viernes, 22 de agosto de 2014

La princesa en la sombra - Indu Sundaresan

Título: La princesa en la sombra
Autor: Indu Sundaresan
Editorial: DeBolsillo
Traducción: Fernando Gari Puig
Año: 2011
ISBN: 978-84-9908-364-3
Nº de páginas: 440

Tras haber leído el año pasado La emperatriz tras el velo y La emperatriz del sol, me había quedado pendiente "La princesa en la sombra" con la que se completa la trilogía del Taj Mahal escrita por Indu Sundaresan. En este caso y como ocurría con la segunda parte, al ser la continuación es inevitable incluir en esta opinión algún spoiler de los dos anteriores libros, por lo que si no los habéis leído y tenéis intención de hacerlo, os recomiendo no seguir leyendo, pero también he de señalar que este libro se podría leer de forma independiente sin problema.

Si recordáis, La emperatriz tras el velo y La emperatriz del sol se centraban en la figura de Mehrunnisa, convertida en Nur Yahan tras casarse con el emperador Yahangir, y en este caso, tratándose de una saga familiar, lo esperado hubiese sido que la autora nos hablase de la historia de Aryumand Banu Begam, también conocida como Mumtaz Mahal, a quien en los libros anteriores conocemos desde niña y que finalmente contrae matrimonio con el emperador Sha Yahan. Sin embargo, Indu Sundaresan se salta esta generación para centrar su novela en una de sus hijas, Yahanara, quien a sus diecisiete años y tras la muerte de su madre al dar a luz, tendrá que cargar con el peso del zenana imperial, convirtiéndose, gracias a su posición privilegiada como favorita de su padre, en la mujer más poderosa del harén y de la corte.

Las dos entregas anteriores me encantaron y las considero de mis mejores lecturas el año pasado pero en este caso, aunque también me ha gustado, no ha llegado a entusiasmarme de la misma manera y las altas expectativas no se han cumplido. Aún así, me disfrutado con la lectura y a nivel histórico me ha resultado interesante, sirviéndome para completar las nociones que ya tenía sobre ese periodo de la historia de La India.

© Indu Sundaresan (Fuente)
Muchos de los puntos que señalé en las reseñas anteriores se aplican también a esta obra, ya que en general sigue una línea similar en cuanto a estructura, estilo y desarrollo. De esta manera, nos encontramos con una división por capítulos en los que, utilizando un narrador omnisciente, Indu Sundaresan va relatando lo sucedido durante esos años siguiendo un curso lineal aunque se introduzcan algunos flashbacks al pasado para mejorar la comprensión de los hechos. Para ayudar al lector a situarse espacial y temporalmente, al comienzo de cada uno de los capítulos figura la fecha islámica en la que se sitúa la acción junto al emplazamiento, y otras ayudas que el libro incluye son los anexos finales, en los que se recogen los personajes principales, un glosario de términos que durante la narración se han mantenido en el idioma original y la representación del árbol genealógico. Tampoco hay diferencias en cuanto al estilo de Indu Sundaresan y así se mantiene una prosa cuidada, elegante y clara, en la que destacan las minuciosas descripciones, muy coloristas y visuales. A pesar de no contar con un ritmo intenso, este se mantiene constante logrando que la lectura se siga con agilidad e interés.

Por lo que se refiere a los personajes de esta novela, a muchos de ellos ya los conocemos por las anteriores entregas aunque queden en un plano secundario, adquiriendo más importancia en este caso los hijos de Sha Yahan y Muntaz Mahal. La protagonista indiscutible de la historia es su hija mayor, la princesa Yahanara, en cuya vida y evolución se centra el argumento principal. Yahanara es una mujer de gran poder, imaginación, fuerza y piedad, heredando algunos de los rasgos que definían también el carácter de su abuela. Sin embargo y a pesar de estar perfilada con multitud de matices, no es un personaje en cuya historia me haya llegado a implicar ni ha conseguido transmitirme sus sentimientos y emociones, creo que en este sentido la autora no ha logrado dotar a su personaje de la calidez y cariño que se intuye por sus actos, manteniéndose un tanto fría, lo que hace que no nos impliquemos en su vida. Puede que en este caso el problema haya sido haber leído anteriormente Bajo un cielo de mármol, novela también centrada en este personaje y que hacía una presentación diferente de su personalidad, destacando algunos rasgos que ahora yo he notado en falta aunque la obra de Indu Sundaresan esté más ajustada a la realidad.

A raíz de la muerte de su madre, Yahanara se convirtió en la favorita de su padre Sha Yahan, a cuyo lado se mantuvo a lo largo de los años cuidándole, apoyándole y asesorándole en las cuestiones de estado, enfrentándose a los celos de su hermana Roshanara y moderando los enfrentamientos entre sus hermanos. De entre ellos es Aurangzeb el que más destaca por su carácter impetuoso, vehemente, orgulloso e inflexible; rasgos que contrastan con los de su hermano Dara, quien a pesar de ostentar la sucesión, nunca demostrará dotes suficientes para convertirse en emperador.

Las personalidades de todos quedarán perfiladas a lo largo de la novela, reflejando la evolución que sufrirán a lo largo de los años y que estará marcada por la rivalidad que se instalará entre ellos. A pesar de que el personaje de Yahanara me ha resultado un tanto distante, todos en conjunto me han resultado reales y creíbles gracias a las virtudes y defectos que dan forma a sus caracteres y que les hacen actuar de una forma u otra en función de las circunstancias.

Taj Mahal © El universo de los libros
Como ya ocurría en las anteriores entregas, la ambientación es uno de los puntos fuertes junto al contexto histórico. Indu Sundaresan maneja las descripciones con habilidad, permitiendo que tengamos una clara visión de cómo era todo en ese periodo: la majestuosidad de los palacios y su distribución, la belleza de los jardines, las lujosas ropas y joyas o el funcionamiento del zenana y los bazares. De esta manera la narración resulta muy visual y colorida, logrando que nos sintamos partícipes del ambiente que se vivía entonces en La India y llegando a conocer tanto la forma de vida como las costumbres de los miembros de la dinastía mogol.

Por lo que se refiere a los hechos históricos, estos quedan integrados en la narración y de esta manera al mismo tiempo que asistimos a la evolución de la vida de los personajes, vamos descubriendo los acontecimientos más importantes que tuvieron lugar en esos años. Es una etapa marcada por la pena en la que queda sumido el emperador tras la muerte de Mumtaz Mahal, ordenando la construcción del Taj Mahal para que se convierta en su tumba, y a través del relato seguiremos la evolución de esta grandiosa obra, conociendo los detalles de su diseño, estructura o distribución. Es también en este momento cuando Sha Yahan empieza a considerar la opción de nombrar un sucesor entre sus cuatro hijos: Dara, Shuya, Aurangzeb y Murad, dando paso a una lucha de poder entre ellos por hacerse con el trono. En comparación con las anteriores novelas de la trilogía, los sucesos acontecidos durante estos años me han resultado menos interesantes y lo que más ha llamado mi atención ha sido la construcción del Taj Mahal en la que, por otra parte, no se profundiza tanto como a mí me habría gustado.

Pienso que esta trilogía es una opción muy recomendable para todos aquellos lectores que se sientan atraídos tanto por la historia de La India como por los miembros de esta familia. Aunque personalmente recomiendo leerlos en orden, son libros con historias independientes que se podrían leer por separado sin problema ya que cada uno se centra en unos años y en la figura femenina relevante en los mismos. Si bien La princesa en la sombra no cuenta con una protagonista tan carismática como las anteriores entregas, lo que hace decaer un poco su interés, Indu Sundaresan vuelve a narrar con maestría y detalle lo acontecido durante ese periodo, logrando eclipsar al lector con la majestuosidad y grandeza de este imperio.

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