viernes, 25 de julio de 2014

La carta de Lucrecia - Carmen de la Rosa

Título: La carta de Lucrecia
Autor: Carmen de la Rosa
Editorial: Anantes
Año: 2014
ISBN: 978-84-9423-814-7
Nº de páginas: 224

Descubrí La carta de Lucrecia en el blog Books & Go, en el que publicaban una crónica de su presentación y, por lo que contó Marisa, me dio la sensación de que sería un libro que me gustaría. Cuando a los pocos días Carmen de la Rosa contactó conmigo y me ofreció un ejemplar para leer y reseñar, no tuve que pensarme la respuesta y acepté inmediatamente, recibiéndolo al poco tiempo y comenzando su lectura.

La carta de Lucrecia se desarrolla a través de dos hilos argumentales. Por un lado conocemos a Marcela Álvarez de Monterreal, una famosa cantaora de flamenco en la actualidad ya retirada, dedicada a su marido Jesús e hijos. Marcela comparte desde hace años amistad con un grupo de cinco mujeres formando el grupo del Helios, gimnasio en el que se conocieron, con las que organiza reuniones frecuentemente. Gracias a estas reuniones y a un juego en el que tomarán parte, iremos descubriendo poco a poco los secretos que cada una esconde. Y por otra parte, Marcela nos irá narrando la vida de su abuela Lucrecia Monterreal, mulata e hija de esclava nacida en Cuba y que con el paso de los años acabará trasladándose a España obligada por las circunstancias.

Muchas veces cuando leemos la sinopsis de una novela nos hacemos una idea de lo que vamos a encontrar en su interior que luego puede ser más o menos acertada. En el caso de La carta de Lucrecia me ha ocurrido esto, al leer las líneas que incluye en su contraportada pensé que sería una especie de saga familiar que iría desarrollando a lo largo del tiempo la vida de la familia y, aunque sí tiene una parte que podemos encajar en este concepto, el mayor peso del relato lo lleva la línea argumental que transcurre en el presente en torno al grupo de amigas. A pesar de haber encontrado algo diferente a lo que esperaba en su interior, esto no ha sido un obstáculo para disfrutar de su lectura pues es una historia que se sigue con agilidad y mantiene el interés desde las primeras páginas.

Como ya os he comentado, La carta de Lucrecia combina dos líneas argumentales que se van alternando a lo largo de los diecinueve capítulos en los que la obra se divide. En una de ellas Marcela nos va narrando la vida de su abuela Lucrecia Monterreal, hija de una esclava cubana y un español con el que se casó al abolirse la esclavitud. La otra trama se sitúa en el tiempo actual y en ella descubrimos lo que ha sucedido con Marcela los últimos años, siguiendo al mismo tiempo la evolución del juego que mantiene con sus amigas, el cual nos permite conocer algunos aspectos de la vida de estas cinco mujeres.

Carmen de la Rosa (Fuente)
En cuanto al estilo, todos los capítulos están narrados en primera persona por Marcela y Carmen de la Rosa utiliza una prosa directa, clara y precisa que hace que la lectura sea ágil y sencilla, manteniendo equilibrados narración y diálogo, además de servir estos para caracterizar a algunos personajes, reflejando en ellos su nacionalidad y estatus social. La alternancia entre las dos líneas argumentales unida a los flashback al pasado que hace Marcela consiguen imprimir un ritmo dinámico a la narración, haciendo que la lectura sea muy entretenida.

Con estas premisas, La carta de Lucrecia es esencialmente una novela de personajes y más en concreto de mujeres, pues son estas las auténticas protagonistas en todo momento. En el punto central se sitúa Marcela, cuya vida vamos descubriendo paulatinamente a medida que avanzamos. En un primer momento conoceremos a una mujer casada y con dos hijos que no es feliz en un matrimonio que contrajo únicamente para escapar de la soledad. Carmen de la Rosa irá perfilando a esta mujer a lo largo de las páginas, descubriéndonos su pasado y los hechos que han marcado este dando forma a su personalidad actual, al mismo tiempo que observamos cómo se va fortaleciendo para enfrentarse a sus problemas y salir adelante, proceso en el que la carta de su abuela Lucrecia tendrá bastante importancia.

A su lado conocemos al grupo formado por sus amigas Ana María, Sara, Luisa, Cecilia y Verka, cinco mujeres muy diferentes entre sí pero que aún así comparten un estrecho vínculo. Si bien no adquieren tanta relevancia como Marcela, eso no es un inconveniente para que queden bien perfiladas y tengan sus propios momentos de protagonismo, ofreciéndonos información sobre distintas facetas de sus vidas que nos ayudan a conocerlas y comprender su carácter y psicología. Además a través de ellas la autora aborda algunos temas que encontramos en la sociedad actual como las dificultades de la inmigración, el interés mediático que despiertan algunos personajes públicos junto al acoso y desacreditación que en algunos casos se produce por los medios de comunicación, las adicciones o la violencia de género.

De forma indirecta y a través de lo que Marcela nos cuenta conoceremos a su abuela Lucrecia y la fascinante vida que ha llevado, pasando de ser hija de una esclava a convertirse en la esposa de un administrador descendiente de españoles con el que se instalará posteriormente en España. A través de este relato descubriremos a una mujer fuerte y luchadora, de ideas fijas, trabajadora y constante que saldrá adelante a pesar de las múltiples dificultades que el destino pondrá en su camino, convirtiéndose de esta manera en un ejemplo a seguir por su nieta, quien sentirá gran admiración y cariño por ella.

Por otra parte, la narración de la vida de Lucrecia servirá a Carmen para dejar constancia, aunque de manera muy breve, de algunos cambios producidos en Cuba a lo largo del tiempo como la abolición de la esclavitud, la llegada de mano de obra blanca asalariada tras la finalización de la guerra o la introducción de grandes empresas americanas y españolas que supondrán una fuerte competencia en las plantaciones.

Sin embargo, en cuanto a escenarios más importancia que Cuba adquiere Sevilla, ciudad en la que transcurre buena parte de la trama y de la que aparecen mencionadas calles, zonas más conocidas, monumentos o edificios emblemáticos, reflejando también forma de vida o costumbres de los sevillanos. De esta manera por ejemplo nos introducimos en una corrala del barrio de Triana para observar cómo es su aspecto, distribución o convivencia o adquieren importancia el flamenco o los mantones de Manila tan típicos en Sevilla.

Así que en conclusión, La carta de Lucrecia es una novela de personajes y secretos, que se construye a través de dos hilos temporales y que nos da a conocer la vida de Lucrecia Monterreal y la de su nieta Marcela, dos mujeres que tendrán que hacer frente a las adversidades que surgirán en sus caminos, manteniendo su fortaleza y luchando para tomar las riendas de sus destinos y alcanzar la felicidad.


Gracias a la autora y a la editorial por facilitarme el ejemplar

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