jueves, 19 de diciembre de 2013

A siete pasos de la primavera - Steven Conte

Título: A siete pasos de la primavera
Autor: Steven Conte
Editorial: DeBolsillo
Traducción: Francisco Javier Calzada Jiménez
Año: 2010
ISBN: 978-84-99081236
Nº de páginas: 352

De vez en cuando me dejó llevar por impulsos y me animo a leer libros completamente desconocidos que por alguna razón se crucen en mi camino y me llamen la atención. Esto es lo que me ocurrió con A siete pasos de la primavera, su sinopsis y la portada me resultaron muy atractivos cuando los vi en una página de anuncios clasificados por lo que poco después decidí leerlo sin buscar opiniones o referencias que me diesen una idea de si me gustaría o no. Y tengo que reconocer que esta vez el experimento no ha salido demasiado bien ya que la novela no me ha parecido gran cosa, tenía un buen punto de partida pero el desarrollo no ha sido el esperado.

A siete pasos de la primavera nos sitúa en Berlín a finales del año 1943 y narra la historia del matrimonio formado por Axel Frey, director del zoo de Berlín y su esposa australiana Vera, quienes a pesar de la destrucción y de los constantes bombardeos, intentan mantener el zoo abierto, reconstruyendo los daños sufridos en las estructuras del recinto y protegiendo y alimentando a los animales. Cuando los miembros del personal del zoo sean llamados a filas a Axel le asignarán doce Ostarbeiter para reemplazarlos, entre quienes se encuentra Krypic, un prisionero de guerra polaco con quien Vera acabará iniciando un romance.

Ya os he comentado en alguna otra ocasión que este periodo me resulta muy atractivo a la hora de seleccionar mis lecturas y en principio, la historia que presentaba esta novela me parecía atractiva por tratar el tema del zoo de Berlín, sobre el que no había leído nada anteriormente. Sin embargo, la trama que me he encontrado en el interior no ha respondido a mis expectativas, el tema del zoo y los animales quedan en un segundo plano con escasa relevancia y la novela se centra más bien en el aspecto romántico, desarrollando una relación que a mí no me ha convencido para nada. La novela no ha despertado mi interés en ningún momento y ya desde las primeras páginas intuía que no iba a disfrutar con su trama pero tengo la costumbre de terminar todos los libros que empiezo y así he llegado hasta el final, donde sí que mejora un poco. 

A siete pasos de la primavera se encuentra dividida en trece capítulos en los que se utiliza un narrador en tercera persona y el ritmo que sigue es pausado. En los primeros capítulos no hay nada llamativo que despierte el interés del lector y la trama se centra en la vida de los personajes, principalmente de Vera, por lo que poco a poco va adquiriendo relevancia su aventura con Krypic y las emociones que en ella despierta. No obstante y a pesar de esa calma en su desarrollo, se lee con agilidad pues Steven Conte emplea un estilo accesible, sencillo y directo que facilita su lectura. En los capítulos finales el ritmo se acelera un poco, la vida de los protagonistas se ve sacudida por trágicos sucesos y esto incrementa la carga dramática de la obra, resultando, al menos desde mi punto de vista, más interesante que la parte anterior en la que se centraba en el romance.

En una novela de estas características, en la que los personajes adquieren tanta relevancia, estos han de tener una personalidad que llame la atención del lector y que le permita empatizar con ellos y preocuparse por el curso de sus vidas. No es el caso de A siete pasos de la primavera y yo no he llegado a conectar con ninguno de los protagonistas, menos en el caso de la que se supone heroína y punto central de la historia. Pienso que el autor no ha conseguido reflejar y transmitir al lector las emociones y sentimientos de sus personajes y muchas situaciones extremas por las que atraviesan a mí me han provocado indiferencia. La época en la que se sitúa la trama está llena de episodios dramáticos que normalmente sacuden al lector, pero en este caso no he compartido estas emociones con ninguno de ellos. Steven Conte nos va dando a conocer a todos ellos a lo largo de las páginas, haciendo referencias poco a poco a sus pasados que ayuden al lector a conocer como han llegado al punto actual, pero ha fallado en su construcción psicológica y a todos ellos les falta fuerza y carisma.

Vera es una mujer que no me ha gustado a pesar de que se supone que es la que sufre por la situación en la que se ve inmersa. No he visto ninguna evolución en su forma de actuar a lo largo de las páginas y por este motivo no me ha resultado creíble nada de lo que sucede en torno a ella, me ha resultado muy superficial y fría. Se supone que vive un romance con Krypic (no estoy desvelando nada relevante ya que lo adelanta en su sinopsis) y en ello se asienta buena parte de la novela pero a mí esta relación me ha resultado abstracta, poco creíble y mal desarrollada, especialmente en el cierre.

Junto a Vera tenemos dos personajes masculinos relevantes que son su esposo Axel y el propio Krypic. Al igual que ocurre con Vera, Axel es un hombre al que le falta desarrollo y aunque por su carácter y posición en la que se encuentra despierta más simpatía, tampoco he llegado a conectar con él. Krypic en cambio es desde mi punto de vista la figura que se muestra más humana y que más desarrollo tiene a nivel sentimental, poniendo de manifiesto sus emociones ante los hechos a los que se enfrenta.

En cuanto a contexto histórico y ambientación, es quizás uno de los puntos más interesantes de la novela, pues como telón de fondo queda bien reflejado tanto el aspecto como el día a día que se vivía en Berlín en el periodo en el que se sitúa la trama. Nos encontramos en una ciudad asediada por constantes bombardeos que provocan su destrucción mientras los ciudadanos buscan la protección de los refugios antiaéreos, aspecto que queda reflejado en A siete pasos de la primavera pues es una situación que los protagonistas sufren repetidamente. Hay referencias que nos permiten conocer la atmosfera que se vivía en Berlín en la época, una ciudad sombría y unos habitantes que van viendo como la situación cada vez es más complicada y van aceptando con resignación su destino. También a través de una línea argumental paralela observamos la actuación de las personas contrarias al régimen y las represalias y castigos recibidos por aquellos cuyos ideales políticos eran diferentes.
La historia del zoo de Berlín, que como os decía era un aspecto que había atraído mi atención, queda en un segundo plano y aunque sí vemos como afectaron los bombardeos, las medidas adoptadas y los intentos de proteger a los animales, no es un punto que se trate en profundidad sino que queda como un escenario en el que se van desarrollando otros hechos.


En conclusión, A siete pasos de la primavera es una novela que cuenta con un buen punto de partida pero que falla en su desarrollo y especialmente en los personajes, a los que les falta carisma y personalidad. Tiene como punto interesante el acercamiento a la historia del zoo de Berlín, aunque no se aborda en profundidad, y el reflejo de la situación que se vivía en la ciudad en esta época. 
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