viernes, 7 de septiembre de 2012

Reseña EL ESPÍRITU DEL LINCE

Título: El espíritu del lince
Autor: Javier Pellicer
Editorial: Pamiès
Año: 2012
ISBN: 9788496952980
Nº de páginas: 336

SINOPSIS: Lee la sinopsis de este libro pinchando AQUÍ



He de confesar que esta novela se ganó un hueco en mi estantería por su portada. Cuando su autor, Javier Pellicer, publicó en facebook la foto de la que iba a ser la portada me fascinó, me pareció un diseño tan bonito y atractivo que estaba deseando tenerla en mis manos independientemente del resultado de su lectura, solo con verla en la estantería ya  me servía, supongo que es algo así como tener un cuadro colgado en la pared. Pero afortunadamente no solo su portada ha sido lo que me ha conquistado, ya que la historia que esconde en su interior también me ha gustado mucho.

El espíritu del lince narra la historia de Icorbeles, hijo de Icortas, señor del caserío de Etemiltir y de Aretaunin, primogénita del rey de Edeta. Desde su nacimiento es marcado por los dioses como el Elegido y teniendo en cuenta esto, sus padres le educan para convertirlo en un gran hombre cuyas hazañas quedarán grabadas en la memoria del mundo por la eternidad.

Cuando su padre regresa a Etemiltir de la guerra tras cinco años combatiendo, trae consigo a una familia cartaginesa que busca refugio de la guerra en el este, los Makmer, con cuyos hijos, Nistan y Alorco, Icorbeles establece una gran amistad. 

Tras varios años y llegada la guerra a su fin, la familia Makmer regresa a Cartago, donde Icorbeles les visitará años más tarde. En esta visita conocerá a Amilcar Barca y  a su hijo Anibal, descubriendo sus intenciones de invadir las tierras íberas para luchar así contra Roma. Tendrá que abandonar inmediatamente el país para alertar a su familia, quienes no permitirán que un invasor les robe su país sin oponer resistencia. 
Comenzará así una lucha en la que deberá defender todo lo que siempre ha amado, sus tierras, familia y amigos, enfrenándose tanto a los peligros de la batalla como a sus propios sentimientos.

A pesar de que el género histórico es uno de mis favoritos, El espíritu del lince ha sido la primera novela que he leído acerca de este periodo del que no tenía muchas referencias más allá de lo que en su día encontré en mis libros de historia y después del tiempo he de decir que bastante ha quedado en el olvido. Por lo tanto, la lectura de la novela me ha encantado porque me ha permitido refrescar mi memoria a la vez que me ha resultado de lo más entretenida e interesante. Siempre en estos casos hay que tener en cuenta que muchos detalles son desconocidos, por lo que Javier ha novelado de manera escrupulosa todo aquello que se conoce y se ha tomado ciertas licencias a la hora de completar la historia, utilizando su imaginación para establecer los hechos de manera consecuente y perfectamente creíble. En este sentido el trabajo realizado por el autor es fantástico, ya que el resultado es una novela apasionante en la que tiene cabida desde el carácter épico de las batallas hasta el más romántico reflejado a través de una bonita historia de amor.

Tras un mapa de la península ibérica a mediados del siglo III a.C. que nos sirve para conocer la división vigente y un prólogo, el libro se divide en varios capítulos cortos que logran dotar a la novela de un ritmo fluido e intenso, pues así son los acontecimientos que se nos cuentan. Además al final nos encontramos, junto al correspondiente epílogo, unas páginas dedicadas a los aspectos históricos de la novela, un drammatis personae que nos acerca a cada uno de los personajes que desfilan por sus páginas y un glosario de topónimos y gentilicios que nos permite profundizar en aquellas palabras que nos resulten desconocidas. El lenguaje utilizado en la narración es claro y se aprecia que ha sido cuidado y trabajado, dando como resultado una prosa agradable de leer a la vez que sencilla, con un ritmo muy ágil, influenciado sobre todo por la brevedad de los capítulos.

Vista del castillo de Sagunto que tomé en una visita a la zona
La novela recoge las memorias de Icorbeles y es por tanto él quien nos narra la historia siguiendo un curso lineal y utilizando para ello la primera persona del pasado. Es una voz narrativa que nos permite disfrutar de la narración desde fuera, es decir, que la sensación que nos acompaña es similar a la de estar escuchando a este personaje que nos relata de viva voz su vida, en lugar de estar leyendo. A mí particularmente me gustan mucho las novelas que están relatadas de esta manera, no suelen ser muy habituales y la sensación al leerlas es diferente.

Es al propio Icorbeles a quien llegamos a conocer más en profundidad, pues asistimos a la evolución de una personalidad que se va afianzando a lo largo de los años. Es un personaje que, al igual que el resto, está muy bien construido, perfilado a nivel físico y especialmente a nivel psicológico, que es la faceta que nos permite llegar a comprenderle y admirar su personalidad, en la que se combina de manera equilibrada el carácter que ha de tener todo guerrero de valentía, arrojo y determinación en la batalla con su lado más humano, que nos muestra un personaje dotado de sentimientos, que es capaz de amar y sufrir por los suyos, anteponiendo  en muchos casos los dictados de su corazón a lo que marcan sus principios. Es por eso que es un personaje que se gana nuestro cariño y hace que sigamos atentamente la evolución de sus experiencias.

Son muchos los personajes secundarios que aparecen a lo largo de las páginas, tanto reales como ficticios en su mayoría, algunos con más relevancia que otros y el conjunto lo podemos encontrar detallado en el drammatis personae final del libro. Entre los que más relevancia adquieren se encuentran las personas con las que comparte su vida y que acabaran siendo determinantes en la toma de sus decisiones, empezando por su padre Icortas, un hombre orgulloso y sobre todo un guerrero admirable tanto por su valentía a la hora de afrontar la batalla como por su capacidad de liderazgo, que será la figura que Icorbeles tomará como ejemplo a la hora de asumir su destino. Asimismo merece la pena destacar a los hermanos Alorco y Nistan, cuya relación con Icorcebeles es tan importante y que hacen aflorar su lado más tierno, sentimental y protector, especialmente ella. Entre tantas batallas y guerras Nistan es quien refleja e inspira sentimientos más positivos como el amor, la bondad o la ternura.

Gran relevancia tienen en El espíritu del lince las descripciones de los ambientes, especialmente de las batallas, que el autor ha representado con gran detalle, haciéndonos partícipes tanto de los escenarios en los que tienen lugar como del propio desarrollo. Igualmente llegamos a conocer bien las diversas localizaciones en las que se desarrolla la acción, comenzando por Etemiltir, de la que gracias a los datos que el autor nos va indicando tanto de los paisajes como de las construcciones o de su forma de vida, podemos hacer un esbozo en nuestra mente. Aunque si hay una ciudad que se queda grabada en el recuerdo es la propia Cartago, Icorbeles es capaz de hacer partícipe al lector de su sorpresa y admiración al llegar a esta ciudad, tan grandiosa y opulenta, con una detallada descripción de lo que tuvo que ser en su día.

Por todo esto, considero que El espíritu del lince es una novela que tiene varios elementos que la convierten en una lectura muy recomendable. No solo es interesante por trasladarnos a un periodo histórico concreto que hace que sea una novela ideal para los amantes del género histórico, sino que también incluye elementos como batallas, romance, aventuras o estrategia entre otros que harán disfrutar a un gran número de lectores.



FUENTES: imagen autor http://elespiritudellince.blogspot.com.es/p/el-autor.html

Gracias a Pamiés por facilitarme el ejemplar
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