miércoles, 3 de septiembre de 2014

El edificio de las mujeres que renunciaron a los hombres - Karine Lambert

 
Título: El edificio de las mujeres que renunciaron a los hombres
Autor: Karine Lambert
Editorial: Reservoir Books
Traducción: Palmira Feixas
Año: 2014
ISBN: 978-84-397-2898-6
Nº de páginas: 204

Hace unas semanas recibí la propuesta junto a otros blogs para participar en una especie de lectura conjunta anticipada de "El edificio de las mujeres que renunciaron a los hombres", primera novela publicada por Karine Lambert y que sale mañana día 4 de septiembre a la venta. Guiada por una sinopsis atractiva me animé a participar pero el resultado no ha sido el esperado y a mí no me ha gustado por diversas razones que os iré detallando a continuación.

La novela nos traslada hasta un bonito edificio situado en un callejón sin salida del distrito XX de París donde residen Simone, Rosalie y Giuseppina, tres entrañables mujeres, muy distintas las unas de las otras, pero unidas por una misma decisión: no hay hombres en su vida. La propietaria del edificio, apodada La Reina, es una bailarina retirada que gracias a su carácter se ha ganado el aprecio de las inquilinas, manteniendo una única norma en el inmueble por la que se prohíbe la entrada de hombres en el mismo. Esto no supone ningún problema para las tres vecinas, pues cada una ha renunciado a ellos por alguna razón, comenzando una nueva vida en esta peculiar vivienda en la que no tienen que preocuparse de sufrir por amor. La llegada de Juliette, una joven que trabaja como montadora de escenas, supondrá un cambio en la apacible vida del edificio pues, aunque se sentirá a gusto en compañía de sus nuevas vecinas y amigas, no aceptará la norma impuesta de renunciar al amor.

El punto de partida de El edificio de las mujeres que renunciaron a los hombres no es nada novedoso pues existen infinidad de libros, sobre todo dentro del género chick lit, en los que sus protagonistas, tras alguna mala experiencia, han decidido renunciar al amor como una medida de protección. Si bien esta premisa por si misma no es muy llamativa, tanto el escenario en el que se desarrollaba la historia como el secreto en torno al personaje de Juliette al que hace referencia su sinopsis sí que lo fueron para mí, y comencé su lectura con bastante interés, perdiéndose este ya en los primeros capítulos. La principal razón de esto es la forma en la que Karine Lambert introduce al lector en su relato ya que, aunque reconozco que es diferente a lo que suele ser habitual, en mi caso no ha funcionado, los primeros capítulos me han resultado caóticos y confusos y, a pesar de que después la historia se reconduce, yo ya no he sido capaz de disfrutar de ella.

Con poco más de doscientas páginas, la novela se presenta dividida en treinta y dos capítulos que, como es fácil deducir, tienen una extensión muy breve. Esto hace que la lectura sea rápida y dinámica, más teniendo en cuenta que las partes dialogadas son muy abundantes. Este es uno de los puntos que a mí particularmente no me ha gustado pues si bien los diálogos siempre dan agilidad a la narración, en este caso me han resultado excesivos (el capítulo dos por ejemplo es completamente dialogado) a lo que se suma que algunos de ellos simplemente reflejan la conversación sin indicar quien habla en cada momento y aunque, no sea algo determinante, para mí resulta confuso.

Por lo que se refiere al estilo, Karine Lambert emplea una prosa sencilla, clara y desenfadada que resulta accesible y fácil de leer. Utiliza un narrador omnisciente que en la mayoría de las escenas usa el tiempo presente que relatar lo que está sucediendo, lo que contribuye a que la novela resulte muy visual, parece que acción y diálogos están teniendo lugar ante nosotros. Si bien es posible establecer una línea argumental principal, esta se desarrolla sin un curso definido, saltando de una escena a otra, y además se alternan algunos capítulos en los que pasa a momentos puntuales del pasado de las diferentes vecinas que sirven para comprender los motivos por los que han tomado la decisión de renunciar a los hombres. Todo esto provoca que, una vez finalizada la lectura, me haya quedado con la sensación de que la historia ha transcurrido demasiado rápido, sin profundizar ni en su contenido ni en sus personajes.

En el edificio de las mujeres que renunciaron a los hombres habitan Simone, Rosalie y Giuseppina, a las que se unirá Juliette, completándose el cuadro con la propietaria y el gato de Simone, Jean-Pierre. Estas cinco mujeres son los personajes que protagonizan el libro, con distintas nacionalidades y respondiendo a diferentes personalidades que en algunos casos resultan bastante peculiares. No obstante y como os decía, no llegamos a conocer a ninguna con demasiada profundidad, limitándose la autora a hablarnos de sus pasados para presentarnos las circunstancias que han rodeado la expulsión de los hombres de su vida. Entre ellas quien más sobresale es Juliette al ser la única que no está dispuesta a aceptar la norma impuesta, una joven que vive marcada por una infancia con unos padres ausentes, por su falta de cariño y que, a pesar de lo que digan sus vecinas, sigue soñando con encontrar a su “príncipe azul”. Resultaría una figura interesante si la autora hubiese profundizado más en su psicología pero al suceder todo de una forma tan precipitada no he llegado a empatizar con ella, al igual que tampoco lo he hecho con el resto de mujeres y es una lástima en el caso de la Reina pues es un personaje que tiene las bases para resultar carismática y cuya historia pasada resultaría muy atractiva.

En cierta forma, El edificio de las mujeres que renunciaron a los hombres se podría encajar dentro del chick lit, aunque no cumple todas las premisas del mismo, y por eso su definición dentro de un género concreto resulta complicada. El relato que presenta Karine Lambert incluye historias de amor aunque también tienen cabida la amistad, la esperanza o la solidaridad, además de abordar en un segundo plano temas como la familia, la vejez y el paso del tiempo, la enfermedad, las pérdidas o las diferencias generacionales y culturales.

Resumiendo, Karine Lambert construye una novela en la que explora la importancia del amor y de las relaciones, exponiendo la historia de cinco mujeres que, a pesar de sus diferencias, comparten amistad gracias a la convivencia en un edificio en el que su propietaria ha impuesto la norma de no admitir hombres. Un libro desde mi punto de vista orientado principalmente al público femenino tanto por sus protagonistas como por el enfoque del argumento, y que, aunque a mí no me ha convencido, el resto de participantes sí lo han disfrutado, por lo que os animo a leer sus reseñas para comparar impresiones.

Si os ha gustado mi reseña, podéis adquirir el libro a través del siguiente enlace:



Gracias a la editorial por facilitarme el ejemplar

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