lunes, 19 de mayo de 2014

¡A otra con ese cuento! (Raquel Antúnez)

Título: ¡A otra con ese cuento!
Autor: Raquel Antúnez
Editorial: Alentia
Año: 2014
ISBN: 978-84-9422-032-6
Nº de páginas: 230

SINOPSIS: Lee la sinopsis de este libro pinchando AQUÍ

Hace unas semanas Laky propuso la lectura conjunta de esta novela y puesto que la tenía pendiente, ya que me la había hecho llegar la editorial, me animé a participar. ¡A otra con ese cuento! es la tercera novela que leo de Raquel Antúnez y al igual que me ha ocurrido con las anteriores, ha sido una lectura fresca que me ha resultado muy entretenida y ha durado muy poquito entre mis manos.

¡A otra con ese cuento! tiene por protagonista a Lucía, una joven treintañera que comparte piso en Gran Canaria con sus dos mejores amigas y mantiene una relación más o menos estable con Daniel. Desde hace un par de años trabaja en una importante empresa en la que, gracias a su esfuerzo y buen hacer, ha conseguido un ascenso a responsable de Administración y Recursos Humanos, por lo que su vida no puede ir mejor. Sin embargo, de la noche a la mañana verá como la trasladan temporalmente a otra sucursal de la empresa, al frente de la cual está una mujer con bastante mala fama dentro de la misma debido a su carácter, con el que Lucía tendrá que enfrentarse. Pronto su vida se verá afectada por la forma de ser de su nueva jefa, quien se empeña en hacerle la vida imposible, y además tendrá que aguantar a Marcos, un compañero que parece tener un extraño interés en ella.

Con este planteamiento, esta novela responde a las premisas del chick lit, un género con el que yo casi siempre disfruto ya que suelen ser lecturas entretenidas y que no requieren demasiado esfuerzo. En este caso el libro me ha durado un par de tardes pues se lee con muchísima agilidad y la historia, aunque no es innovadora y más o menos sabemos cómo va a terminar, engancha desde las primeras páginas y no la puedes abandonar hasta llegar al final.

En cuanto al estilo de la autora, se mantiene en la línea del que ya observé tanto en Las tarántulas venenosas no siempre devoran a los dioses griegos como en Redes de Pasión. Raquel emplea una prosa sencilla y natural, con diálogos abundantes y un ritmo ágil que hace que la lectura sea fácil y rápida. He de señalar que, al menos mi edición digital, tiene alguna errata, por lo que habría que hacer una pequeña revisión si no se ha hecho ya.

La novela comienza con un prólogo a cargo de Connie Jett al que le siguen veinte capítulos en los que, siguiendo un curso lineal, iremos descubriendo lo que le ha ocurrido a Lucía, ya que el primer capítulo es una especie de introducción en la que nos presenta la historia ya avanzada, retrocediendo cinco meses atrás en el siguiente. Es la propia Lucía quien nos relata utilizando la primera persona lo que le ha ocurrido en todo este tiempo, incluyendo tanto sus aventuras como los pensamientos asociados a las mismas.

Desde mi punto de vista, uno de los aciertos en las novelas de Raquel es la caracterización de sus protagonistas y es que responden al perfil de mujeres cotidianas y cercanas, con las que es fácil identificarse y por lo tanto, empatizar desde las primeras páginas. En principio, no hay nada en la figura de Lucía que la haga destacar especialmente pues es una joven con una vida bastante normal, dedicada a trabajar, divertirse, salir con sus amigos y disfrutar del tiempo con su pareja. Al ser la narradora nos permite acceder a sus diferentes estados de ánimo, a las ideas que pasan por su mente y a las reacciones asociadas a lo que está ocurriendo, permitiendo que nos pongamos en su lugar y comprendamos por lo que está pasando. Como os decía, es un personaje que cae bien desde las primeras páginas y con el que conectas rápido, logrando que sigas su historia con interés. Los que hemos leído alguna otra novela de Raquel observaremos que hay algunos aspectos que son comunes como las referencias a comida y calorías, el gusto por los pijamas o el chocolate como recurso contra los estados depresivos.

Lucía es la protagonista pero en su día a día intervienen una serie de personajes secundarios que tienen mucha relevancia y a los que vamos descubriendo a través de lo que ella nos cuenta. Así destacan en primer lugar dos hombres importantes en su vida, Daniel y Marcos, que iremos conociendo en profundidad a medida que avance la historia. De esta manera son dos figuras sobre las que la percepción del lector irá cambiando al igual que lo hace la de Lucía, aunque en mi caso Marcos ha sido un personaje que me ha gustado desde el principio.

No son los únicos que influyen en la vida de Lucía y así también merecen especial mención sus compañeras de piso y amigas íntimas, que aunque no llegan a estar caracterizadas con tanto detalle pues son figuras secundarias, tienen bastante relevancia, protagonizando sus propias líneas argumentales y logrando que lleguemos a tener una idea clara de sus personalidades.

En este caso, los escenarios en los que transcurre la historia no son algo determinante pues podría desarrollarse en cualquier otro lugar sin afectar demasiado al resultado global. No obstante, la acción se sitúa en Gran Canaria y Raquel demuestra que conoce de primera mano esta ubicación moviéndonos con soltura por sus calles e incluyendo referencias a playas y zonas que cualquiera que conozca la isla seguramente identificará sin ningún problema.

Normalmente este tipo de novelas son bastante predecibles en lo que a su final se refiere y en este caso no es una excepción. Para mí no es algo negativo, creo que cuando comienzas a leer un chick lit sabes que va a seguir una determinada línea en su desarrollo y una vez presentados los personajes, tienes claro cómo va a acabar, al menos en lo que al argumento central se refiere.

En definitiva, ¡A otra con ese cuento! cuenta con todos los ingredientes para hacernos pasar un buen rato, resultando una lectura fresca y ligera con la que sin duda disfrutarán los aficionados a este género. 


FUENTES: imagen autora aquí

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