viernes, 19 de septiembre de 2014

La isla de los amores infinitos - Daína Chaviano

Portada La isla de los amores infinitos
Título: La isla de los amores infinitos
Autor: Daína Chaviano
Editorial: Grijalbo
Año: 2006
ISBN: 978-84-253-4025-3
Nº de páginas: 382

"La isla de los amores infinitos" de Daína Chaviano estaba pendiente de lectura en mi estantería desde hacía bastante tiempo a pesar de ser una saga familiar, que ya sabéis que están entre mis favoritas, y de las buenas opiniones que había leído sobre el libro, que fueron las que me llevaron a hacerme con él. Así que hace unos días, aprovechando que encajaba dentro de varios retos en los que participo este año, me animé a rescatarlo y disfrutar de su lectura, pues a mí también me ha gustado mucho.

El comienzo de la novela nos traslada a un bar de Miami donde conocemos a Cecilia, una cubana que abandonó su tierra hace cuatro años para instalarse en esta ciudad, en la que a pesar del tiempo transcurrido, aún se siente una forastera a la deriva. Cecilia se encuentra investigando para escribir un artículo sobre una casa fantasma que tras ser vista en Cuba, ahora ha vuelto a aparecer en Miami, para lo cual se entrevista con las personas que han tenido las visiones intentando buscar pistas que le permitan averiguar tanto la procedencia de la casa como los motivos de estas apariciones.
Por otro lado, en un bar conoce a Amalia, una anciana que dice acudir al local todos los días a esperar a alguien y que, tras este primer encuentro, cada noche le irá relatando una parte de tres historias que siguen los pasos de una familia China, otra española y una joven africana arrancada de su tierra para ser vendida como esclava. De esta manera seguiremos el curso de la vida de estos personajes, cuyos destinos se irán entrecruzando en la isla de Cuba desde los tiempos del dominio español hasta la época actual.

Daína Chaviano
Daína Chaviano (Fuente)
La isla de los amores infinitos ha sido un libro que me ha ido conquistando a medida que avanzaba en su lectura, pues si bien al principio no había logrado captar mi atención completamente, según he ido progresando y estableciendo conexiones cada vez me he sentido más interesada por la historia y su posible desenlace.

La novela se presenta dividida en seis grandes partes que se corresponden con periodos diferenciados en las vidas de los protagonistas, estando a su vez cada una dividida en capítulos no demasiado extensos, lo que da agilidad a la lectura. Hay dos planos temporales claramente diferenciados que dan lugar a las dos tramas principales, una situada en la actualidad y otra en el tiempo pasado, alternándose los capítulos entre ambas. Además en las primeras partes la trama del pasado se subdivide en varias líneas argumentales, aunque progresivamente irán centrándose, quedando reducidas a una.

Todos los capítulos utilizan un narrador omnisciente en tercera persona del pasado y el ritmo que sigue la narración es dinámico gracias tanto a la presencia de abundantes diálogos como a los saltos temporales que permiten que el relato se centre únicamente en los hechos más relevantes. Si bien al principio ambas tramas están bastante equilibradas en cuanto a su interés, a medida que avanzamos la que transcurre en el pasado va cobrando fuerza y, al menos en mi caso, me ha resultado mucho más llamativa e interesante que la de la actualidad.

Entre los aspectos que más me han gustado de La isla de los amores infinitos se encuentra la prosa de Daína Chaviano. La autora emplea un estilo cuidado, rico, elegante y evocador que en algunos pasajes se torna incluso poético, haciendo que la lectura resulte muy agradable. Teniendo en cuenta su origen y la localización en la que transcurre la obra, encontramos a lo largo de la narración cubanismos que ayudan a la recreación del ambiente y sobre todo en la caracterización de los personajes. Así mismo destacaría la capacidad que la autora tiene para entremezclar realidad con fantasía, introduciendo elementos sobrenaturales en su historia sin que resulte forzado o fuera de lugar.

Como suele ocurrir en la mayoría de sagas familiares, son varios los personajes que desfilan a lo largo de las páginas de La isla de los amores infinitos, adquiriendo un mayor o menor grado de protagonismo en función de los años vividos. Para ayudarnos con las conexiones, al principio de la obra nos encontramos con la representación del árbol genealógico en el que podemos observar quién es quien y cómo se relacionan entre ellos, aunque yo reconozco que no he tenido que recurrir a él pues la evolución se sigue sin problema.

Si bien en el hilo argumental del pasado el protagonismo está bastante equilibrado entre los diferentes miembros de las familias, en el presente la figura de Cecilia se erige como eje en torno al que se va construyendo la historia y es un personaje que resulta interesante por la evolución que va experimentando. Cecilia es una joven que lleva residiendo en Miami varios años, ciudad a la que llegó desde La Habana, aunque aún no ha encontrado su lugar ni ha encauzado su vida completamente, sufriendo una perdida de identidad unida a la añoranza de los tiempos pasados. Es por esto que el personaje resulta llamativo, está perfilado con realismo y cercanía, resultando humano y logrando que el lector empatice con ella y comprenda la situación por la que atraviesa y sus sentimientos encontrados.

Directamente relacionado con lo que os acabo de comentar, encontramos en La isla de los amores infinitos una visión que nos aproxima a los emigrantes, en este caso cubanos aunque sus sentimientos y experiencias se pueden aplicar a los de todo el mundo, plasmando el dolor de la separación, la ruptura familiar que provoca, la perdida, la soledad o la dificultad de comenzar una nueva vida. Por otra parte, en contraste con las personas que se ven obligadas a abandonar la isla, encontramos la historia de aquellos que llegan a ella buscando un nuevo destino y en este punto me ha resultado interesante descubrir el fenómeno de la inmigración China en Cuba pues era un dato que desconocía y me ha sorprendido ver que constituyen una comunidad tan destacada y numerosa.

Al mismo tiempo que seguimos los pasos de los personajes a lo largo de los años, estos se ven afectados por diversos acontecimientos que marcarán la historia de Cuba y que se convierten en el telón de fondo de esta novela. Desde los años de dominio español hasta la época actual iremos asistiendo a hechos como la abolición de la esclavitud, la muerte de Eduardo Chibás, el golpe de estado de 1952 o el establecimiento del comunismo, sucesos que aparecen reflejados pero en los que la autora no se extiende demasiado en ofrecer datos sino que incide más en plasmar cómo afecta a la vida de sus personajes.

Junto a este marco histórico hay que resaltar la ambientación con la que cuenta La isla de los amores infinitos pues Daína Chaviano consigue reflejar el amor que siente por su tierra, acompañando la narración de suficientes pinceladas para que nos podamos hacer una idea de la atmósfera y los diferentes escenarios por los que se mueven los personajes. De esta manera un elemento que juega un papel determinante en esta obra, estrechamente vinculado a la isla, es la música. Nos movemos por la historia a ritmo de bolero y observamos la importancia que tanto esta como otras melodías tienen para los cubanos. Reflejo de este aspecto son los títulos de los capítulos pues cada uno se corresponde con el de un bolero y en la historia se integran también figuras reales como Rita Montaner, Freddy, Ernesto Lecuona o Joaquín Nin.

Como os comentaba anteriormente, los elementos sobrenaturales están muy presentes en esta obra y, aunque a mí es algo que no me atrae demasiado, en este caso no me ha molestado sino que me ha resultado un toque original a la historia y me ha gustado la fusión que la autora ha conseguido entre fantasía y realidad, haciendo desfilar a lo largo de las páginas seres como el duende Martinico, espíritus, la casa fantasma o personas con capacidad para interactuar con los muertos o predecir el futuro.

En definitiva, La isla de los amores infinitos es un libro que recomiendo a todos aquellos que, como es mi caso, se sientan atraídos por las sagas familiares. Una obra en la que se combina historia familiar, amor y aspectos históricos, que resulta muy agradable de leer por el estilo narrativo de Daína Chaviano y que además cuenta con una lograda ambientación que aumenta su atractivo. Comentaros también que la novela ha ganado la Medalla de Oro en el certamen Florida Book Awards del 2007 y que está encuadrada dentro de una serie que la autora ha denominado “La Habana oculta”, compuesta por cuatro obras que aunque se complementan se pueden leer de forma independiente sin problema.
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