martes, 13 de noviembre de 2012

LA VIDA DE UNA ROSA - Laura Tejo

Título: La vida de una rosa
Autor: Laura Tejo
Editorial: Beabela Books
Año: 2012
ISBN: 9788494028304
Nº de páginas: 396

SINOPSIS: Lee la sinopsis de este libro pinchando AQUÍ


Hace unas semanas la editorial Beabela Books se puso en contacto conmigo para presentarme esta novela de la que no tenía ninguna referencia, por lo que me dispuse a investigar y leer la información que acompañaba al mail. Es así como visitando la web de La vida de una rosa descubrí que su autora, Laura Tejo, era leonesa y en este libro recogía sus memorias, publicadas después de su muerte por su nieto. Inmediatamente decidí que lo tenía que leer, son muy pocos los libros que transcurren en esta ciudad por lo que no podía dejar pasar la ocasión, más teniendo en cuenta que su vida transcurría en algunos de los periodos sobre los que más me gusta leer. A los pocos días el libro llegó a casa y no pude evitar ojearlo y leer algunos párrafos al azar que ya no pude sacar de mi mente, por lo que en cuanto acabé el libro que traía entre manos comencé su lectura.

Hay una afirmación que me ha quedado grabada en la memoria de La arena del reloj de Mayte Esteban y es que como ella indica en su libro "todas las vidas por sencillas que parezcan llevan escondida una novela".  Y es eso lo que pensaba mientras leía esta novela, no porque la vida de Laura fuese sencilla, todo lo contrario, pero seguramente ella a lo largo de su vida no se planteó que ésta se convertiría en una novela, simplemente vivió los momentos que el curso de la vida puso en su camino, algunos muy felices y otros muy duros, convirtiéndose todo ello ahora en una historia que nos permite echar la vista atrás y recorrer junto a ella estos años tan convulsos.

Catedral de León
Antes de morir Laura toma la decisión de poner su vida por escrito, primero en pequeñas notas que poco a poco va ampliando hasta  transformarse en un legajo de folios destinados a ser leídos por su nieto, Martin junior. A través de ellos pretende que él conozca su existencia, la vida que ha llevado, pero poniendo especial interés en los acontecimientos históricos que rodearon el curso de su vida, ya que según ella afirma, "sería imposible comprenderla sin tener un profundo conocimiento de los turbulentos años en los que su vida tuvo que desarrollarse".
Y estas memorias son las que se recogen en La vida de una rosa, en la que acompañamos a su autora desde su nacimiento en León en el año 1918 hasta su muerte en Carmel by the Sea, California en el año 2003. Una historia llena de momentos dulces y emotivos, de amor y de felicidad pero también de grandes sufrimientos y sacrificios que impidieron que Laura disfrutase plenamente de buena parte de su vida ya que según ella recoge en estas memorias, "no existe para nadie la posibilidad de ser feliz cando la amargura invade permanentemente el corazón, cuando la tranquilidad de espíritu es algo que pertenece a un pasado remoto. Cuando la conciencia, ese aguijón punzante, reclama todos los días, a todas horas, una deuda que ya hace muchos años que no puede ser satisfecha."

A pesar de que la sinopsis, que os recomiendo no leer, recoge mucha más información, voy a intentar desvelar en mi reseña la menor cantidad de datos posible sobre las vivencias de la autora, ya que creo que merece la pena ir descubriendo sus memorias a través de la lectura, descubriendo los secretos que ella ha preferido mantener ocultos a su familia y los momentos que le tocó vivir, centrándome eso sí en los acontecimientos históricos del periodo y los emplazamientos.

Al tratarse de una novela que recoge las memorias de su autora, La vida de una rosa está escrita en primera persona y Laura utiliza un lenguaje sencillo y claro que permite que la lectura sea amena y ágil, a mí me duró solamente un par de días, desde las primeras líneas consiguió captar mi interés y que me olvidase de todo para centrarme solamente en su historia, quizás también por el vínculo que une a ésta con mi ciudad.

Es un libro en el que predomina la narrativa sobre los diálogos, lo que creo que es normal al tratarse de unas memorias y encontramos también abundancia de descripciones que permiten que nos traslademos sin problema a cada uno de los escenarios y épocas. Igualmente encontramos partes que están marcadas por un carácter reflexivo e íntimo, en el que Laura pone de manifiesto sus sentimientos dando lugar a una prosa más lírica y poética, aunque carente de la cercanía que suele caracterizar estos pasajes.
Tras un preámbulo escrito por su nieto en el que nos pone en situación de lo que nos vamos a encontrar en la novela, esta se encuentra dividida en cuatro grandes partes más un epílogo final que siguen el curso lineal de la vida de la autora. Cada una de ellas se corresponde con cada una de las etapas más importantes diferenciadas en la vida de Laura y a su vez estas tienen su propia división interna con una extensión variable.

Las dos primeras partes son las más extensas ya que recogen dos grandes periodos en la vida de Laura así como acontecimientos históricos importantes que tuvieron lugar en esos años y de los que ella fue testigo. En estas partes se aprecia lo que ella finalmente confirma en las páginas finales en relación con su trabajo de documentación y es que no solo se ha limitado a exponer sus vivencias si no que ha buscado mucha información para completar su relato, dándonos así una visión completa acompañada de datos reales de lo que fueron esos años y que en algunos momentos llegan a ser un poco excesivos, sobre todo en el tema relativo a la aviación. Es un libro que nos permite no solo descubrir la vida de una persona, sino que es un retrato de época dejando constancia de las costumbres y la forma de vivir en cada uno de las ciudades en las que ella se instaló.

La primera parte de La vida de una rosa recoge el periodo de su infancia y juventud en León y personalmente ha sido con el que más he disfrutado, por motivos obvios. Laura recoge a lo largo de estas páginas su día a día en la ciudad pero no se limita a narrar su rutina sino que al mismo tiempo nos  va contando cómo era la ciudad por entonces, qué edificios y calles eran las más conocidas y relevantes, cómo vivían sus gentes, cuáles eran sus aficiones e incluso alguna festividad. Estamos a principios del siglo XX y el León en el que Laura vive es una ciudad diferente a la que yo conozco hoy en día, pero aún así hay monumentos y edificios emblemáticos que han resistido el paso del tiempo junto a otros que han ido adaptándose u otros que incluso han desaparecido como el famoso casino situado en la Calle Ancha.

Paseo de La Condesa
Como si de una máquina del tiempo se tratase a través de La vida de una rosa Laura ha conseguido que me traslade a esos años, que me siente junto a ella en el café Hollywood o en el Central o que paseemos por el Paseo de la Condesa en las tardes de otoño contemplando las  vistas del río Bernesga, me ha encantado cuando se ha ido de excursión a Lorenzana, ya que es la zona en la que yo he crecido y parece que siempre sorprende que hace tantos años ya estuviese ahí, aunque sea lógico.

Todo esto es relativo a las descripciones de la ciudad pero al mismo tiempo va haciendo un recorrido por la historia, por sus acontecimientos más relevantes y así hace referencia a la llegada del cine sonoro a la ciudad, el estallido de la Guerra Civil y relacionado con la misma, el desarrollo de la Legión Cóndor y la consiguiente llegada a León de militares procedentes de las distintas unidades alemanas que pasarán a formar parte del ámbito de la ciudad.  Es muy curioso ya que en toda mi vida había oído hablar de esto, de la presencia tan importante que tuvieron los alemanes en León y de la relevancia del aeródromo de la Virgen del Camino pero me ha servido para encontrar explicación a otras anécdotas familiares a las que yo no les encontraba sentido.

Como os decía todo lo que la autora cuenta está muy bien documentado y a lo largo de la lectura nos vamos encontrando numeras referencias a datos que apoyan lo que cuenta, nombres de figuras relevantes, fechas, resultados electorales, técnicas de aviación, modelos de aviones, etc que dependiendo de los gustos de cada uno  quizás se hagan pesados. En la primera parte este exceso de información no me ha importado pero en la segunda sí ha habido un momento en que me he sentido un poco saturada de nombres alemanes, modelos de aviones y técnicas de guerra. Pienso que si todos estos datos hubiesen sido integrados en la historia con mayor naturalidad habría aumentado su atractivo, ya que recibir en determinados puntos un aluvión de datos hace que el ritmo decaiga.

Una vez Laura abandona León pasamos a la segunda parte que transcurre en Alemania y se centra en el estallido y posterior desarrollo de la Segunda Guerra Mundial. La misma minuciosidad que encontramos en los escenarios y acontecimientos de León se traslada ahora a los escenarios alemanes, consiguiendo que nos traslademos igualmente a los mismos. Es una visión diferente de este periodo a la que había leído hasta ahora, pues ella la vive desde otra posición no tan arriesgada, aunque no por ello deja de afectarle, convirtiéndose así en un periodo de su vida marcado por el sufrimiento que hace que esta parte sea más dramática. A pesar de que me dio mucha pena dejar la primera parte y abandonar León esta también me ha resultado muy interesante y he disfrutado leyendo sobre una época que ya os he comentado que me atrae mucho.

Las últimas dos partes son las más cortas y con menos detalles de las vivencias de Laura pero esto queda compensado con el descubrimiento de los secretos que ha ocultado todos esos años a su familia. Cuando parece que todo transcurre más en calma pues hemos dejado atrás los años más convulsos Laura desvela unos hechos que al menos yo no esperaba para nada y me han dejado asombrada, sobre todo el epílogo final consigue que cierres el libro con unos sentimientos muy marcados que no os voy a desvelar en qué sentido se mueven, tendréis que leer la novela.

Avión E-16  situado en una de las rotondas de León
En ninguna de estas partes se pierde la capacidad de descripción de ambientes que tiene la autora. Con maestría consigue describir cada una de las muchas ciudades en las que ha vivido resaltando los aspectos más llamativos y consiguiendo que puedas recrear esos escenarios en tu mente y como no, desear viajar a las mismas para contemplar por ti mismo todos los monumentos y paisajes que ella recoge en sus memorias, que no son pocos.

A pesar de ser unas memorias y estar narradas en primera persona, Laura es una mujer con la que es difícil encariñarse, ya que el tono que mantiene en la narración es bastante distante y no consigue que empaticemos con ella, no logra transmitir sus sentimientos y hacer que nos pongamos en su lugar. Esto no es impedimento para que me haya gustado su forma de ser, de lo que cuenta se desprende que es una persona culta, sensible, amable y muy familiar. A  pesar de que su estilo no consigue transmitir cercanía llegamos a conocerla bien pues la acompañamos desde niña y vamos viéndola crecer y madurar. En la primera parte me ha dado la sensación de que era una mujer frágil, delicada y necesitada del cariño y protección de sus amigos y familia pero luego poco a poco ha ido evolucionando y dejando paso a una fortaleza y valentía, imagino que todo lo que la tocó vivir transforman a cualquiera y es necesario que saques fuerzas de cualquier parte.

Ciertamente por todo lo que cuenta y una vez finalizado el libro puedes hacer balance y pararte a reflexionar cómo habrías actuado en su lugar, pero en ningún caso me he parado a juzgarla, creo que es una mujer admirable, que vivió una vida sumamente interesante y que tuvo que enfrentarse a momentos muy duros. Desde mi punto de vista solamente quien tiene que vivir algo similar puede en ese momento tomar decisiones, es imposible pensar en perspectiva cómo actuarías en una situación similar.

El resto de personajes que aparecen a lo largo del libro los conocemos a través de lo que Laura nos cuenta y es comprensible que lo que ella siente por ellos se traslade al lector. Es así como Helmut Mayer se convierte en alguien también importante para nosotros y tememos por su vida durante la guerra aunque combata en el bando alemán. Es un hombre al que vemos  como una persona de corazón, que desprende amor y ternura, lo que supone bastante contraste con la idea que solemos tener asociada a militar alemán. Aunque en este sentido y como he dicho anteriormente, la visión que tenemos de él es la misma que Laura tenía, ella le amaba y por lo tanto los aspectos que ha trasladado a sus memorias son los más positivos, los que ella veía en él y el trato que tenía con ella, es posible que una vez dejaba atrás a su familia y en el desempeño de su misión fuese una persona diferente, hay un dicho que dice que el amor es ciego.

Creo que no hace falta que os indique que a mí me ha conquistado esta novela y he disfrutado muchísimo leyéndola por las razones que he expuesto en estas líneas. Supongo que en este caso mi opinión no es del todo objetiva ya que la parte que transcurre en León me ha ganado totalmente, pero al margen de esto considero que Laura Tejo tuvo una vida muy interesante y esta novela así lo demuestra por lo que su lectura merece la pena, siempre teniendo en cuenta que está muy documentada por lo que habrá que valorar nuestras preferencias en este sentido. Pero si sois leoneses, os la recomiendo sin ninguna duda.


Gracias a Beabela Books por facilitarme el ejemplar
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