lunes, 17 de septiembre de 2012

EL HOMBRE DE GRAFENECK - Félix Jaime Cortés

Título: El hombre de Grafeneck
Autor: Félix Jaime Cortés
Editorial: Ediciones Tagus
Año: 2012
ISBN: 9788415623038

SINOPSIS: Lee la sinopsis de este libro pinchando AQUÍ

Hace varios meses Félix se puso en contacto conmigo para ver si estaría interesada en leer y reseñar su novela El hombre de Grafeneck, la cual acaba de ser publicada por la Editorial Tagus hace unos días, aunque por aquel entonces aún era autoeditada. Un simple vistazo a las primeras líneas de la sinopsis me sirvió para tomar mi decisión, ni siquiera llegué a leerla entera en ese momento, viendo la época en la que se ambientaba no me quedaba ninguna duda de que tenía que leerla independientemente de la oferta de su autor. Y es que a nivel histórico hay algunas etapas que me llaman especialmente la atención y sobre las que me gusta leer, siendo la Segunda Guerra Mundial y el periodo del nazismo una de ellas.

El hombre de Grafeneck es una novela en la que se combinan dos historias que giran en torno a un mismo eje central. Por una parte tenemos una línea argumental que transcurre desde el año 1939 hasta 1942 y tiene por protagonista a Lorenz Hackenholt, un antigüo albañil afiliado a las SS que ejerce como conductor y mecánico de vehículos en la cárcel de Sachsenhausen hasta que es reclutado para desempeñar una nueva misión en el castillo de Grafeneck. La labor que allí se está realizando está encuadrada dentro del programa E-Aktion o Aktion T-4, aprobado en septiembre de 1939 y que permitía lo que se denominó "muerte por compasión o eutanasia compasiva", directamente relacionada con la mejora de la raza aria para perfeccionarla hasta conseguir el ser humano perfecto. 

El castillo de Grafeneck fue uno de los centros donde se llevaron a cabo estas actividades y la misión para la que Hackenholt fue reclutado consistía en contribuir a la construcción de una cámara de gas destinada a mejorar el rendimiento del proceso y por otra parte transportar a estas criaturas hasta allí, procesarlas y recoger sus cuerpos para llevarlos a los hornos crematorios. A lo largo de estos capítulos descubriremos una historia estrictamente documentada que nos desvelará tanto la evolución de la vida y carácter de nuestro protagonista, como los hechos que tuvieron lugar durante estos años.

La otra línea argumental se sitúa en la actualidad y sus protagonistas son Bernardo Soto, un escritor famoso en el pasado pero que ha perdido la inspiración, y una joven dependienta, Sandra Limonero. El novio de Sandra falleció hace dos años y aunque la investigación se cerró por considerar que eran asuntos de drogas, ella está convencida de que alguien lo asesinó. Con la ayuda de Bernardo iniciará una investigación para intentar esclarecer los hechos, directamente relacionados con la historia que se aborda en la otra trama de la novela. Para descubrir la conexión entre ambas historias será necesario avanzar por sus páginas hasta llegar al mismo final en el que desembocan ambas.

El hombre de Grafeneck es uno de esos libros que si te interesa el periodo que en él se aborda, en cuanto lees el primer capítulo ya es imposible dejarlo a un lado. La historia que plantea es sumamente interesante y se aleja del punto de vista que suelen ofrecernos la mayoría de novelas que tienen estos años como eje central de sus argumentos, centradas casi siempre en darnos una visión de los hechos desde la perspectiva de las víctimas, no necesariamente los judíos, sino cualquier persona que se vió afectada directa o indirectamente. Sin embargo en este caso la historia se nos presenta desde el otro bando, es decir, que los protagonistas son las personas encargadas de llevar a cabo las miles de ejecuciones que tuvieron lugar en esos años, lo que es ya de por sí una premisa para tener en cuenta esta novela. Si a ello le añadimos que los hechos expuestos están minuciosamente documentados, os podéis hacer una idea de lo llamativa que resulta la lectura a la vez que estremecedora.

La novela se desarrolla a través de dos tramas paralelas, cada una ambientada en un periodo. Por una parte tenemos los capítulos que nos trasladan a la Alemania nazi, partiendo del año 1939 y por otro lado los que transcurren en la época actual. Ambos se van alternando a lo largo de toda la novela, dedicando uno a la historia actual y otro a la pasada. Este tipo de estructura a mí me gusta mucho, me resulta amena y le da mucho dinamismo a la lectura, aunque he de reconocer que no deja de ser arriesgada para el autor, ya que en muchas ocasiones una de las dos tramas resulta más atractiva y la otra acaba perdiendo interés para el lector, que está deseando regresar a los capítulos que él considera más entretenidos. No es el caso de El hombre de Grafeneck, creo que puedo afirmar que es de las novelas que he leído con esta estructura que está más lograda y equilibrada. Tanto la época pasada como la actual son igual de interesantes y en ningún momento he sentido pena por tener que cambiar de periodo o he deseado regresar con rapidez a la otra historia para averiguar cómo continúa. Félix consigue cerrar cada capítulo en el momento adecuado, dejándonos con la cantidad justa de intriga para que no nos importe retomar posteriormente este hilo pero sin necesidad de volver ya mismo, inmediatamente capta de nuevo nuestra atención en las primeras líneas del siguiente capítulo.

Nos encontramos con tres personajes principales, por un lado Lorenz Hackenholt en la parte histórica y por otro lado Bernardo Soto y Sandra Limonero en la actual. Tanto ellos como el resto de secundarios aparecen caracterizados con sobriedad y eficacia, los conocemos en profundidad y podemos hacernos una idea tanto de su apariencia externa como de sus personalidades a través de las descripciones y diálogos.
Dada su función, destaca sobre todo Lorenz Hackenholt, un personaje complejo al que vemos evolucionar y convertirse paso a paso en una persona sin escrúpulos e insensible. En los primeros capítulos conocemos su lado más humano, una persona con sentimientos que siente lástima por las víctimas y al que asalta la duda en muchas ocasiones, pero poco a poco va dejando atrás este lado, ya no siente remordimientos en eliminar a cuantas personas sean necesarias llegando incluso a sentir placer con el cumplimiento de sus funciones. Junto a él en estos capítulos vemos pasar a los personajes que protagonizaron este periodo, que quizás no son tan conocidos y que aquí nos muestra cómo vivían, cómo era su día a día, su forma de pensar o su actitud ante la rutina de trabajo en los campos de exterminio.

En contraposición, en la trama actual nos encontramos personajes ficticios muy verosímiles, son personas reales y cercanas que consiguen ganarse la simpatía del lector desde sus primeras apariciones. Bernardo es un personaje que me ha gustado mucho, sencillo y peculiar, serio en apariencia externa pero que en el fondo es de corazón bondadoso, aunque no puede reprimir sus impulsos de genio y con poco se altera y acaba inmerso en peleas y discusiones. Es un hombre de carácter, un poco excéntrico por lo que da lugar a situaciones cargadas de humor. Sandra es su contrapunto, también de fuerte carácter, inteligente y a pesar de la diferencia de edad, diría que más madura y racional que él. En conjunto forman una pareja atractiva que da lugar a situaciones enfrentadas que hacen la lectura de estos capítulos más amena y entretenida, en oposición a la parte histórica en que la narración está marcada por la tensión, el dolor y  la violencia.

Como señalaba anteriormente, la novela está estrictamente documentada y en este sentido es de admirar la labor que ha realizado su autor, no solo por el trabajo que tiene que haber supuesto  para él recopilar tanta información para reconstruir este periodo con exactitud sino por el tipo de datos a los que ha tenido que hacer frente. Si leer la historia supone enfrentarse a unos hechos duros que en la mayoría de los casos estremecen al lector por su crudeza y realidad, no puedo hacerme una idea de lo que debe haber sido a nivel psicológico sumergirse en estos datos y hacer frente a los horrores que se vivieron en estos campos.

Quizás me llama tanto la atención esta documentación ya que nunca me había enfrentado a una lectura enfocada de esta forma y por eso algunas partes me han resultado estremecedoras y las he leído con un nudo en la garganta. Impactan las cifras con las que Félix acompaña el relato, no podía evitar calcular mentalmente el número de personas que cada día perdían la vida en estos campos y la misma pregunta surgía una y otra vez en mi mente, intentando comprender cómo se llegó a algo así.

No puedo finalizar esta reseña sin mencionar los escenarios y ambientes en los que transcurre la acción, minuciosamente detallados a través de descripciones que nos muestran los aspectos más relevantes y que nos permiten hacernos una pequeña idea de cómo eran estos sitios y de la angustia y horrores que en ellos se vivieron. No aparecen adornos o se suprimen datos para hacer la lectura más agradable sino que todo aparece detallado con enorme franqueza y crudeza, es necesario para que lleguemos a comprender y compartir parte de estos sucesos y por eso he de destacar que quizás no es una lectura adecuada para todo el mundo.

En cuanto al final me sorprendió sobre todo por la capacidad del autor para hacer converger las dos historias en un mismo punto sin que el lector se sienta defraudado, quizás no es el final que esperaba pero me ha gustado y me ha resultado bastante convincente.

En definitiva, El hombre de Grafeneck es una novela que me ha gustado mucho, no puedo decir que sea una lectura bonita o agradable porque refleja un periodo que no lo es, pero merece la pena adentrarse en sus páginas y descubrir la vida de esas personas que se convirtieron en verdugos sin ningún remordimiento. Creo que es una lectura que no defraudará a nadie, bien estructurada y equilibrada, que se lee fácilmente y que cuenta con una labor de documentación admirable. Si os interesa el periodo desde luego no deberíais dejarla pasar.


Podéis adquirirlo en Casa del Libro por 2,99 €
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