viernes, 21 de febrero de 2014

La cuna vacía - Sophie Hannah

Título: La cuna vacía
Autor: Sophie Hannah
Editorial: Duomo Ediciones
Año: 2014
ISBN: 978-84-153-5560-1
Nº de páginas: 448

SINOPSIS: Lee la sinopsis de este libro pinchando AQUÍ

Hace unas semanas Laky propuso una lectura conjunta de este libro, organizando un sorteo de ejemplares para que quien estuviese interesado pudiese participar en la misma. La sinopsis de la novela despertó mi curiosidad por lo que me apunté y tuve la suerte de ser una de las ganadoras, recibiendo mi ejemplar a los pocos días.

El argumento de La cuna vacía gira en torno a los casos de Helen Yardley, Sarah Jaggard y Rachel Hines, tres mujeres cuyos bebes han muerto de forma inesperada y sin una causa determinada, siendo ellas acusadas de asesinar a sus propios hijos.
Tras ser condenada y cumplir varios años de cárcel, la Comisión de Revisión de Casos Criminales interpuso recurso contra la sentencia que condenaba a Helen Yardley, siendo puesta en libertad y dedicándose, a raíz de su experiencia, a ayudar a todas las personas que eran acusadas o condenadas por error de ser los culpables de una muerte infantil sin explicar, siendo Sarah Jaggard y Ray Hines dos de las muchas mujeres puestas en libertad gracias a la labor de Helen.

Junto a Helen, otra persona muy vinculada a esta lucha es el periodista y productor de televisión Laurie Nattrass, quien desempeñó un papel de primer orden en la campaña en pro de la liberación de Helen, y que lleva tiempo trabajando en una película sobre estos casos que acaba dejando en manos de una de sus empleadas, Felicity (Fliss) Benson, cuando le ofrezcan un puesto en otra compañía. Será así como ella se acabe haciendo cargo de las entrevistas a los implicados en los mismos para intentar con este documental sacar a la luz toda la verdad.

Pero todo se complicará cuando Helen Yardley aparezca asesinada en su casa con una tarjeta que ha dejado el asesino en uno de sus bolsillos que contiene dieciséis dígitos a los que la policía no es capaz de encontrar una explicación.

A pesar de que La cuna vacía no me ha resultado una lectura adictiva en general he disfrutado con ella y me ha parecido entretenida. Al principio me costó un poco meterme en la trama y hacerme con los personajes debido a la estructura que sigue, pero una vez superadas estas páginas iniciales la he leído con bastante agilidad.

La novela sigue una estructura que me ha resultado original aunque requiere un poco más de atención para no perder el hilo de la narración. Tras una pequeña introducción nos encontramos con una división en tres partes que a su vez vienen subdivididas en capítulos numerados. Estos capítulos van alternando dos hilos narrativos, por una parte tenemos aquellos que son narrados en primera persona por Fliss Benson y por otra los que emplean un narrador en tercera persona desde los diversos puntos de vista de los miembros encargados de la investigación. Ambas están relacionadas entre sí y avanzan de manera paralela y complementaria, por lo que a mí me han resultado igualmente interesantes y estaba deseando llegar al final para descubrir el desenlace. Es fácil diferenciar unos de otros pues además de cambiar el narrador todos empiezan indicando la fecha en la que tiene lugar la acción, utilizando un formato diferente en cada caso. La estructura queda completa con la introducción de partes aisladas que recogen fragmentos de un libro escrito por Helen Yardley, transcripciones de las entrevistas realizadas para la película, textos escritos por Laurie Nattrass o artículos publicados en el periódico. De esta manera tenemos un complejo puzzle cuyas piezas es necesario ir encajando para comprender todo lo que ha sucedido en torno a los casos de infanticidio de los que las mujeres han sido acusadas.

En cuanto al estilo, Sophie Hannah emplea una prosa clara, sencilla y directa, de fácil lectura y comprensión, con abundantes diálogos que dan agilidad y manteniendo en general un ritmo intenso que mantiene la tensión y el interés del lector.

El principal problema que yo he encontrado en La cuna vacía han sido sus personajes, con los que me costó bastantes páginas hacerme y tener claro cual era su papel en la historia. Por lo que indica en su contraportada, esta novela pertenece a una serie protagonizada por los detectives Simon Waterhouse y Charlie Zailer, de la cual yo no he leído ningún otro libro y eso se ha convertido en un pequeño obstáculo a la hora de identificarlos. La autora comienza metiéndonos directamente en la historia y llega un punto que en el que no sabía muy bien cual era la función exacta de cada uno, sobre todo en el caso de los miembros de la Brigada de Investigación Criminal encargados del caso. Supongo que aquellos lectores que han leído algún otro libro de la serie no tendrán este problema, por lo que no puedo decir que sea un punto negativo.

Así y teniendo en cuenta las dos líneas que sigue la novela, por una parte están el sargento San Kombothekra, el agente Simon Waterhouse, la agente Charlie Zailer y el inspector Giles Proust a quien apodan Muñeco de nieve. Estos son los principales personajes que encontraremos de forma común en el resto de libros de la serie y se nota tanto en su caracterización como en su evolución, no entrando en demasiados detalles sobre su psicología o sobre sus pasados y dando por conocido lo que ha ocurrido en las novelas anteriores como por ejemplo la relación existente entre Simon y Charlie que supongo habrá seguido un proceso progresivo, pues en este volumen llevan solamente seis meses viviendo juntos y están preparando su boda.

Papel destacado juega Fliss Benson pues se convierte en narradora de buena parte de los capítulos, aunque para mí ha sido un personaje completamente plano y no me ha convencido el desarrollo que la autora le ha dado, sobre todo en lo relativo a su trato con Laurie. Su carácter ha hecho que desde los primeros capítulos no me haya caído bien, al igual que tampoco lo ha hecho su jefe.

La galería de personajes principales queda completa con Helen Yardley, Sarah Jaggard y Rachel Hines que resultan interesantes desde el punto de conocer sus experiencias y reacciones tanto ante la muerte de los niños como ante las acusaciones a las que han tenido que hacer frente.

Y es que un aspecto interesante en esta lectura es sin duda su punto de partida en torno al Síndrome de muerte súbita infantil. En este caso se aborda cómo afecta a las familias que lo sufren, la dificultad de determinar si ha sido una muerte natural o provocada o las diferentes reacciones que se producen ante un hecho así. La autora plantea este tema desde diferentes puntos de vista, aportando argumentos en torno a uno u otro y en este sentido es una lectura que nos hace pararnos a reflexionar sobre esta cuestión. Resulta inquietante colocarse en la situación de una madre inocente acusada de matar a sus propios hijos y sin posibilidad de demostrar lo contrario, viendo como su vida se desmorona y sumando al dolor de la perdida de un hijo la carga de sufrir una acusación de este tipo.

En definitiva, La cuna vacía es una novela con la que creo que disfrutarán los aficionados a los thrillers psicológicos siempre teniendo en cuenta que forma parte de una serie y aunque se puede leer de forma independiente, pienso que siempre se disfrutará más habiendo leído los anteriores. Una obra entretenida que mantiene la tensión y el suspense y que nos plantea un argumento interesante en torno al síndrome de muerte súbita haciéndonos reflexionar sobre la dificultad de explicar las causas de estas muertes y las consecuencias que las mismas tienen para los padres o cuidadores. 




FUENTES: imagen autora aquí
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