lunes, 23 de junio de 2014

Deseo de chocolate (Care Santos)

Título: Deseo de chocolate
Autor: Care Santos
Editorial: Planeta
Año: 2014
ISBN: 978-84-0812-833-5
Nº de páginas: 320

SINOPSIS: Lee la sinopsis de este libro pinchando AQUÍ

Care Santos es una de esas autoras que se está convirtiendo para mí en una apuesta segura y es por eso que, tras leer Habitaciones cerradas y El aire que respiras con muy buenos resultados, cuando supe que publicaba una nueva novela me apunté inmediatamente su título con la intención de leerla lo antes posible. Gracias a la editorial que amablemente me envió un ejemplar no he tenido que esperar demasiado y el resultado, como esperaba, ha sido una vez más positivo.

El argumento de Deseo de chocolate se va construyendo en torno a un mismo eje central que es una antigua chocolatera de porcelana blanca que lleva la inscripción “Je suis à madame Adélaïde de France” en letras azules en su base. A partir de esta pieza conocemos a Sara, su actual propietaria, una mujer estrechamente vinculada a la industria del chocolate gracias a la tradición familiar, siendo sus padres los fundadores de Casa Rovira, una de las más prestigiosas confiterías y chocolaterías de Barcelona y que ahora es propiedad de ella.

Por otra parte está Aurora, hija de una sirvienta de los Turull, una familia burguesa del siglo XIX, cuya madre muere al dar a luz siendo acogida por el matrimonio, que acaba de tener también una hija, Cándida, convirtiéndose así en compañeras de juegos. Con el paso de los años Aurora se convertirá en la confidente de Cándida, quien se casará con Antonio Sampons, tercera generación de una estirpe de fabricantes de chocolate aunque con el tiempo este vínculo se convertirá en un problema para Aurora, quien se verá obligada a abandonar la casa y la protección de los Turull, llevándose en un arrebato una antigua chocolatera de porcelana perteneciente a la familia Sampons.

Finalmente en el siglo XVIII descubrimos la historia de Mariana, la joven esposa del maestro chocolatero Fernández, quien ha ideado una máquina capaz de hacer chocolate, la cual despierta el interés de los miembros del gremio de chocolateros, del rey Jorge III y del rey Luis XVI, quien envía una legación francesa en la que se incluye al maestro chocolatero de palacio, para que aprendan todos los secretos de este ingenio. Así mismo, esta comitiva será la encargada de entregar como obsequio una chocolatera de porcelana mandada fabricar expresamente por la familia real francesa para dosificar el chocolate en raciones de tres jícaras.

Hasta ahora, uno de los aspectos que más me ha gustado en las novelas de Care es la estructura que utiliza para presentarnos la trama de sus obras, en las cuales se alternan diferentes hilos temporales que suelen ser presentados a través de combinaciones que se alejan un tanto de las formas habituales. Si bien Deseo de chocolate no presenta una estructura tan compleja como la que encontrábamos en El aire que respiras y en menor medida en Habitaciones cerradas, el sistema utilizado para presentar la historia al lector resulta igualmente llamativo.

Como si de una ópera se tratase, la novela se presenta dividida en siete partes que se corresponden con un preludio y un final más tres actos entre los que se intercalan dos interludios; estando a su vez cada una de las partes que se corresponden con los actos divididas en capítulos. Puesto que son tres los hilos argumentales que la obra presenta, es fácil deducir que cada uno de estos actos está centrado en uno, quedando el resto al margen y encontrando una única conexión entre ellos que es la chocolatera de porcelana. De esta manera es como si tuviésemos tres relatos independientes recogidos en un único volumen a través de los cuales vamos descubriendo la historia vinculada a esta pieza, la cual ha ido pasando de mano en mano a lo largo del tiempo.

En cuanto al estilo, Care Santos se mantiene en su línea y así nos encontramos con una prosa cuidada, pulida y elegante que mantiene equilibrados narración y diálogo dando como resultado una lectura ágil y fluida con un ritmo pausado y constante. Puesto que cada parte se sitúa en un tiempo diferente, tanto la narración como las partes dialogadas cambian de registro para adaptarse a la época y lenguaje propio de las mismas, logrando de esta manera que el lector se sienta trasladado a cada uno de estos periodos, dejándose envolver por el ambiente que los caracteriza.

Al igual que cambia el registro en cada acto, también lo hace el narrador. En la primera parte nos encontramos con un narrador omnisciente que nos cuenta la historia desde el punto de vista de Sara, mientras que en la segunda parte también existe un narrador omnisciente pero que no se dirige a nosotros, sino que habla directamente con Aurora, relatándole los hechos que ella ha vivido y finalmente en la tercera parte nos encontramos con una estructura epistolar en la que la historia nos llega a través de cartas y por tanto nos encontramos una narración en primera persona.

Tres mujeres son las que comparten el protagonismo en Deseo de chocolate, cada una en una etapa diferente. A pesar de que en los tres casos las conocemos en un momento concreto de su vida, la autora nos facilita la información necesaria para que sepamo cómo ha sido su pasado y el curso que han seguido sus existencias, comprendiendo de esta manera cómo han llegado al punto actual y qué rasgos predominan en sus personalidades.
Son tres figuras con caracteres diferentes y así en Sara nos encontramos con una mujer madura, orgullosa, decidida e inteligente que tiene que hacer frente a sus sentimientos; mientras que Aurora es una joven sincera, leal, bondadosa y servicial que necesita protección y seguridad, y Mariana destaca por su carácter valiente, independiente y luchador en un periodo en la que el papel de la mujer queda sometido al del hombre.

Junto a ellas tres existe un elevado número de personajes secundarios, concentrados especialmente en las tramas del pasado, entre los que se dan cita tanto figuras reales como ficticias, estando unos perfilados con más detalle que otros en función del papel que juegan en la historia. Así entre los personajes reales encontramos figuras como Madame Adélaïde, sexta hija del rey Luis XV de Francia; Pierre Auguste Caron de Beaumarchais, autor de Las bodas de Fígaro; el espía francés Chevalier; los reyes Carlos III, Luis XV y Luis XIV o Madame de Pompadour.

Resulta evidente que el chocolate es el tema central en esta novela, ofreciéndonos un repaso por la evolución y el desarrollo de su producción a lo largo del tiempo. Así nos trasladamos hasta el siglo XVIII en el que el chocolatero barcelonés Fernández inventó una máquina capaz de procesar el chocolate pero también observamos como en el siglo XIX se fue mecanizando el proceso de fabricación, introduciendo así mismo algunas ideas nuevas como añadirle leche para hacerlo más suave, hasta llegar a la época actual en la que se impone la innovación y la creatividad, aunque también se valora la tradición chocolatera de las familias vinculadas a esta industria a lo largo del tiempo.

Todas las líneas argumentales se desarrollan en la ciudad de Barcelona, una ciudad de honda tradición chocolatera que fue uno de los primeros lugares donde este se convirtió en un manjar de la aristocracia; cuna del primer pastelero que se atrevió a fabricar un artilugio para procesar el cacao y puerto de donde zarpaban los barcos de las grandes manufacturas de chocolate del siglo XIX. En cada una de las épocas nos encontramos con un aspecto diferente de esta ciudad y así, mientras que en la época actual los escenarios no tienen demasiada relevancia, tanto en el siglo XVIII como en el XIX la obra cuenta con una ambientación excelente que nos permite profundizar en el contexto histórico de ambos periodos. Observamos los primeros años del Gran Teatro del Liceo de Barcelona puesto que la ópera tiene una gran relevancia en uno de los hilos argumentales y en la misma se incluyen episodios como el incendio que lo destruyó en el año 1861 o la bomba que en él tiraron años más tarde. De igual forma, cuando se trata del siglo XVIII queda reflejado el aspecto amurallado que presenta la ciudad, su puerto y los problemas de contrabando a los que tiene que hacer frente la autoridad, las relaciones políticas y comerciales tanto con Francia como con Inglaterra o las modas y costumbres de la sociedad de dicha época.

Aunque no soy demasiado aficionada al chocolate, me ha gustado mucho profundizar en su historia y descubrir el vínculo que une a la ciudad de Barcelona con este producto, algo que desconocía antes de esta lectura. Una novela en la que se recogen tres etapas históricas y tres historias independientes pero unidas a través de una pieza única que irá pasando de mano en mano a través de las protagonistas, permitiéndonos descubrir la evolución y el desarrollo de la industria del chocolate desde el siglo XVIII hasta la actualidad.


FUENTES: imagen autora aquí, imagen chocolate aquí 
Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...