sábado, 3 de marzo de 2012

Reseña EL CEMENTERIO DE LA ALEGRÍA

Título: El cementerio de la alegría
Autor: José Antonio Castro Cebrián
Editorial: Martínez Roca
Año: 2012
ISBN: 9788427038882
Nº de páginas: 384

SINOPSIS: Lee la sinopsis de este libro pinchando AQUÍ

RESEÑA:
Al igual que las últimas reseñas publicadas en el blog, he leído El cementerio de la alegría dentro de una lectura conjunta, en este caso organizada por Laky en su blog Libros que hay que leer. Es un libro que me llamó especialmente la atención por su portada, que consigue despertar la curiosidad por saber qué se esconde en el interior de esa cajita de madera que aparece sobre la silla y aunque no había visto ninguna opinión, me anime a tomar parte en la iniciativa.

El cementerio de la alegría tiene por protagonista a Adiel, un joven huérfano de diecisiete años cuya madre falleció a los pocos años de tenerle y a su padre nunca llegó a conocerle, ya que abandonó a su madre antes de su nacimiento. Adiel vive en un pueblo cercano a lo que conocemos como La Capital, bajo la tutela de Tito Donabella, propietario de una modesta joyería, donde lleva una vida bastante tranquila, absorto en su mundo y enamorado de la joven Dulce.
La llegada un día a la joyería de Paulo, un hombre extraño que le encarga a Tito guardar en su caja fuerte una cajita de madera durante unas semanas a cambio de una buena cantidad de dinero transforma su vida para siempre. Su único cometido es no abrirla bajo ningún concepto y custodiarla hasta que Paulo, que  volverá a pasar todos los viernes a depositar el pago establecido, decida llevársela. Sin embargo Adiel y su tutor no cumplirán su promesa y nada más marcharse Paulo abrirán la caja, descubriendo que lo único que hay en su interior es una misteriosa llave.

Esta llave será el desencadenante que hará que la vida de Adiel se transforme completamente. Extraños sucesos relacionados entre sí y la aparición de enigmáticos personajes con revelaciones sorprendentes sobre el pasado, le ponen tras la pista del que fue su padre, un hombre conocido como El poeta, sicario responsable de muchas muertes en la época de la guerra civil, muertes que ahora buscan venganza a través de la caja y su contenido.
Ayudado por Pierre, alias El francés, Adiel comenzará una peligrosa investigación para descubrir el pasado de su padre y un tesoro que se supone le ha dejado como legado, en la que tendrá que descubrir en quién puede depositar su confianza si quiere mantenerse a salvo y enfrentarse a aquellos que quieren vengar los hechos pasados de los que El poeta es responsable.

El cementerio de la alegría no ha sido exactamente la novela que esperaba, un thriller que me atrapase desde el principio y no pudiese dejar de leer hasta el final, pero aun así he de reconocer que me ha gustado y me ha parecido un libro diferente dentro de su género. Su autor, José Antonio Castro Cebrián, fue poeta antes de novelista y eso se nota mucho en su forma de escribir. Utiliza un estilo elaborado, con frases trabajadas y un lenguaje cuidado, con abundancia de metáforas, que en algunos momentos se acerca a lo poético, haciendo el texto atractivo y muy grato de leer. Yo he disfrutado mucho con la prosa de este autor, aunque he de reconocer que requiere una lectura más pausada y atenta para no perder ningún detalle y es por eso que creo que es un libro que merecería la pena leer una segunda vez, me quedo con la sensación de que hay pequeños matices que se me han pasado por alto.

A pesar de que se inicia con un ritmo intenso que atrapa al lector en su trama, pasados los primeros capítulos la acción se torna más pausada para volverse a acelerar en las páginas finales. Es por eso que el calificativo de thriller no se puede aplicar con exactitud a esta novela, ya que aunque desde el principio se mantiene la intriga y el misterio en torno a la cajita y nos encontramos a medida que avanza la trama con giros sorprendentes, no sentimos la necesidad de avanzar páginas a un ritmo vertiginoso para llegar al final.

De los aspectos que más me han gustado en El cementerio de la alegría es la atmósfera en la que el autor consigue envolvernos desde las primeras páginas, llena de misterio, tensión, sombría e inquietante. Me resulta admirable la capacidad de, utilizando solamente las palabras, conseguir provocar en el lector esas sensaciones y no con todos los libros me ocurre, pero en éste desde las primeras páginas tienes la sensación de estar en un ambiente tenso y turbador que nos llega en tonos grises, que despide tristeza, melancolía y sobre todo misterio e inquietud.

Ubicaciones como el bosque en el que Adiel se refugia, el hospital en el que ingresa el francés y sobre todo el propio cementerio de la alegría, un antiguo colegio donde llevaban a los condenados para ajusticiarlos y que es el escenario principal de la obra, me han resultado angustiosos, con una sensación de que alguna amenaza se ocultaba en ellos y desde luego no me hubiese gustado tener que pasear por ninguno de esos sitios.

Parte de la incertidumbre que nos acompaña durante todas las páginas también viene provocada por no saber dónde nos ubicamos. Sabemos que todo ocurre en un pueblo cercano a lo que conocemos como La capital, pero ni sabemos de qué ciudad estamos hablando ni mucho menos el pueblo. Lo único que queda claro es que la acción transcurre en España pero pocas más conclusiones podemos extraer sin miedo a equivocarnos teniendo en cuenta las pistas que el autor nos va dejando a lo largo de la narración.

Es el propio Adiel quien nos hace llegar su historia a través de una narración en primera persona. Esto consigue que sea a él a quien lleguemos a conocer más en profundidad ya que en todo momento conocemos sus pensamientos, reacciones y sentimientos, por lo que es muy fácil hacerse una idea de cómo es su carácter. Le conocemos como un adolescente tranquilo, un poco soñador, sin ningún interés más allá de los libros con los que comparte habitación y la joven de la que está enamorado, su dulce Dulce. Los acontecimientos en los que se ve implicado le obligarán a madurar rápidamente, a dejar atrás la inocencia y despreocupación de los primeros años de la vida para hacer frente a unas personas y unos hechos que requieren sobre todo valentía, inteligencia e intuición. A pesar de que normalmente la narración en primera persona consigue crear un vínculo más fuerte entre protagonista y lector, he sentido a Adiel lejano, no he conseguido conectar con él y compartir sus alegrías y sufrimientos, aunque eso no ha sido un obstáculo para disfrutar de la historia.

El resto de personajes los conocemos a través de lo que el propio Adiel nos cuenta de ellos y aunque poseen una personalidad compleja resultan ambigüos en sus intenciones, no hay nada claro sobre ellos puesto que el joven se mueve entre el desconcierto y la falta de confianza, la mayoría son personas a las que acaba de conocer y guiándose solamente por sus actos es difícil saber quiénes son buenos y quiénes malos, si realmente son sinceros al mostrarle su ayuda o lo único que pretenden es tenderle una trampa. La necesidad de averiguar todo lo posible sobre su padre y de obtener un poco de protección, ya que no deja de ser un adolescente que nunca se ha enfrentado a situaciones peligrosas, es la que le obliga a posicionarse al lado de los que cree más sinceros. Esto en otro tipo de libro podría ser negativo pero en El cementerio de la alegría no es el caso, este desconocimiento y misterio que rodea a todos los personajes es un punto más a favor de la narración, que consigue mantener desconcertado al lector y le impulsa a avanzar hacia el final para hallar la solución.

Y así llegamos a un final sorprendente e inesperado en el que todo lo vivido a lo largo de las páginas encuentra una explicación lógica y donde nada queda en el aire, encontramos respuesta a todas las cuestiones que nos habíamos planteado durante la lectura. Me ha parecido un final muy bueno, dada la complejidad de la trama me había planteado otras hipótesis que se han quedado muy lejos de dar con la respuesta, en cambio me he encontrado con un cierre perfecto que da sentido a toda la historia.

En definitiva, un autor a tener muy en cuenta y una obra que merece la pena leer, con un historia interesante que nos llega a través de una prosa de una enorme calidad que la convierte en una grata lectura, todo ello rodeado de una atmosfera de inquietud que envuelve al lector desde las primeras páginas.



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