miércoles, 22 de agosto de 2012

Reseña LA TABLA ESMERALDA

Título: La tabla esmeralda
Autor: Carla Montero
Editorial: Plaza & Janés
Año: 2012
ISBN: 9788401353109
Nº de páginas: 752

SINOPSIS: Lee la sinopsis de este libro pinchando AQUÍ

RESEÑA:
Más de una vez os he comentado que me gustan mucho las novelas que combinan más de una línea temporal en su argumento y por otra parte que me atrae mucho el periodo de la Segunda Guerra Mundial, por lo que la sinopsis de La tabla esmeralda despertó inmediatamente mi atención y no tardé demasiado en hacerme con un ejemplar de la novela, de cuya lectura he disfrutado hace unas semanas.

Dos son las historias que transcurren paralelas a lo largo de las páginas de La tabla esmeralda. Por un lado nos situamos en la actualidad, donde Ana García-Brest, una investigadora de Historia del Arte del Museo del Prado y cuyo novio Konrad es un multimillonario alemán coleccionista de arte, recibe el encargo por parte de éste de investigar sobre un misterioso cuadro de Giorgione llamado "El Astrólogo" sobre el que solamente tienen una pista que es una carta escrita en el periodo de la Segunda Guerra Mundial y en la que se hace referencia a esta obra. Es así como Ana se traslada a París donde conocerá a Alain Arnoux, un investigador de la universidad de la Sorbona especialista en localizar obras de arte expoliadas por los nazis quien le ayudará en la investigación que está llevando a cabo.

Por otra parte tenemos la trama que nos traslada a la época pasada, partiendo del año 1942 en un París ocupado por los nazis donde el comandante de las SS, Georg von Bergheim recibe el encargo de encontrar un cuadro de Giorgione conocido como "El Astrólogo" cuya búsqueda le lleva hasta los Bauer. Es así como los miembros de esta familia judía son apresados por los nazis, siendo su hija Sarah la única que consigue huir escondiendo el cuadro que su padre le entrega antes de ponerla a salvo. Sarah se convertirá en protectora del cuadro al mismo tiempo que intentará sobrevivir como pueda, logrando pasar desapercibida ante los alemanes que están por todos los rincones de la ciudad y contando con la ayuda de su amigo Jacob, un joven también judío que trabajaba para su familia. En compañía de Sarah iremos descubriendo los terribles hechos que marcaron estos años al mismo tiempo que asistimos a la evolución en la vida de la joven.

La tabla esmeralda es un libro difícil de encuadrar ya que en su interior encontramos una combinación de elementos que dificultan o incluso diría que hacen imposible esta tarea. Podemos decir que por un lado es un thriller porque tiene una parte de intriga, pero también tiene una historia de amor, parte histórica y bélica, dando como resultado un conjunto atractivo que puede encajar en los gustos de un número amplio de lectores con unos resultados creo que bastante positivos.

Al igual que ocurre en otros libros que siguen esta estructura de combinar espacios temporales, en La tabla esmeralda estas dos tramas no están equilibradas, mientras la parte que transcurre en la época pasada es muy atractiva  e interesante, la parte actual flojea bastante y no logra cautivar al lector, en mi caso sobre todo debido a que no he simpatizado con la protagonista en ningún momento. Esta novela no es la primera que leo de Carla Montero, puesto que en mi estantería también está Una dama en juego, su primer trabajo y con el que ganó el premio Círculo de Lectores con la que me sucedió algo parecido, tampoco pude disfrutar plenamente de la historia porque la protagonista no me gustaba nada, lo que me lleva a pensar que quizás deba cuidar más este aspecto en un futuro.

Si estos dos argumentos muestran diferencias con relación al interés de lo que cuentan, lo mismo sucede con la prosa de la autora. En la parte histórica se nota que la narración se ha cuidado mucho más, no pierde la sencillez pero es más elaborada y agradable de leer, lo que no sucede en la época actual en la que utiliza un estilo ligero, de fácil lectura pero en el que se echa de menos la prosa cuidada que hemos dejado en el anterior escenario.
También encontramos diferencias en cuanto a la voz narrativa, mientras en la actualidad es Ana quien nos cuenta en primera persona los avances que va haciendo en la investigación, en la época pasada se utiliza un narrador omnisciente que va detallando lo que ocurre en cada momento con cada uno de los personajes.

Sarah Bauer y Ana García-Brest comparten protagonismo cada una en su época. Como os decía un poco más arriba, no he conseguido simpatizar en ningún momento con Ana debido principalmente a su carácter y forma de actuar. Tanto su trabajo como todos sus logros se los debe principalmente a su novio multimillonario, quien ejerce un control total sobre ella: decide desde su forma de vestir y de peinarse hasta los actos a los que tiene que acudir. Ella lejos de rebelarse y marcar una distancia para conservar su personalidad hace todo lo que cree que a él le gusta, solo por tenerlo contento. Y esto es algo que no entiendo ni comparto y por lo tanto es imposible que esta mujer me caiga bien, es un mero objeto que complementa a su pareja, pero sin voz ni voto. Aunque a su favor hay que decir que a lo largo de la historia va evolucionando, aunque cuando logramos ver sus aspectos más positivos se termina la novela y por lo tanto es muy difícil reconciliar nuestra postura hacia ella.

En cambio Sarah es una joven que despierta nuestra simpatía desde el principio, quizás por la época tan dura en la que le ha tocado vivir. Me ha gustado como va desarrollando su personalidad, pasando de la fragilidad y timidez inicial a la valentía que va demostrando a lo largo de los años, siendo judía su vida está en peligro constantemente pero eso no es impedimento para que ella luche por salir adelante y ayudar a los suyos.

En cierto modo podríamos decir que es una historia de mujeres puesto que sus dos protagonistas lo son pero desde mi punto de vista el personaje más interesante es un hombre, el comandante de las SS, Georg von Bergheim. Conocemos un hombre que se ve arrastrado por su cargo, obligado a actuar en contra de sus principios y que poco a poco se va dando cuenta de lo que sucede realmente a su alrededor. Vemos como se debate entre el deber y obligación que le une a Hitler y lo que marca su conciencia, que le impide cometer muchos de los actos y detenciones que se están llevando a cabo en esos años. Es una visión diferente a la que tenemos en la mayoría de novelas que abordan este tema, ya que Georg a pesar de su bando, es un hombre bondadoso, capaz de amar y de sacrificar todo por defender sus principios. Por lo tanto se acaba ganando nuestro cariño y simpatía, es un personaje complejo y bien desarrollado que me ha gustado mucho.

Junto a ellos encontramos varios personajes secundarios en ambos escenarios, resultando más interesantes y abundantes los de la época de la Segunda Guerra Mundial pues son el reflejo de las distintas posturas e ideales que adoptaron las personas en ese periodo. A través de ellos vemos el modo de vida que tuvo que adoptar cada uno para lograr sobrevivir y también en algunos casos cómo les marcaron estas vivencias a nivel personal y psicológico, lo que hace que su evolución sea más atractiva que la de los personajes de la época actual.
En la época actual únicamente resaltan  por encima de los demás dos personajes, Konrad, un personaje que tampoco me ha gustado por su carácter posesivo y dominante y Alain  Arnoux, quien no tiene ningún rasgo destacable pero aún así es fácil simpatizar con él. De todos ellos sin duda me quedaría con el vecino gay de Ana, Teo, porque me ha resultado muy simpático y sus apariciones, aunque escasas, introducen un toque de humor en la narración.

Uno de los puntos más interesantes desde mi punto de vista es el tema que utiliza como base para dar forma a la historia, el expolio de obras de arte durante el periodo de la Segunda Guerra Mundial. Ha sido la primera novela que leo que aborda esta temática y me ha resultado muy interesante por lo que agradezco la buena labor de documentación que ha llevado a cabo la autora para ambientar la obra. Cada uno de los capítulos del pasado se inicia con un párrafo que nos da una breve idea de la situación en la que se encuentra la guerra en ese momento, haciendo hincapié en algunos hechos que tuvieron relevancia. Esto es una gran ayuda para que nos podamos situar en el contexto y sirve a la hora de entender las acciones llevadas a cabo por los personajes. Ambientación y contexto histórico están muy cuidados, consiguiendo trasladar al lector a la época de la ocupación nazi en París, con el ambiente que se vivía en sus calles, los enfrentamientos, el miedo y el desconocimiento de lo que realmente estaba ocurriendo entre otros aspectos, sin olvidar hechos que realmente tuvieron lugar como la redada del velódromo de invierno.

En conclusión y a pesar de que la parte actual no resulta tan interesante, considero que La tabla esmeralda es una lectura muy recomendable con cuya historia disfrutarán un amplio número de lectores. Es una obra extensa pero que se lee muy bien debido a que sigue un ritmo fluido y nos acerca a un tema quizás no muy conocido como es el expolio de obras de arte durante el periodo de la Segunda Guerra Mundial, aunque es cierto que tras haberla leído ya tengo otras dos lecturas esperando que abordan este tema, La pintora de estrellas y The monuments men.


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