viernes, 6 de julio de 2012

Reseña LA ABUELA LOLA

Título: La abuela Lola
Autor: Cecilia Samartin
Editorial: Martínez Roca
Año: 2012
ISBN: 9788427035416
Nº de páginas: 448

SINOPSIS: Lee la sinopsis de este libro pinchando AQUÍ

RESEÑA:
Tras un pequeño descanso os traigo nuevamente una reseña de un libro que he leído dentro de una lectura conjunta, en este caso organizada por Laky de Libros que hay que leer que seleccionó una novela cuya preciosa portada invita a descubrir la historia que contiene en su interior, por lo que fue imposible resistirse a participar, más teniendo en cuenta que tuve la suerte de ganar uno de los ejemplares que sorteaba.

Nada más comenzar a leerlo supe que me iba a gustar y que iba a ser uno de esos libros que me provocarían muchas emociones ya que tanto los ancianos como los niños son de las personas que despiertan más sentimientos en mí y en este caso los protagonistas son un niño de diez años enfermo del corazón y su abuela Lola, a quien conocemos al principio del libro víctima de un ictus que provoca su ingreso en el hospital. A lo largo de las páginas iremos descubriendo la historia de esta familia, principalmente a través de Sebastian, un niño que debido a las limitaciones de su corazón se ve obligado a correr y jugar con sus compañeros solamente a través de su imaginación. Sin embargo Sebastian tiene un gran apoyo, una persona que le da fuerzas y por quien merece la pena seguir luchando día a día, su abuela Lola. Cada tarde a la salida del colegio se refugia en casa de Lola, donde juntos preparan deliciosos platos mientras ésta le relata múltiples historias sobre el pasado y su familia, además de darle sabios consejos para solucionar sus problemas escolares y familiares.

La abuela Lola es uno de esos libros cargados de ternura cuya historia y personajes se quedan grabados en nuestro corazón una vez finalizada la lectura. Podríamos decir que en cierto sentido es un libro triste, ya que así es la situación en la que se encuentra Sebastian, pero a lo largo de sus páginas otros muchos sentimientos encuentran cabida y así vemos que también hay momentos de felicidad, emoción, angustia, ilusión y sobre todo, esperanza, ya que cuando hay una enfermedad presente es lo último que debemos perder. De ahí que haya avanzado por la historia expectante, anhelando llegar a su final y descubrir si los sueños de Sebastian se verían cumplidos y alcanzaría la felicidad y alegría que debe acompañar a todos los niños. Pero tendréis que ser vosotros mismos los que os adentréis en la vida de Sebastian y su abuela para desvelar este interrogante.

La novela está escrita de forma sencilla y clara, con una cercanía y calidez que se transmiten al lector e incluso en algunos pasajes nos encontramos con ese rasgo tan característico de la literatura hispanoamericana que es el realismo mágico. Narrado en tercera persona desde la perspectiva de Sebastian y dividido en capítulos de extensión variable, no podemos afirmar que sea un libro donde predomine la acción, aunque consigue seguir un ritmo fluido y dinámico por lo que resulta ameno y de fácil lectura. Es un libro en el que priman los sentimientos, el análisis de las relaciones familiares y la psicología de los personajes, logrando la autora reflejar con gran acierto las reflexiones e inquietudes de todos ellos. Teniendo en cuenta todo esto, es comprensible que sea un libro carente de acción, no hay giros inesperados ni intriga, pero aun así la trama no pierde interés en ningún momento.

Es difícil establecer a quién corresponde el protagonismo de la historia, ya que tanto Sebastian como Lola tienen mucho peso en la trama. Quizás yo me quedaría con Sebastian puesto que está narrado desde su perspectiva. Pienso que la autora ha realizado un excelente trabajo en la caracterización de este niño, ha reflejado con acierto y realismo la forma de pensar y actuar que tendría alguien de su edad. No nos encontramos con un niño ingenuo que no se da cuenta de lo que sucede a su alrededor sino que Sebastian es capaz de comprender los problemas a los que se enfrenta, tanto en lo referente a su salud como a su familia, aunque también hay ocasiones en que determinadas cosas se le escapan puesto que su mente no está preparada para entenderlas. Es muy fácil encariñarse con él desde el principio, no solo por su corta edad sino por sus problemas de corazón, por su carácter fuerte y luchador y por la forma que tiene de hacer frente a las dificultades que la vida va poniendo en su camino.

Si Sebastian se gana nuestro cariño lo mismo sucede con su abuela Lola, una mujer entrañable cuya compañía parece conseguir que los problemas dejen de serlo. Es una mujer de carácter, muy inteligente y bondadosa. Me ha encantado su forma de ser y de afrontar la vida, su vitalidad y el esfuerzo realizado para mantener a su familia unida y feliz. Hay que destacar también en ella su amor por la cocina, el cariño que se desprende de cada plato elaborado y la capacidad de transformar hasta lo más sencillo en un auténtico manjar. Relacionado con ella un aspecto que no me ha terminado de encajar es la forma en que sus hijos se refieren a ella, llamándola "mami". No sé si es porque no estoy acostumbrada a oírlo en mi entorno pero no soy capaz de imaginarme a un hombre adulto, casado y padre de una niña dirigiéndose a su madre como "mami".

El mismo cuidado que se ha puesto en la creación de estos dos protagonistas se mantiene en el resto de personajes secundarios, pertenecientes principalmente a la familia y al entorno escolar de Sebastian. Todos ellos responden a caracteres definidos y bien diferenciados que a lo largo de la historia vamos descubriendo, profundizando en su pasado y en los hechos que han modelado su actual forma de ser, en algún caso quizás criticable pero siempre en cierta forma justificable. Es a través de ellos como en la novela se afrontan temas relativos al entorno familiar y los problemas que surgen en el seno de muchas familias causados por los malentendidos, el orgullo, los celos y envidias, la sobreprotección,  etc. Son temas que están presentes en la mayoría de las familias en mayor o menor medida, es inevitable que aparezca alguna postura enfrentada que acaba causando enfrentamientos entre los miembros y muchas veces es difícil, o mejor dicho, hacemos difícil, el acercamiento y recuperación de los vínculos deteriorados.

Son muchos los lazos y vínculos que aparecen reflejados con acierto y realismo en las páginas de La abuela Lola entre ellas la amistad, el matrimonio, la relación entre padres e hijos o entre hermanos, pero en mi caso me quedo especialmente con el vínculo existente entre abuela y nieto. Me ha gustado muchísimo la conexión existente entre ambos, la ternura, cariño y comprensión que les une, quizás porque en cierta forma me ha recordado a mi propia infancia y a las horas pasadas en compañía de mi abuela, no cocinando como aquí es el caso, pero sí que guardo muchas enseñanzas que se las debo a ella.

Si la familia tiene mucho peso en esta novela otro aspecto no menos importante son los alimentos, logrando cautivarnos a través de unas excelentes descripciones que hacen que disfrutemos la lectura a través de nuestro paladar y de los maravillosos olores que inundan la casa. Lola es una excelente cocinera y ese cariño y amor por la cocina se transmite a lo largo de las páginas gracias a la elaboración de numerosos platos. Como si de un recetario se tratara, encontramos detalles de la preparación, los ingredientes utilizados, los aromas que se desprenden y la apariencia de los menús que Lola y Sebastian preparan cada día a la salida del colegio. Son recetas típicas de Puerto Rico, que es el país de origen de Lola y cada una de ellas va acompañada por el relato de una historia relacionada con su familia, en la que ese plato tuvo mucha importancia. Es a través de estos relatos como vamos descubriendo el pasado de los personajes, perfilando la evolución de su vida y personalidades y descubriendo los hechos que han marcado a cada uno.
Ni que decir tiene que por las descripciones y elaboración todos los platos que preparan tienen una pinta estupenda y consigue despertar el apetito, más si os ocurre como a mí, que me encanta todo lo que tenga que ver con estos países caribeños, comida incluida. Afortunadamente al final del libro hay un apéndice que recoge las diferentes recetas que Lola y su nieto han elaborado a lo largo de las páginas, por lo que no descarto aventurarme algún día a preparar alguna.

(Esta parte de la reseña que hacía referencia a las faltas de ortografía y que incluía dos ejemplos ha sido modificada gracias a la aclaración de Xavier Beltrán en los comentarios. Puesto que no puedo justificar mi opinión con otros ejemplos (en los que quizás también estaba equivocada) ya que solo anoté esos dos para la reseña, creo que lo más justo es eliminar este párrafo y pediros disculpas por tener que hacer esta rectificación y modificar la reseña original. Muchas gracias a Xavi por haber aclarado mi error.)

La abuela Lola es un libro maravilloso y emotivo, una de esas lecturas que merece la pena descubrir porque a través de unos personajes trazados con acierto y sensibilidad, nos da una lección de fortaleza y optimismo. Y si además de la lectura sois aficionados a la cocina, os servirá como un pequeño recetario, ya que las comidas que la abuela Lola prepara no tienen desperdicio. Logrará que estemos deseando ponernos frente a los fogones con nuestro delantal para lograr no solo una comida tan sabrosa, sino sobre todo el cariño y alegría que une a las personas que la comparten en la mesa.


FUENTES: imagen autora http://en.wikipedia.org/wiki/File:Cecilia_Samartin.JPG
imagen mofongo http://en.wikipedia.org/wiki/Mofongo
imagen tostones http://sobrecaribe.com/2011/08/12/comer-en-puerto-rico-2/

Podéis leer el resto de reseñas de la lectura conjunta pinchando en este enlace 
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