lunes, 9 de junio de 2014

La piel dorada (Carla Montero)

Título: La piel dorada
Autor: Carla Montero
Editorial: Plaza & Janés
Año: 2014
ISBN: 978-84-013-4304-9
Nº de páginas: 400

SINOPSIS: Lee la sinopsis de este libro pinchando AQUÍ

Descubrí a Carla Montero a través de Una dama en juego, obra con la que ganó el premio Círculo de Lectores en el año 2009 y cuya lectura a mí no me entusiasmó ya que la trama tardó en despertar mi interés y no conseguí conectar con su protagonista. En cambio, disfruté mucho con su segunda novela, La tabla esmeralda, en la que aborda el expolio de obras de arte durante el periodo de la Segunda Guerra Mundial, un tema sin duda interesante. Con esta última referencia, cuando hace unas semanas se publicó La piel dorada con una sinopsis que me resultaba atractiva, me anoté su título con la intención de leerlo en cuanto tuviese oportunidad y, gracias a la editorial que me ofreció un ejemplar para reseñar, no tuve que esperar demasiado.

La trama de La piel dorada nos traslada a la ciudad de Viena en 1904, año en el que tienen lugar una serie de asesinatos que conmocionan a la sociedad. Todas las víctimas son mujeres jóvenes y hermosas que trabajan como modelos de arte y pertenecen a La Maison des Mannequins, una institución dedicada a seleccionar y formar modelos fundada por la enigmática Inés, conocida además por ser la amante de uno de los pintores más famosos de Viena, Aldous Lupu.
El encargado de investigar dichos crímenes será Karl Sehlackman, inspector de la brigada criminal de la Policía Real e Imperial de Viena, quien tendrá que hacer frente a un complejo caso que se verá agravado cuando todos los indicios señalen como sospechosos a su amigo de la infancia Hugo, hijo del príncipe von Ebenthal, quien en el pasado ya se vio implicado en un asesinato que Karl resolvió declarándole inocente; e Inés, la mujer de la que no ha podido evitar enamorarse.

Comparando sus tres novelas, La piel dorada me ha parecido una obra mucho más próxima a lo que fue su primera publicación, Una dama en juego, con la que comparte algunos elementos, que a lo que encontramos en La tabla esmeralda. En esta ocasión, Carla Montero nos invita a sumergirnos en una novela en la que se combina la intriga y el suspense asociados a estos asesinatos, con la recreación histórica de la ciudad de Viena a principios del siglo XX. En general, ha sido una lectura con la que he disfrutado, aunque desde mi punto de vista la trama va de menos a más, ganando intensidad a medida que avanzamos.

La piel dorada da comienzo con un prólogo escrito por Karl Sehlackman, convertido ya en ex inspector, quien recuerda los crímenes a los que tuvo que hacer frente en la ciudad de Viena y cuya historia es la que expondrá seguidamente. A continuación y a lo largo de dieciséis capítulos, iremos siguiendo el curso de los acontecimientos que tendrán lugar entre abril de 1904 y marzo de 1905, combinando para ello la autora dos líneas argumentales. Así por un lado tenemos unos capítulos que podemos considerar la línea argumental principal, en los que se utiliza un narrador omnisciente que nos va relatando lo sucedido en cada uno de los escenarios, indicándose tanto la ubicación como la fecha en la que tiene lugar la acción para ayudar al lector a situarse. Por otra parte, están otros capítulos narrados en primera persona por el inspector Sehlackman, recogiendo tanto sus avances en el caso como sus sentimientos e impresiones. En este caso, no sabemos exactamente en qué periodo se sitúa la acción ya que únicamente aparece un encabezado que nos indica unos meses después, por lo que el momento en el que se sitúan esas partes con relación a la trama principal queda un tanto en el aire y desde mi punto de vista, habría quedado más claro indicando un tiempo concreto. Como complemento a todo ello, aparecen intercalados algunos párrafos en letra cursiva y narrados desde la perspectiva del asesino, utilizando para ello la primera persona.

En cuanto al estilo, Carla Montero escribe con una prosa cuidada, concisa y clara que facilita la lectura, manteniendo equilibrados narración y diálogo e incluyendo así mismo las descripciones necesarias para que nos podamos hacer una idea del contexto en el que tiene lugar la acción. El ritmo al comienzo de la novela es más pausado pues se centra principalmente en la presentación de personajes y en el desarrollo de vínculos entre ellos, ganando en intensidad a medida que avanzamos y va adquiriendo importancia la trama en torno a los asesinatos. Relacionado con esto, creo que la autora ha logrado dosificar de una forma correcta el suspense, manteniendo los interrogantes en torno a la identidad del asesino e imprimiendo emoción e intriga paulatinamente hasta llegar a un final que cierra de una forma satisfactoria y convincente la trama.

Como personajes principales nos encontramos tanto a Karl Sehlackman como a Inés y Hugo von Ebenthal, estando los tres caracterizados con profundidad y riqueza de matices. Al convertirse en narrador, Karl es quizás la figura que más deja ver de su personalidad aunque hace gala de un carácter distante y un tanto neutro, centrándose más en su trabajo y dejando a un lado sus sentimientos. En este sentido son más llamativos los personajes de Hugo e Inés, pues ambos tienen historias pasadas que iremos descubriendo poco a poco y que nos ayudarán a comprender las motivaciones que tienen en el momento actual, manteniéndose en todo momento un cierto halo de misterio en torno a su implicación con los asesinatos.

Junto a estas tres figuras principales nos encontramos con algunos personajes secundarios que no llegan a sobresalir demasiado, lo que no es obstáculo para que estén bien definidos y resulten fácilmente identificables dentro de la trama.

Por su parte, la ambientación histórica de La piel dorada es uno de los puntos a destacar. Carla Montero nos traslada a Viena en unos años marcados por el cambio, en los que el modernismo se impone y la ciudad se muestra extremadamente conservadora y aferrada al pasado. De esta manera nos muestra la realidad de un imperio decadente tanto desde los bajos fondos en los que están presentes la miseria, la injusticia y la exclusión a la que se ven sometidas las personas que llegan a esta ciudad buscando una mejora, como desde la vida de lujo y arte que ostentan las clases más altas de la sociedad. 

Uno de los aspectos abordados más a fondo es el relacionado con el mundo del arte exponiendo el clasismo, el machismo y el racismo imperante en el mismo, así como las dificultades a las que tenían que hacer frente las mujeres, a quienes no estaba permitido el acceso a la Academia de Bellas Artes de Viena y debían limitarse a volcar su talento en la pintura de retratos, paisajes o bodegones. Quedaban por tanto excluidos los desnudos pues la moral, la decencia y la ética no contemplaban que una dama mostrase su cuerpo desnudo y es por este motivo que las modelos de artistas eran equiparadas por la sociedad con las prostitutas.

Puesto que la investigación de los asesinatos ocupa buena parte de la trama, también resulta interesante observar los métodos empleados en el análisis de pruebas y datos que lleven a esclarecer los hechos junto a los avances en medicina forense en una época en la que el imperio despunta en esa materia.

Como complemento a todo lo expuesto, nos encontramos con una trama romántica que gira en torno al personaje de Inés y que aumenta el interés de la lectura, convirtiéndose en una línea argumental que transcurre de manera paralela pero estrechamente vinculada con la principal.

En resumen, La piel dorada es una novela que cuenta con una buena ambientación y documentación y en la que se aúna la investigación criminal con la historia personal de sus protagonistas, dando lugar a una lectura que tras un lento inicio va ganando en intensidad, logrando mantener el interés por el desarrollo de los acontecimientos hasta llegar a su resolución final.



FUENTES: imagen autora aquí
Gracias a la editorial por facilitarme el ejemplar 
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