miércoles, 27 de noviembre de 2013

Yo fui a EGB - Javier Ikaz / Jorge Díaz

Título: Yo fui a EGB
Autor: Javier Ikaz / Jorge Díaz
Editorial: Plaza & Janés
Año: 2013
ISBN: 978-84-01346712
Nº de páginas: 256

SINOPSIS: Lee la sinopsis de este libro pinchando AQUÍ

Pues sí, yo fui a EGB e imagino que muchos de vosotros también y al igual que yo, recordaréis esos años con nostalgia y cariño. Es por eso que cuando recibí un correo de la editorial en el que me ofrecían la posibilidad de recibir un ejemplar de este libro no lo dudé ni un minuto y acepté inmediatamente, sabía que iba a disfrutar muchísimo con una lectura que me llevaría de nuevo a mi infancia. A los pocos días llegó a casa el libro con una presentación muy cuidada pues venía en una carpetita como las que usábamos en aquellos años, llena de pegatinas. Un rápido vistazo a sus páginas ya me enganchó completamente y en cuanto tuve oportunidad me puse con la lectura. No os podéis hacer una idea de lo mucho que me ha gustado, la única pega que le puedo poner es lo poco que me ha durado este viaje pues en unas horas me encontraba ya cerrando el libro y regresando al mundo actual.

Antes de empezar a hablaros del libro, creo necesario definir lo que es o fue la EGB, siglas de Educación General Básica. La definición de la Wikipedia nos dice que es el "nombre que recibe el ciclo de estudios primarios obligatorios en varios países y que en España ya ha sido sustituido por otros". En las primeras páginas de Yo fui a EGB encontramos una explicación que nos ayudará a comprender mejor el concepto que viene asociado a la frase que da título al libro. La EGB comprende un periodo muy amplio que  va desde principios de los setenta hasta mediados de los noventa y hoy en día es una palabra que representa a toda una generación junto a los hábitos y costumbres que caracterizaban dichos años. 
 
Y del rescate en el tiempo de las costumbres, manías, momentos y objetos propios de esos años surge en un primer momento una página de facebook que alcanza los 600.000 “me gusta” en menos de un año y un blog www.yofuiaefb.com, que se convierten posteriormente en este libro en el que se ha recogido una pequeña parte de los muchos temas que aborda Yo fui a EGB en Internet. La edición del libro está cuidada al mínimo detalle y a lo largo de sus páginas encontramos diversas fotografías que acompañan a los textos así como sorpresas, guiños y algunos test con los que nos retan a demostrar que realmente pertenecemos a la generación EGB.

Son diez los temas en los que los autores se han centrado en Yo fui a EGB y cada uno de ellos da lugar a lo que podemos considerar un capítulo. Así tenemos "¿Qué queréis de merendar?" , "Enamorado de la moda juvenil", "Al recreo", "Aparta, que no veo la tele", "Carnet de videoclub", "A clase", "En el auto de papa", "Tópicos", "Si pasas por el quiosco, tráeme…" y "De doble pletina" en los que se recogen diversos aspectos relacionados con cada uno de los títulos. En todos ellos los autores nos van hablando en tono coloquial y con un lenguaje muy sencillo y natural de las cosas que hacíamos por entonces, todo ello ilustrado con fotografías relacionadas con lo que nos cuentan. A lo largo de estas páginas recordaremos las cosas que comíamos en aquella época, las chucherías que más nos gustaban, la ropa que usábamos, nuestros juegos favoritos, lo que veíamos en la televisión, la música que escuchábamos, las revistas, tebeos y libros que leíamos, lo que hacíamos en el colegio, la llegada del video y las películas que alquilábamos en el videoclub, los viajes que hacíamos en coche, nuestros cromos y coleccionables o los tópicos que hacíamos o decíamos.

El Frigopie y el Mikolapiz, los chicles Cheiw, el Bollycao, los relojes Casio, el chándal de tactel y las hombreras, los chinitos de la suerte, las canicas, la goma y la comba, el Tetris, los clicks, la Nancy, Mazinger Z o Los pitufos, el Un, dos, tres, La bola de cristal, Espinete, Verano azul, los dos rombos, el equipo A, los cuadernos Rubio, las plastidecor, los  cuadros de hilos, las casettes, los tapetes de ganchillo, la Súper Pop o la Teleindiscreta son algunos de los muchos temas que se van sucediendo a lo largo de las páginas de Yo fui a EGB, refrescándonos la memoria y exponiendo en algunos casos datos curiosos relacionados con los mismos que nos llamarán la atención, aunque  la mayoría de ellos lo que conseguirán será que nos volvamos a sentir niños por unos instantes, despertando sensaciones que creíamos olvidadas.

Y es que si hay algo que caracteriza a la lectura de Yo fui a EGB es su capacidad de trasladarnos en el tiempo y lograr que revivamos los momentos que han marcado nuestra infancia y adolescencia. Comienzas a leer el libro y se instala una sonrisa en nuestra cara que ya no nos abandona hasta cerrarlo, convirtiéndose en algunos casos en una risa sincera cuando nos sentimos identificados con las anécdotas o sensaciones que los autores exponen. Es algo que me ha llamado la atención pues me he visto reflejada en muchas de las situaciones descritas comprobando que no solo compartíamos objetos o aficiones sino que las emociones, inquietudes o deseos también eran comunes. Así por ejemplo me ha resultado curioso observar que no era la única que deseaba tener un rotulador color carne para poder dejar de pintar a las personas de color naranja o rosa, que soñaba con tener unos vaqueros Buonaventure que tan de moda estaban o que iba tan contenta con el chándal de tactel, calcetines blancos y zapatos.

Otro punto que me ha encantado es recordar cosas que tenía completamente olvidadas pero que al ver en las fotos que incluye el libro me han venido a la memoria como el libro de primero de EGB de Anaya, el rotulador con forma de ratón o las cartas de coches. Luego hay otras muchas que todavía puedo encontrar en casa de mis padres como los libros de los Cinco, la enciclopedia de los jóvenes castores, alguna Super Pop, mi carpeta repleta de recortes de fotografías, el Monopoly, mi Nancy, seguramente los coleccionables de Sensación de vivir que venían con Teleindiscreta y por supuesto canicas y peonzas sin olvidarme de aquel cubilete hecho con pinzas de la ropa que hicimos en clase de pretecnología para regalar en el día de la madre.

Siempre es agradable echar la vista atrás y más cuando estos recuerdos nos llevan a un periodo tan feliz como es la infancia. Aunque nos embargue la nostalgia y quizás consiga que nos sintamos un poco mayores, merece la pena observar como han cambiado muchos aspectos de la sociedad que nos rodea y sobre todo, revivir esas sensaciones que están aletargadas en un rinconcito de nuestra mente. Cuando nos sumergimos en la lectura de Yo fui a EGB nos olvidamos de todo lo que nos rodea, no nos importa si tenemos problemas o si la crisis nos afecta más o menos por que hemos vuelto a ser niños y como tal, vivimos en un nuestro mundo particular en el que aún tienen cabida los sueños y las ilusiones.

No puedo contaros mucho más sobre este maravilloso libro por lo que solo me queda recomendaros su lectura si pertenecéis a esta generación ya que estoy segura de que vais a disfrutar muchísimo con él. En mi caso tiene ya una posición privilegiada en la estantería, aunque es mi intención prestárselo a todos aquellos con los que he compartido esta generación para que experimenten las mismas sensaciones y disfruten volviendo a esos tiempos pasados que con tanta nostalgia recordamos.

 

 FUENTES: todas las imágenes que ilustran esta entrada pertenecen a este blog 


Gracias a Plaza & Janés por facilitarme el ejemplar


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