jueves, 12 de julio de 2012

Reseña MIRANDO A LAS ESTRELLAS

Título: Mirando a las estrellas
Autor: A. F. Black
Editorial: Grupo AJEC
Año: 2011
ISBN: 9788415156239
Nº de páginas: 400

SINOPSIS: Lee la sinopsis de este libro pinchando AQUÍ

RESEÑA:
Hacía varios meses que tenía esta novela esperando en mi estantería turno de lectura, me había llamado la atención sobre todo porque en la información que facilitaban sobre ella resaltaban la capacidad del autor para crear ambientes y como la acción transcurría en Florida, emplazamiento que a mí me atrae mucho por su clima y forma de vida, me animé a leerla buscando trasladarme con la lectura a este estado y la verdad es que el autor lo ha conseguido.

Mirando a las estrellas tiene por protagonista a Charlie Manley, un inmigrante jamaicano que vive en Winter Palms, Florida, donde se ha instalado tras llegar de forma ilegal a los EE.UU hace unos años gracias a un pacto realizado con Marian Forest, por medio del cual obtendría un nuevo nombre y una nueva vida. Sin embargo cuando ésta muera, será su hermano Prosper Dechamps quien asuma los asuntos de su hermana, quedando así Charlie vinculado con él a lo largo del tiempo. Esto no le impedirá llevar una vida pacífica y sin demasiadas ambiciones hasta que se ve implicado en un crimen que no ha cometido, sintiéndose obligado a llevar a cabo una investigación por su cuenta para esclarecer tanto las motivaciones como la persona o personas que se esconden detrás del asesinato.

Esta novela la podemos encuadrar dentro del género negro puesto que a lo largo de sus páginas encontramos elementos típicos del mismo, al igual que encontramos algunos de la novela fantástica, por lo que también podría ser una lectura adecuada para los lectores aficionados a este último. En ella, más que el desarrollo de la trama, son los personajes los que se sitúan en el punto central y todo lo demás gira en torno a ellos, reflejando sus personalidades, forma de vida, costumbres, etc por lo que en cierto modo nos encontramos ante lo que sería una novela costumbrista, en el sentido de que nos muestra un reflejo de la sociedad de Florida en los últimos años.

No es una de esas historias que nos absorbe desde las primeras páginas y no podemos parar de leer, debido en parte a que sigue un ritmo pausado marcado por el estilo del autor, sumamente descriptivo. Excepto por los términos que aparecen en criollo, está escrito con un lenguaje comprensible que facilita su lectura, con abundancia de la narración sobre el diálogo, lo que también contribuye a que tengamos la sensación de no avanzar demasiado rápido.
Como os decía, predominan las descripciones minuciosas, especialmente de los ambientes en los que se mueven los personajes. El autor representa cada escenario con sumo detalle, entrando en juego no solo la vista a la hora de recrear los escenarios con estilo casi pictórico sino que también incluye matizaciones sobre el clima y la temperatura en cada momento o los olores que impregnan el aire. Con esto consigue que el lector se sienta transportado a las calles de Florida pero por otro lado tiene el inconveniente de que ralentiza la narración, aunque a mí en ningún momento se me ha hecho pesada o aburrida.

Anteriormente señalaba que a lo largo de la narración encontramos varios términos, especialmente en los diálogos, que se han mantenido en criollo como por ejemplo houngan o mambo y aunque en algunos casos se deduce o intuye su significado por el contexto, en otros casos me he sentido perdida sin tener ni una ligera idea del significado exacto de la palabra. Me habría gustado y creo que hubiera sido de mucha utilidad que se incluyese un glosario final con estos términos para que las personas interesadas pudiesen consultar a qué se refiere exactamente cada término. Quizás no tengan una traducción concreta, porque muchos son vocablos propios del vudú, pero creo que sí hubiera sido posible incluir una pequeña definición de cada uno.

Como un añadido a la historia principal, a lo largo de las páginas nos vamos encontrando intercaladas historias cortas que en forma de cuento o leyenda arrojan información que puede ser de utilidad para el lector a la hora de esclarecer algunos hechos o profundizar en algún personaje. Son relatos en los que predomina un aire de irrealidad y fantasía, con un fuerte contraste con la trama principal  y que son como un pequeño respiro al cambiar completamente de registro.

La inmigración y el vudú son dos de los temas que encontramos más presentes en la narración. En el caso del primero está reflejado con mucho realismo, haciendo hincapié en la pobreza de un barrio en el que la mayoría de vecinos son personas que han dejado atrás su país de origen buscando una nueva vida que les ofrezca unas condiciones de vida más favorables, encontrándose con la dificultad de adaptación, el rechazo, la falta de vínculos con el nuevo entorno y los prejuicios que les colocan en el punto de mira, especialmente de la policía.

Por lo que respecta al vudú, queda reflejado principalmente a través del personaje de Prosper Dechamps, un houngan o sacerdote vudú y su familia. Es a través de ellos, de sus diálogos y de sus actos como profundizamos en el mismo, sumergiéndonos en sus creencias, poderes y misticismo. En este punto es donde más he notado en falta un glosario para entender algunos términos que utilizan y que quizás habría ayudado a comprender mejor un tema que creo que no es muy habitual, al menos yo más allá de los muñecos de vudú, no conozco prácticamente nada. Por ejemplo la nota que ha incluido el editor de Grupo Ajec al final del libro para mí no tiene desperdicio, me ha encantado e incluso podría decir que es como uno más de los muchos cuentos que aparecen en Mirando a las estrellas.

La historia está narrada en tercera persona desde la perspectiva de Charlie Manley, que se convierte en el auténtico protagonista de la historia. Son sus actos y reacciones lo que más importa, conociendo el desarrollo del resto a través de los detalles que va averiguando a través de sus investigaciones y de los diálogos que mantiene con las personas que le rodean. Es un hombre que se gana nuestra simpatía desde el principio gracias a un carácter sereno y comprometido con los demás, a su lado nos sentimos cómodos por lo que no nos importa seguir sus pasos a lo largo de las páginas. Si la tónica dominante en el libro es el misterio, lo onírico y fantasioso, lo mismo ocurre con este personaje, al que tenemos la sensación de no llegar a conocer en profundidad a pesar de su talante abierto y transparente, siempre dispuesto a ayudar a los demás.

Respecto al resto de personajes, a quienes vamos conociendo a través de la investigación y de su mayor o menor implicación en el crimen, todos están bien matizados y encontramos datos suficientes para hacernos una idea propia, aunque se muevan dentro de una ambigüedad necesaria para lograr el efecto perseguido con una historia en la que nada es lo que parece.

Teniendo en cuenta todos estos puntos, creo que Mirando a las estrellas es una novela que esconde entre sus páginas mucho más que una simple trama negra, es necesario leerla con pausa, profundizando en cada uno de los muchos matices que contiene para extraer el máximo partido y comprender todo lo que el autor ha querido transmitir. Pienso que aquellas personas que no sean aficionadas al estilo descriptivo que utiliza el autor no se sentirán a gusto leyendo este libro y puede que se les termine haciendo pesado, aunque por otra parte la intriga por descubrir el motivo del asesinato es un aliciente para seguir adelante.  Habrá que poner en la balanza todos los elementos y en función del resultado, que sea cada uno quien decida si adentrarse en la misma.


FUENTES: imagen Cayos de Florida http://www.eturismoviajes.com/los-cayos-de-la-florida/

Gracias a Grupo AJEC por facilitarme el ejemplar
Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...