonistas como si fuesen de su propia familia, pero en mi caso los primeros capítulos han sido un poco liosos porque no hay introducciones que te expliquen quien es quien y con tantos personajes cuesta un poco ubicar nombres con cargos dentro de la historia. Sin embargo, pasada esta dificultad inicial a la que no tendrán que enfrentarse quienes hayan leído alguno de los otros libros, he disfrutado mucho con esta novela.

El ejército furioso es una novela fácil de leer por su estilo sencillo y comprensible, entretenida y que engancha desde las primeras páginas. La mayoría de los capítulos son bastantes cortos lo que unido a los giros en la trama, la combinación de dos investigaciones y el descubrimiento de nuevas pistas hace que se avance bastante rápido a pesar de ser una novela prácticamente carente de acción. No estamos ante la típica novela negra a la que estamos tan acostumbrados últimamente de mano de los escritores nórdicos, sino que en este caso la trama es más pausada, todo gira en torno a un asesinato con unas pistas que hay que ir reuniendo para descubrir al asesino. He visto en algún sitio que comparan a esta autora con Agatha Christie y la verdad es que a mí también me la ha recordado un poco en lo que a evolución de la narración se refiere.

Uno de los aspectos más atractivos de la novela y que aumenta su interés es la mezcla de realidad y fantasía que envuelve toda la narración. No es que la historia se aleje de la realidad, todo lo contrario, no ocurre nada que no tenga una explicación bastante real y creíble, pero a través de la leyenda de El ejército furioso consigue crear un atmósfera cargada de miedos y supersticiones que acaba atrapando al lector.

A esto hay que añadir el perfecto emplazamiento en la comarca de Ordebec en Normandía, provincia francesa cargada de historias y leyendas. Las descripciones no son muy abundantes pero sí incluye los datos necesarios para que nos podamos situar en sus parajes, con caminos solitarios que atraviesan los bosques y contactan los pequeños pueblos con las granjas y campos en los que pastan unas tranquilas vacas, tan tranquilas que Adamsberg se entretiene esperando sus movimientos.

Y es que el comisario Adamsberg es un personaje muy peculiar tanto en su personalidad como en sus métodos de investigación, muy alejado de los detectives que solemos encontrarnos en las novelas policiacas. Su principal habilidad para resolver los casos es su intuición, se deja llevar por su capacidad de observación, grabando en su memoria inconscientemente detalles que para los demás pasan desapercibidos pero que él recupera posteriormente para avanzar en la resolución del caso. Es un hombre poco social, le cuesta relacionarse con los demás y demostrar sus sentimientos, en muchas ocasiones parece estar ausente, un poco en las nubes, incluso estando en medio del escenario de un crimen, se distrae fácilmente con cualquier pequeño detalle y va un poco por libre, siguiendo sus propios instintos y sin importarle saltarse las normas. Esto no impide que sea un personaje muy humano, preocupado por las personas que le rodean y especialmente por los animales y la naturaleza. Me ha gustado mucho ese rasgo que le han dado de defensor de los animales, a los que trata con tanta delicadeza y mimo, solo una persona como Adamsberg emplearía su tiempo en investigar quien ha dejado a una paloma malherida en mitad de la calle con las patas atadas.

Imagen de Casares
No se puede decir que haya una evolución del personaje en este libro, ni de Adamsberg ni de ningún otro, aunque eso no significa que se mantengan planos, tienen diferentes registros y reacciones que sorprenden al lector. Sí se nota que a lo largo de la serie el comisario ha ido evolucionando, en este libro tiene a su hijo Zerk lo que supone una faceta nueva en él como padre y me quedo con la curiosidad de saber qué ha pasado con su vida en anteriores entregas y ver cómo ha ido madurando. Lo mismo ocurre con el resto de personajes, tendré que leer las entregas anteriores para saber cómo ha llegado Veyrec, qué le ha ocurrido a Danglar y qué problema tienen entre ellos.

El resto de personajes que forman parte de la brigada de Adamsberg también son muy pintorescos y cada uno tiene algo que le hace destacar. Tenemos entre otros a su compañero Danglard que es todo lo opuesto a él, metódico en sus investigaciones y con una auténtica fuente de información en su cabeza, el teniente Veyrenc y la teniente Retancourt, mujer que destaca por su corpulencia y eficacia. Todos ellos están caracterizados de tal manera que acaban siendo personas cercanas y entrañables y eso hace que disfrutes aún más del relato.

En cuanto al final, no me sorprendió porque era mi sospechoso desde el principio, aunque creo que más fue cuestión de suerte que de evidencias ya que la historia está bien estructurada y no hay pistas claras, todas las piezas finales encajan perfectamente una vez se exponen las conclusiones a las que ha llegado el comisario.

Un detalle muy curioso para mí en el libro es la mención a Casares, uno de los muchos pueblos blancos de Andalucía situado en Málaga, cerca de Estepona. Es un pueblo pequeño y creo que no muy conocido, en mi caso fue gracias a un amigo y a unas vacaciones que pasamos allí, por eso cuando me encontré esa referencia me sorprendió bastante, imagino que la autora ha tenido algún contacto con este pueblo y de ahí el detalle de incluirlo en su historia, lo cual no me extraña porque es un sitio precioso.

En definitiva, El ejército furioso es una lectura muy recomendable, entretenida y que hará las delicias de los aficionados a las novelas con misterios y asesinatos y también es una buena opción para leer algo diferente a la novela nórdica que tan de moda está ultimamente. Yo en cuanto pueda repetiré con este curioso personaje, aunque esta vez intentaré empezar por el primer volumen.



FUENTES: imagen autora http://es.wikipedia.org/wiki/Fred_Vargas
la imagen de Casares es de mi colección
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