lunes, 27 de octubre de 2014

La ladrona de vestidos - Natalie Meg Evans

Título: La ladrona de vestidos
Autor: Natalie Meg Evans
Editorial: Lumen
Traducción: Ana Mata Buil
Año: 2014
ISBN: 978-84-264-0133-5
Nº de páginas: 616

Opinión La ladrona de vestidos

La primera vez que me crucé con La ladrona de vestidos de Natalie Meg Evans en el catálogo de novedades de libros del mes de septiembre no me llamó demasiado la atención, pero cuando unos días después leí su sinopsis y descubrí la época en la que se ambientaba, decidí hacerle un hueco entre mis lecturas más inmediatas, lo que ha sido todo un acierto ya que la novela me ha gustado mucho.

"La ladrona de vestidos" comienza situándonos en 1937 en París, ciudad en la que reside desde hace un año y medio Alix Gower junto a su abuela Danielle Lutzman, quien ha sido la encargada de criarla tras la muerte de sus padres siendo ella tan solo una niña. Tras abandonar su hogar en Londres ante la extensión del sentimiento antisemita, ambas intentan salir adelante en Francia gracias al empleo de Alix como telefonista y a los trabajos que su abuela realiza para un taller de bordado, ingresos que quedan complementados con los bocetos que Alix realiza de modelos de alta costura para que en el mercado negro se vendan las copias de estos diseños. Su habilidad para copiar patrones y estampados, unida a su talento innato para la moda, harán que reciba la propuesta de infiltrarse en el taller de uno de los diseñadores más famosos de París con el fin de dibujar copias de su nueva colección, imitaciones que serán vendidas en Estados Unidos, donde las damas hacen cola para conseguirlos. El empeño y ambición de Alix harán que acepte el arriesgado encargo, lo que supondrá el punto de partida para una nueva vida en la que luchará tanto por hacerse un hueco en el mundo de la moda como por resolver los secretos que se esconden en torno al pasado de su familia.

Son varios los aspectos de La ladrona de vestidos que me han gustado pues si bien comencé a leerlo atraída por su ambientación en los años treinta y el vínculo con la moda, que siempre ha sido un tema que me ha interesado, me he encontrado un argumento en el que se combinan aspectos históricos, romance, ciertas dosis de intriga y secretos familiares, lo que hace que el conjunto resulte de lo más atractivo y yo haya disfrutado mucho con su lectura.

Nos encontramos con una división en tres grandes partes, aunque la primera resulta mucho más corta en comparación con las otras dos, y a su vez cada una queda compuesta por partes numeradas que equivaldrían a capítulos. Siempre que tiene lugar algún cambio espacial o temporal, se indica tanto la fecha como la ubicación para facilitar la comprensión del lector, aunque la mayor parte de la trama tiene lugar en París extendiéndose desde 1937 a 1939. El desarrollo sigue un curso lineal, a pesar de que se introduzcan matizaciones de hechos que tuvieron lugar en el pasado a través de los recuerdos de los personajes, empleando Natalie Evans un narrador omnisciente en tercera persona del pasado
Por lo que se refiere al estilo, Natalie Evans escribe con sencillez y claridad, utilizando un lenguaje cuidado y centrado en los detalles que da como resultado una lectura muy amena y agradable. El ritmo es ágil y se mantiene constante desde las primeras páginas, captando el interés del lector y manteniéndolo gracias a una equilibrada combinación de líneas argumentales que aumentan el interés de la novela.

En relación con este último apunte, creo que este es uno de los grandes aciertos en La ladrona de vestidos pues si bien tiene una trama principal claramente diferenciada, a su alrededor se van entretejiendo diferentes subtramas que resultan igualmente interesantes al estar bien desarrolladas y equilibradas, aumentando la riqueza de la novela y su interés ya que estas permiten que la autora introduzca elementos como el romance, el misterio en torno a los secretos familiares o la competitividad entre las diferentes casas de moda, además de abordar hechos como la Guerra Civil española.

Uno de los aspectos de La ladrona de vestidos con los que más he disfrutado es con su magnífica ambientación, especialmente en todo lo relacionado con el mundo de la moda que es uno de los puntos más destacables del contexto en el que se desarrolla la obra. Natalie Meg Evans emplea descripciones minuciosas y realistas que hacen que nos sintamos trasladados al París de la época, siendo testigos de primera mano de la atmósfera que se vivía en la ciudad así como de su aspecto y, aunque aporta bastantes datos, la prosa no se hace pesada ni aburrida sino que queda integrado de manera natural en la narración. En esos años, París es una ciudad castigada por el desempleo y los disturbios, que vive nerviosa ante la remilitarización alemana justo al otro lado de la frontera. El 1er arrondissement de París, la isla de San Luis o Île Saint-Louis en francés, antiguo centro de París y enclave de calles con encanto y embarcaderos, o Montmartre son algunos de los emplazamientos por los que Natalie Evans nos mueve con soltura haciéndonos partícipes tanto de la imagen que presentan como de la atmósfera tan diferente que caracteriza a cada uno. Otra cuestión que queda plasmada con acierto es el reflejo de la sociedad parisina estableciendo las diferencias entre una clase y otra, mostrando sus códigos de comportamiento, forma de vida, fiestas y actos sociales a los que asiste la alta sociedad o en contraste, las dificultades y problemas a los que se enfrentan los más pobres.

Esta recreación de la época queda completa con la inclusión de hechos históricos que tuvieron lugar en esos años y así asistimos a la preparación de la Exposición Universal de París de 1937 en la que se expondría por primera vez el Guernica de Pablo Picasso, la boda del duque de Windsor con Gladys Simpson o el bombardeo de las localidades de Durango y Guernica durante la Guerra Civil española.

Mención aparte merece todo lo relacionado con el mundo de la moda pues La ladrona de vestidos nos permite profundizar y descubrir muchos aspectos vinculados con este tema. Personalmente he disfrutado mucho descubriendo cómo se llevaban a cabo las creaciones de las casas de alta costura de París, el trabajo que llevaba cada modelo y las personas que colaboraban tanto en su confección como en su puesta a la venta, el trabajo de las modelos que presentaban los diseños en lugar de las antiguas maniquís de madera o la distribución interior de estas empresas en las que cada sala tenía un fin específico. La novela incluye muchos datos que resultan interesantes, especialmente para aquellas personas a las que les atraiga este mundillo pues habla de los tejidos, de las tendencias, de los cortes y diseños que estaban de moda, de la introducción de nuevas líneas o de los diseñadores más cotizados en la época, además de aportar información sobre la industria que giraba en torno a los falsificadores dedicados a copiar las colecciones de cada temporada para que las mujeres de Estados Unidos pudiesen lucir los mismos diseños a un coste mucho más bajo.

Respecto a los personajes, se aprecia el mismo cuidado en su construcción y así nos encontramos con una serie de personas que, a pesar de contar con diferente grado de relevancia, responden a caracteres definidos y concretos que nos permiten identificarlos claramente y llegar a conocerlos con bastante profundidad. La figura en torno a la que giran todas las líneas argumentales es Alix Gower, una joven cuya construcción resulta acertada al combinar su personalidad tanto virtudes como defectos que dan humanidad y credibilidad al personaje. Me ha gustado mucho Alix como protagonista pues se aleja de la perfección y es una mujer que va a luchar por hacer realidad sus sueños, trabajando duro y superando los diversos obstáculos que van surgiendo, cometiendo errores y aprendiendo de ellos.
Alrededor de Alix vamos descubriendo una serie de personajes que resultan destacables como el periodista Verrian Haviland, corresponsal de guerra en España; su abuela Danielle en torno a cuyo pasado existe un halo de misterio que comparte con el conde de Charembourg, Madame Kilpin o el afamado diseñador español Javier, propietario de Maison Javier, por citar algunos.

Creo que llegados a este punto os habréis dado cuenta, tanto por la extensión de la reseña como por mi entusiasmo, de que La ladrona de vestidos me ha gustado mucho y recomiendo su lectura, especialmente si estáis interesados en el mundo de la moda o en el periodo histórico en el que se centra. Natalie Meg Evans presenta una novela con un atractivo planteamiento en torno al mundo de la alta costura parisina de los años treinta, la cual queda completa con elementos como suspense, romance, guerra, rivalidad o secretos familiares, dando como resultado un atractivo conjunto cuya lectura resulta muy entretenida a la par que interesante.

Si te ha gustado mi reseña, puedes adquirir el libro a través de los siguientes enlaces:


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