lunes, 21 de mayo de 2012

Entrevista a Félix Jaime Cortés

Aunque normalmente suelo presentaros primero la reseña del libro y posteriormente la entrevista a su autor, este mes cambio esta pauta y os presento a un autor cuyo libro no ha aparecido aún reseñado en el blog, aunque a muchos os resultará conocido. Él es Felix Jaime Cortés y ahora mismo tiene dos novelas publicadas a través de Amazon, El hombre de Grafeneck y Spanish Psycho, de cuya publicación y otros temas hablamos en esta extensa entrevista.

Félix, para quienes no te conocen, en pocas palabras, ¿quién es Félix Jaime Cortés?
Soy un madrileño de cincuenta años, viudo desde el 2008, y con un hijo de diecisiete años que me odia cordialmente, como debe ser a su edad. Acabé aparejadores en 1987, profesión con la que me gano el sustento hasta que pueda hacerlo con la escritura, si es que en un futuro más o menos incierto y lejano, tal circunstancia resultara posible.

¿En que momento tomaste la decisión de lanzarte al mundo literario y comenzar a escribir novelas?
La verdad es que no lo recuerdo. Escribí mis dos primeros relatos con quince o dieciséis años, después de leer “Cuentos de la taberna del ciervo blanco”, de Arthur C.Clarke, uno de mis iconos literarios. Infames, vergonzosos, como casi todo lo primero que se escribe. Después vendrían más relatos. La primera novela la escribí a principios de los 90.

Para ti, ¿Qué es lo más gratificante de escribir?
El hecho mismo de escribir. La sensación de no estar perdiendo el tiempo mientras escribo. Saborear la capacidad de reflejar mis ensoñaciones, los delirios de mi imaginación, en un papel, y ver cómo va aumentando el número de páginas con esa letra apretada, llena de tachones, flechas y borrones, que utilizo para escribir. Comprobar que a medida que se escribe aumenta la capacidad, y se amplían como por arte de magia los recursos y la facilidad para hacerlo. Escribir es un placer cuando uno es consciente de la fluidez que va adquiriendo a medida que escribe. También resulta muy estimulante la búsqueda de documentación, sobre todo para una novela como “EL HOMBRE DE GRAFENECK”.

¿Le dedicas mucho tiempo a esta actividad?
Todo el que me es posible. He trabajado fuera de casa durante mucho tiempo, y en esa etapa le dedicaba prácticamente todo lo que me restaba de día después de mi jornada laboral. En ciertas etapas tristes de mi vida, cuando mi mujer luchaba con su enfermedad, escribir constituía la única válvula de escape válida para neutralizar el dolor. Escribir en aquellos momentos me permitía evadirme en cierto modo de la dureza del día a día.

¿Y a la lectura?
Hoy en día le dedico prácticamente el mismo tiempo que a la escritura. Hasta que me lancé a escribir con más asiduidad, la lectura llenaba todo mi tiempo libre. Desde que cayó en mis manos, allá por los cuatro años, un libro ilustrado que narraba las aventuras de Ulises, no he parado. También disfrutaba con los dos libros de literatura que publicó Santillana para séptimo y octavo de BUP, los famosos “Senda” que muchos recordarán, que contenían fragmentos muy cortos de innumerables autores de todos los tiempos. Aquellos libros fueron los principales detonantes, junto con los magníficos profesores de literatura que tuve por aquel entonces, para despertar una afición que ha ido afianzándose cada vez más fuerte en mi alma.

¿Qué lees principalmente?
De todo. Novela, cuento, teatro, ensayo, biografías, historia… Le dedico mucho tiempo también al cómic, un género no demasiado respetado, y que sin embargo tiene en su haber verdaderas joyas, equiparables a las mejores obras literarias de todos los tiempos.

¿Cuáles son tus escritores más admirados y de cuáles piensas que puedes haber recibido alguna influencia?
La lista sería interminable. En relato admiro a Borges, Bioy Casares, José María Merino, Ana María Matute, Bukowski, Roald Dahl… En mi juventud devoraba las historias de Lovecraft, Poe, Maupassant, el ya mencionado Arthur C. Clarke, Ray Bradbury, Jack London…De este último, su novela “Martín Eden” marcó un antes y un después en mi vida. Despertó mis deseos de escribir. En novela me gustan Unamuno (“Niebla” me influenció mucho, hasta el punto de que la releo continuamente), Tabucchi, Lobo Antunes… Fredric Brown y Philip K. Dick en ciencia ficción, un género también desprestigiado. Pío Baroja, Delibes… Umberto Eco también supuso un descubrimiento con la que para mi gusto es la mejor novela que he leído jamás, “El nombre de la rosa”. También me gustan mucho los alemanes de entreguerras, como Thomas Mann, Joseph Roth, y sobre todo, Stefan Zweig, un autor que me parece formidable. Paul Auster, Eduardo Mendoza, Robert Graves…Te nombro los que más recuerdo. Si escarbara un poco más, la lista desbordaría los límites de esta entrevista.

Además de novelas, también has escrito relatos cortos y una obra de teatro. ¿En qué género te sientes más cómodo?
Al principio de escribir me movía mejor en el relato. A medida que escribía, toqué el género de la novela corta, hasta desembocar en la novela. Creo que ahora me resulta más gratificante esta. La obra de teatro la escribí como encargo para una compañía de mujeres que no se decidieron a representarla por considerarla demasiado atrevida.

¿Cuál es tu rutina a la hora de escribir? ¿Cuáles son las mejores horas y sitios para ti?
No tengo una rutina específica, salvo cuando se me presentan varios días de vacaciones en algún lugar ajeno a mi casa. En ese caso, escribo sobre todo por la mañana, tres o cuatro horas, y por la tarde hasta que me vence el sueño. Durante el resto de mi tiempo, escribo cuando puedo y donde puedo. Últimamente he descubierto el placer de escribir en el tren, durante los trayectos que a menudo me veo obligado a realizar por motivos de trabajo. Lo que siempre es igual es la forma de hacerlo: con un pilot azul o negro, sobre un cuaderno con hojas cuadriculadas encuadernado en espiral. Después corrijo en ordenador, pero el manuscrito siempre es el mismo.

¿Cómo surge la idea de esta novela?
Tras un viaje a Berlín que realicé en Julio de 2010. En esa ciudad, la historia reciente me golpeó de tal modo, que me sentí obligado a saber más sobre la Alemania nazi. Descubrí el magnífico libro de William Shirer “Diario de Berlín”. En el mismo, el autor hace una referencia, casi de pasada, a las esquelas que publicaban en prensa los familiares de las primeras víctimas del programa de eutanasia compasiva, desarrollado sobre la propia población alemana. En esas esquelas, trataban de dejar alguna pista sobre lo que estaba sucediendo, utilizando frases como “La insólita muerte”, “La inesperada desaparición”, y otras similares. Shirer ni siquiera sospechaba a qué se debía aquello, pero le sorprendió y lo reflejó en el libro, recogiendo los rumores de que estaba sucediendo algo muy extraño en clínicas como Hadamar, Grafeneck, Sonnestein y otros lugares parecidos, que no eran otra cosa que los primeros campos de exterminio. A partir de ahí, surgió la idea.

¿Te llevó mucho tiempo su elaboración?
Empecé a recopilar información y a crear la estructura prácticamente desde Septiembre de 2010, y terminé la novela a finales de 2011. Un año, más o menos.

¿Por qué motivo elegiste el personaje de Lorenz Hackenholt para recrear su historia?
Necesitaba un personaje del que no se supiera mucho a partir del fin de la Segunda Guerra Mundial. Descubrí las listas de todos los oficiales de las SS y médicos que participaron en el programa T-4. Existen muchas páginas de Internet con nombres y un pequeño resumen de su trayectoria, incluso con testimonios de los que participaron en aquello. Loren Hackenholt resultó elegido por esa circunstancia. Debo decir que todos los personajes que le rodean en su infame labor existieron realmente, incluso Herbert Floss, el experto en cremaciones.

¿Cómo llegas a dar con él?
No se sabe a ciencia cierta lo que ocurrió con Lorenz Hackenholt tras finalizar la guerra. Existe un informe sobre su trayectoria, el “informe Treguenza”, en inglés, que me ayudó a conocer gran parte de la naturaleza del personaje, desde que empezó a trabajar en el programa T-4 hasta su desaparición. Muchos episodios de la novela están recreados a partir de datos reflejados en ese informe, y de la escasa información de otras páginas de Internet. El informe finaliza con los testimonios de personas que dicen que lo vieron en uno u otro lugar al acabar la guerra, pero sin ninguna seguridad. A partir de ese momento, toda la trayectoria de Lorenz es pura invención.

Es un personaje que sufre una gran evolución a lo largo de los capítulos, ¿En qué te has basado para construir su carácter?
Traté de meterme en la piel de una persona obligada a realizar la cruel tarea que se le encomendó a personas como Lorenz. De alguna manera, ellos pensaban que estaban eximidos de cualquier responsabilidad, aunque sólo fuera moral, por el hecho de “obedecer órdenes”, algo que era vital y necesario para los alemanes en aquella época, como muy bien refleja Shirer en su libro. La crueldad gratuita que supuso el Holocausto se orquestó y se pudo realizar gracias a esta característica inherente a los alemanes. Lorenz va consumiendo etapas en su camino al infierno, y cada etapa es sólo un poco más dura que la anterior. A medida que se iban acostumbrando al horror, no les importaba desarrollar un horror más grande, y veían como normales situaciones que hubieran despertado, y de hecho lo hicieron nada más descubrirse, el inmediato rechazo de cualquier ser humano que pudiera ser considerado como tal. Tampoco olvidemos que Lorenz era un SS, convencido por tanto de la inferioridad de cualquier raza que no fuera la raza aria. En ese sentido, el discurso de Himmler en Possen resultaba tan esclarecedor, que me sentí obligado a incluirlo en la trama. 

Por su parte, Bernardo Soto es un personaje muy carismático que se gana el aprecio del lector y aporta el toque de humor a la novela, ¿es un personaje totalmente ficticio o lo has desarrollado a partir de la personalidad de alguien de tu entorno?
Tiene una gran parte de ficticio, y una pequeña parte de varias personas de mi entorno, entre las que por supuesto también me encuentro yo mismo. Muchos lectores se han quejado, no sin razón, de que en demasiadas ocasiones me cebo demasiado en su lado glotón e inmaduro. Con Bernardo traté de que cayera mal al principio, gracias sobre todo a sus excesos y tonterías, y que fuera evolucionando hacia el papel de héroe que adquiere a medida que avanza la trama. Algunos lectores que me conocen descubrieron de inmediato ciertos pasajes de Bernardo que relacionaron conmigo. No me gustan los personajes planos, es algo que detesto en cualquier novela o película que se cruce en mi camino. Nadie es del todo bueno o del todo malo, y eso es algo que trato de mantener a rajatabla cada vez que concibo un personaje. Otra cosa es que lo consiga, por supuesto.

Parte de la novela se sitúa en la Alemania nazi, ¿Te apasiona tanto el contexto histórico como el personaje central de la historia?
Siempre me ha apasionado aquella etapa histórica, y más desde el viaje a Berlín que te comenté antes. Además de la lectura, también me encanta el cine, y películas como “El tercer hombre”, “Odessa”, “Arde París”, “La cruz de hierro”, “La noche de los generales” o incluso “Cabaret”, además de las novelas de Sven Hassel que devoraba durante mi adolescencia, despertaron mi curiosidad por el tema.

Detrás de la historia hay una enorme labor de documentación, ¿cuánto tiempo de investigación necesitaste?
Prácticamente el mismo que tardé en desarrollar la novela. No dejé de documentarme hasta el final. Lo que figura en ella es una mínima parte de lo que descubrí buceando en la ingente cantidad de páginas dedicadas al tema. Al final, lo más complicado fue desbrozar y meter lo que consideré estrictamente necesario. Muchas cosas se quedaron en el tintero, pero es que de haberlas metido, la novela habría resultado agotadora para cualquier lector.

En esta fase que supongo será previa, ¿qué proceso sigues a la hora de documentarte? ¿te organizas de alguna manera?
Me documento en función de la estructura que haya ideado para la novela. Una estructura que por supuesto no es inamovible, y que puede variar, y de hecho lo hizo hasta el mismo final, en función de la documentación que vaya apareciendo relacionada con ella. Muchas veces, cuando pensaba que ya lo tenía todo, surgía una nueva vía de documentación que aportaba nuevos matices a la historia. Existe una documentación básica previa, pero a medida que indagaba en el tema surgían nuevas vías.

Y respecto al proceso de escritura ¿cómo fue? ¿qué es lo que te resultó más complicado?
El proceso de escritura fluye por sí mismo cuando la estructura está más o menos definida. Lo más complicado fue la parte actual, sobre todo porque la parte alemana estaba más o menos clara y tenía que adaptar esa trama moderna a la trama nazi. Lo que me resultó más complicado de esa parte actual fue la construcción del personaje de Sandra, y no estoy seguro de que el resultado sea el óptimo si lo comparamos con otros personajes mejor definidos, como Bernardo, Manzaneque o el propio Lorenz, que sin duda es el más válido. La parte de la Alemania nazi me resultó muy sencilla al visualizar los lugares que había conocido durante el viaje.

En El hombre de Grafeneck encontramos dos historias, una ambientada en la Alemania nazi y la otra en la época actual, que se van alternando a lo largo de los capítulos ¿Por qué elegiste esta estructura?
Pensé que debía de tamizar la dureza de todo lo contado sobre los campos de exterminio, con la intriga y una cierta dosis de humor de la trama actual. Las andanzas de Sandra y Bernardo sirven para atenuar el horror de la historia de Lorenz. Creo que de haber contado sólo la parte dura, o de haber colocado juntos varios capítulos de la misma, la novela podía haberse convertido en ocasiones insoportable. La mejor manera que se me ocurrió para darle agilidad y para dosificar correctamente las dos tramas, fue la de alternar los capítulos de una y otra.

Recreas escenas violentas y sobre todo, de una enorme crueldad, ¿te resultó muy duro escribirlas?
Escribirlas me resultó durísimo, pero mucho más duro me resultó documentarme sobre ellas. La novela sólo cuenta una parte mínima de lo que se puede leer en páginas dedicadas al asunto de los campos de exterminio, casi todas procedentes de fuentes e institutos judíos de investigación del holocausto. Muchas noches acababa tan nervioso después de leer algún episodio macabro, que me costaba trabajo conciliar el sueño. También me ocurrió al escribir determinados pasajes. Son imágenes que se te quedan grabadas para siempre en la memoria, que no se pueden concebir si no te adentras en esa temática. Podría pensarse en una actitud morbosa, pero creo sinceramente que se debe de conocer de lo que es capaz el ser humano cuando se le nubla la inteligencia con ideas tan peregrinas como letales.

Leyendo la novela se aprecia que está muy pulida, con un estilo cuidado y revisado. ¿Cómo es tu proceso de corrección?
Una vez finalizada en el cuaderno que te comentaba con hojas cuadriculadas, (en este caso, tres), empiezo a pasarla a ordenador, y comienza el primer proceso de corrección. Cuando la acabo, la leo entera pasadas un par de semanas, y hago la corrección, por así decirlo, fina. A continuación se la envío a alguien de confianza para que le eche un vistazo. En este caso, y en algún otro, tuve la inmensa suerte de contar con la ayuda de la gran escritora Blanca Miosi, a quien le apasiona el tema, como se puede apreciar en sus novelas “La búsqueda” y “El legado”. Ella me ayudó muchísimo a darle la forma definitiva, a desbrozar cosas que no tenían interés y a añadir otras que sí. De todas formas, creo que una novela es algo vivo, susceptible de corregir a medida que el escritor evoluciona en su forma de contar. Nunca está acabada del todo, y siempre tiene pequeños errores. Hay que corregir de continuo, eso lo tengo muy claro, y dejar que otras personas ajenas a ti, y si escriben mejor, te den su sincera opinión sobre el producto. Blanca Miosi siempre me ha ayudado mucho en ese sentido.

Cuéntanos, ¿qué destacarías de tu novela? ¿Por qué el lector debería leerla?
La característica principal de la novela a mi modo de ver es que nos narra la gestión del Holocausto desde sus mismos orígenes, aquel niño que nació deforme al que sus padres, fervientes nazis, decidieron eliminar no sin antes pedirle permiso al mismísimo Hitler. Aquel suceso fue el comienzo de todo lo que vino después. También destacaría de la novela el hecho de que lo cuenta desde el punto de vista de los alemanes, desde los que participaron en aquello. Existen infinidad de libros que recogen testimonios de los supervivientes, pero muy pocos que lo hagan desde el punto de vista de los verdugos. Por último, es importante darse cuenta también de que los mismos ciudadanos alemanes sufrieron en sus carnes el horror, sobre todo al principio. Creo que toda novela que refleje la barbarie a la que es capaz de llegar el ser humano, en este caso institucionalizada, debe al menos conocerse para que, en lo posible, no vuelva a repetirse, aunque vemos a diario que esta característica nuestra no tiene límites. Si a eso le unimos una trama que puede despertar el interés, con antiguos y recientes asesinatos y un par de investigadores que se meten en líos por primera vez en su vida, puede resultar gratificante leerla.

¿Qué es lo que más satisfacción te ha generado una vez concluida y puesta a la venta?
El hecho de que la esté comprando gente a la que no conozco. Cada vez que se vende algún ejemplar, me pregunto “¿quién habrá sido?”, ja, ja, ja. Gratifica mucho, a mí al menos, pensar que el trabajo realizado le puede llegar a alguien ajeno a tu entorno, tanto familiar como en Internet.

Tus novelas son autoeditadas y podemos adquirirlas a través de Amazon, ¿Es complicado publicar hoy en día?
Sigue resultando muy complicado publicar al estilo tradicional, porque las editoriales, inexplicablemente a mi modo de ver, siguen considerando un don nadie al escritor novel, y no se ocupan de descubrir nuevos talentos, que los hay, y muchos, como bien sabes. Precisamente gracias a portales como amazon, que te permite autopublicar tu libro en menos de diez minutos, esas grandes editoriales están percibiendo que algo extraño está ocurriendo, y que el negocio se les puede ir de las manos si no cambian ese chip de cierta prepotencia. Algunas de ellas fichan a los más vendidos de la plataforma, lo que significa que al menos le están viendo las orejas al lobo y que, sobre todo, no consideran a amazon como un lugar en el que “todo vale”, como se ha dicho en muchas ocasiones. En amazon se pueden encontrar verdaderas joyas a muy bajo precio, pero hay que buscarlas, claro, y es en ese punto en el que el lector ha pasado a ocupar un lugar destacado en la cadena: él es el que elige, no se limita simplemente a devorar lo que le digan las editoriales.

¿Qué te llevó a publicar a través de esta plataforma y cómo ha sido la experiencia?
Fue Blanca Miosi la culpable (ja, ja, ja). En ese momento estaba muy bien de ventas, y me aconsejó probar. De hecho, acababa de ser fichada por B de books para sacar su novela “El manuscrito I” en papel. Me decidí, y empecé a vender, muy modestamente, pero de forma casi constante. He vendido en cuatro meses cien veces más que en Lulu y Bubok en cuatro años. Amazon tiene una característica primordial, aparte del precio,  que no tienen las otras: es muy sencillo comprar. Una vez abierta la cuenta, compras con un solo click de ratón el producto deseado. Eso es importantísimo para que la gente se lance a comprar en Internet, y me parece una medida pionera que todas las demás plataformas de venta deberían adoptar.

¿Cuál ha sido la parte más difícil de todo el proceso (portada, formatear el libro en formato digital, gestionar el ISBN, corrección, edición…?  ¿Ha sido fácil o has tenido que solicitar ayuda?
Es sencillísimo. Tan sencillo como verificar que el archivo en Word es el correcto, el que quieres que tenga, y subirlo directamente. No hay nada más. Lo importante es tener la obra registrada en la propiedad intelectual, porque a veces te solicitan ese registro, y trabajar la portada. En mi caso la portada puede resultar algo simplona, porque la trabajé yo mismo con programas de tratamiento de fotografía. También para ella tuvo mucho peso la opinión de Blanca Miosi. Una vez con la portada y el archivo, subirla a la plataforma resulta sencillo. El mismo programa de publicación te va guiando a lo largo del proceso. La novela no dispone de ISBN, ya que es eso es algo de lo que suele encargar la editorial que la publique bajo su sello, que no es este caso.

Y respecto a la recepción por parte del público, ¿cómo ha sido?
Aunque las ventas tampoco me permitan estar en los primeros lugares de las listas (y de hecho muchas veces ni aparezco en las listas, ja, ja, ja), creo que la novela ha sido bien recibida. Ha tenido buenas reseñas, y en general no deja indiferente a la gente que la lee, lo que ya es muy importante para mí.

¿Has presentado tu obra a alguna editorial? En caso afirmativo, ¿te han dado alguna respuesta?
A muchas, y a muchos agentes, pero ninguno me ha dado una respuesta concreta. Bueno, miento, muchos me han dicho que no, que no les interesa, y alguno me dijo que la iban a mirar, pero ya han pasado varios meses y no he vuelto a recibir respuesta. Es desolador para un escritor novel comprobar que ni siquiera se toman la molestia de ojear no ya el manuscrito, sino el resumen de menos de media página.

Acabas de publicar una nueva novela, Spanish Psycho, también en Amazon ¿qué podemos encontrar en ella?
Es una novela que escribí a finales de los 90, después de leer “American Psycho”, de Bret Easton Ellis. Sentí que tenía que escribir una especie de sátira de aquello, pero ubicada en nuestra piel de toro. No tiene nada que ver con el GRAFENECK. Es una novela muy anterior, mucho más ligera y escrita con un estilo diferente. Se nota la evolución como escritor, aunque creo que tiene matices interesantes en lo que se refiere al humor negro. Nos cuenta la historia de un individuo, Luciano Castejón, que emprende una alocada huida por España tras haberle cortado la cabeza a un compañero con una guillotina de cortar papel. Traté de hacer de paso una cierta crítica, desde el punto de vista humorístico, a una televisión basura que, por aquella época, era menos basura que la de ahora.

Una de las herramientas más utilizadas últimamente por escritores y editoriales es la promoción a través de Internet, ¿qué piensas de las redes sociales? ¿son aceptables como herramientas de comunicación?
Creo que son aceptables, y sobre todo, adictivas, jajaja. Creo que en ese sentido, y a determinadas horas, funciona mejor Twitter que Facebook. Esas son las dos que yo utilizo. También puedo decirte que en los periodos en los que decido no publicitar los libros, es precisamente cuando más vendo. Se me escapa si las redes son aceptables o no. Creo que una vez llegado a todo tu entorno, a los amigos de FB y a los seguidores de TW, no hay mucho más allá, no se llega a más gente. Supongo que el boca a boca, y la posición en las listas de amazon, tiene mucha más importancia que la brasa que les des a tus contactos en la redes.

¿Influyen a la hora de difundir un libro?
Poco. A la gente de tu entorno. Aunque hoy en día están siendo desprestigiados precisamente por las redes sociales, a las que todo el mundo acudimos como si fuera nuestro “soma” diario, creo que tiene mucha más influencia un buen blog dedicado al tema de los libros.

Su gran ventaja es sin duda la interactividad con los lectores. ¿Qué aspectos positivos y negativos tiene esto?
Yo sólo veo aspectos positivos. El hecho de poder intercambiar opiniones con alguien ajeno a tu entorno familiar que se ha leído tu libro, me parece el gran hallazgo de la tecnología. Necesito de las opiniones de mis lectores para ir creciendo como escritor, y gracias a Fb o TW las puedo conocer en tiempo real. El único inconveniente que le veo a eso es la cantidad de tiempo que te absorbe, porque crea adicción, de eso no me cabe duda.

En tu caso, ¿qué actividades llevas a cabo para dar a conocer tus novelas?
Publicar el enlace en los muros de todos los grupos literarios que conozco, lanzar tuits con el enlace a amazon, y dirigirme a editoriales, agentes y reseñadores con un resumen de la novela por si pudiera resultar de su interés. Básicamente eso, y repetir de tanto en tanto los mismos pasos. También la envío de vez en cuando a algún concurso.

 También eres autor de un blog, cuéntanos ¿qué es lo que podemos encontrar en él?
“Impresiones de un acompañante” es un blog variado en el que cabe de todo, desde opiniones personales sobre temas que nos atañen a todos directamente, hasta reseñas de obras de teatro que me han gustado. A través de ese blog se accede a otro más específico, dedicado a los libros que me gustan, tanto de autores consagrados como de noveles que leo y me encantan. Tengo otro blog en el que hago comentarios de las películas que veo, tanto si me gustan como si no. Soy un apasionado del cine, otra de mis influencias a la hora de ponerme a escribir. A veces me han dicho que mi estilo de escritura es muy cinematográfico, muy llevadero a la gran pantalla, y posiblemente se deba a mi afición. Veo todo tipo de películas, desde mudas hasta las últimas novedades. Los tres blogs, junto con otro de relatos personales y otro que tengo dedicado a los escritos de amigos y conocidos, están perfectamente interconectados, si bien es verdad que últimamente los tengo un poco abandonados.

¿Ebooks o Libros impresos? ¿Por qué?
Para contestar a esa pregunta, te remito a lo que dijo García Márquez sobre el tema. Es la frase que más coincide con mi forma de pensar: “Es leer lo que da vida, no el papel ni la pantalla”.
Seguiré siendo un fetichista del libro impreso, sobre todo en lo que se refiere a cómic, a ediciones especiales de ciertas obras, y a ciertas editoriales de las que me encanta su diseño, como la colección Gótica de Valdemar, o los libros de la Editorial Acantilado, pero también echaré mano del libro digital cuando de lo que se trate sea únicamente de leer. Como anécdota, te puedo contar que el primer libro que leí en formato digital fue “84 Charing Cross Road”, una obra emblemática que habla precisamente del amor por los libros. Te puedo asegurar que me encantó lo mismo que si me la hubiera leído en papel. Lo importante es leer, como dice García Márquez, lo demás es accesorio.

Uno de los temas más debatidos actualmente es el precio del libro en formato digital. Para ti ¿Cuál es el precio adecuado para un eBook?
Creo que un precio razonable estaría situado entre los tres y los seis euros, llegando en casos especiales a los ocho euros como mucho. Ese sería el precio justo para disuadir a los que tratan de bajarse libros gratis, supongo, aunque siempre quedará gente que seguirá alardeando de su biblioteca digital de varios miles de volúmenes sin haber invertido ni un solo euro. El gran éxito de amazon es precisamente su política de precios, además de la lista de novedades que ofrece. Nadie con un mínimo de sentido común va a intentar bajarse gratis un libro cuyo precio es de 0,89 euros. No merece la pena ni el tiempo invertido ni el esfuerzo. Si todas las editoriales entraran en una política de precios razonable, situado entre lo que cobra amazon y lo que cobran ellas actualemente por un libro digital, cambiaría el panorama editorial en beneficio de todos. Lo que está claro es que las editoriales deben de ser conscientes de que se están dejando arrebatar una gran parte del pastel por plataformas como amazon, y de que el papel del lector, de las listas de ventas y del boca a boca está adquiriendo bastante más relevancia de la que tenía hasta ahora. En cierto modo, la opinión del lector está empezando a pesar más que las políticas de bombardeo a que nos tenían acostumbrados las grandes editoriales.

¿Estás ya trabajando en algún nuevo proyecto?
Siempre tengo algún nuevo proyecto en la recámara. La situación que estamos viviendo me está empujando a escribir una novela salpicada de romanticismo, decepción y compromiso. ¿Qué nos está pasando? ¿Cómo es posible que nos dejemos mangonear hasta los extremos actuales? ¿Qué es lo que hemos perdido en el camino, en el tiempo? Hace unos diez años, ser mileurista en España era una vergüenza, y ahora es un privilegio. ¿Qué hemos perdido sin apenas darnos cuenta? La empatía, la dignidad, la capacidad de sacrificio, el valor ante las injusticias…Un poco de todo eso va la novela, ambientada en una empresa que exprime a sus empleados sin que estos reaccionen, que se deshace de ellos como trapos viejos, poco a poco, a pesar de que los beneficios siguen creciendo…De eso trata la novela y de algo más, una relación amorosa destructiva y alienante, cuya estructura estoy desarrollando en estos momentos. Tampoco descarto embarcar a Bernardo y a Sandra en otra aventura de investigación, pero de momento prefiero dejarlos descansar una temporada.

Muchas gracias Félix por contestar a mis preguntas y mucha suerte con estas novelas y tus futuros proyectos.

Enlaces de interés
El hombre de Grafeneck en Amazon
Spanish Psycho en Amazon
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