miércoles, 7 de enero de 2015

El síndrome E - Franck Thilliez

Título: El síndrome E
Autor: Franck Thilliez
Editorial: Destino
Traducción: Joan Riambau
Año: 2011
ISBN: 978-84-233-4531-1
Nº de páginas: 576

Tras haber leído el año pasado El ángel rojo de Franck Thilliez tenía pendiente retomar la serie protagonizada por el comisario Franck Sharko y, aunque me gusta seguir el orden de las publicaciones, como la mayoría coincidían en que la segunda parte no aportaba demasiado, cuando Laky propuso la lectura simultánea de la tercera entrega, El síndrome E, decidí anotarme.

La novela comienza presentándonos a la teniente de policía Lucie Henebelle quien, a pesar de encontrarse de vacaciones, tendrá que hacer frente a un extraño caso que afecta a un ex amante suyo, quien se ha quedado ciego mientras veía un cortometraje comprado horas antes al hijo de un coleccionista recientemente fallecido. Las imágenes que proyecta la película, muda y anónima, tienen un toque malsano y diabólico que resulta perturbador, lo que despierta la curiosidad de la teniente hasta el punto de comenzar una investigación para descubrir quien está detrás de la grabación y del montaje del film. Por otra parte, el comisario Franck Sharko, tras un tiempo retirado, acepta volver al departamento bajo la presión de sus jefes, quienes necesitan su colaboración para aportar un punto de vista psicológico en el caso de cinco cadáveres que han sido exhumados a orillas del Sena con el cráneo serrado y sin posibilidad de ser identificados. 

Franck Thilliez (Fuente)
A pesar de los trescientos kilómetros que separan ambas investigaciones, Lucie recibirá una misteriosa llamada que le informará de la conexión existente entre el film y los cinco cadáveres hallados en París, comenzando de esta manera una colaboración entre la teniente y el comisario para esclarecer lo que parece ser un mismo caso cuyo origen se remonta a los años 50.

La mayor parte de las opiniones que había leído sobre esta y las siguientes novelas de Franck Thilliez eran muy positivas, por lo que me enfrentaba a su lectura con unas altas expectativas y un cierto temor a que no se viesen satisfechas. Afortunadamente no ha sido así y al igual que les ha ocurrido al resto de lectores, El síndrome E me ha resultado una lectura adictiva gracias a una trama bien planteada y con un desarrollo que no da respiro.

La novela se presenta dividida en sesenta y un capítulos que en general tienen una corta extensión lo que incrementa un ritmo que ya de por si es muy ágil, lo que hace que la lectura sea rápida y dinámica. Si bien en El ángel rojo encontrábamos una narración en primera persona, en este caso es un narrador omnisciente el seleccionado por Thilliez para hacer llegar la historia al lector, lo que le permite moverse con libertad entre los diferentes personajes y escenarios. De esta manera se diferencian dos perspectivas principales que alternan entre el comisario Franck Sharko y la teniente Henebelle y nos permiten seguir linealmente el avance de la investigación que cada uno está llevando, aunque en algún caso colaboren. En cuanto al estilo empleado por el autor, sigue la misma línea que en su anterior obra, caracterizándose por el uso de una prosa fluida, concisa y directa en la que no encontramos florituras ni recursos innecesarios pero sí los datos y explicaciones necesarias para seguir y comprender los avances de la investigación, algo que también se aplica a la hora de describir las escenas más crueles y escabrosas, que pueden llegar a resultar en algunos momentos un tanto desapacibles para el lector.

Aunque antes de este título hayan sido publicados El ángel rojo y Luto de miel, ambos protagonizados por Franck Sharko, El síndrome E constituye el primer volumen de la serie Sharko y Henebelle, compuesta hasta ahora por dos títulos más: Gataca y Atomka. De esta manera, en este volumen nos encontramos con que el protagonismo está compartido por esta pareja, reencontrándonos con Sharko y estableciéndose un primer contacto con Lucie Henebelle. Los que hemos leído algún volumen anterior, a Franck Sharko ya lo conocemos en líneas generales aunque en este caso observamos que los acontecimientos vividos en las dos anteriores novelas han marcado su carácter produciéndose algunos cambios. En relación con esto he de señalar que si bien es cierto que se puede comenzar la serie por El síndrome E directamente, merece la pena leer los precedentes para una mejor comprensión de este personaje ya que aunque aquí encontramos referencias que nos dan una idea de los hechos que ha vivido, quedan cuestiones en el aire que de otra forma estarían resueltas. Sharko es un personaje carismático que se sale de los típicos esquemas (no es habitual encontrar a un policía esquizofrénico paranoico) por lo que una vez finalizada la lectura resulta difícil de olvidar. Estamos ante un hombre que ha sufrido duros golpes en su vida, atormentado, deprimido y en constante lucha contra los fantasmas de su pasado, manifestados a través de graves problemas mentales para los que está recibiendo tratamiento. Destaca en su carácter el sentido de la justicia, la cual defenderá incluso llegando a emplear sus propios medios, aunque no resulten demasiado ortodoxos.

Por su parte, Lucie Henebelle, es una mujer de treinta y siete años que vive volcada en su trabajo y en el cuidado de sus dos hijas pequeñas, aunque la mayoría de las veces se siente sobrepasada por las cargas y la imposibilidad de compaginar el trabajo con su familia. Lucie es incapaz de establecer y mantener una relación estable por lo que recurre a las páginas de contacto por Internet en un intento de encontrar un hombre que se adapte a sus necesidades, algo que nunca resulta. A esta situación se une la hospitalización de una de sus hijas que la obliga a tener que establecer prioridades entre el caso que investiga y su cuidado, sintiendo la angustia y la preocupación de cualquier madre ante estas circunstancias pero también la culpabilidad de no pasar más tiempo con ella pues su profesionalidad hace que se vuelque en la resolución del caso.

En principio parecen dos personas bastante diferentes entre sí aunque progresivamente nos iremos dando cuenta de que presentan puntos comunes pues ambos tienen sus propios dramas personales, lo que hace que formen una pareja con una conexión interesante que le permite al autor explorar otras facetas al margen de la investigación propiamente dicha. Evidentemente a su alrededor encontramos figuras secundarias, aunque en este caso están poco desarrolladas y su función se limita simplemente a ejercer un papel concreto y necesario para el correcto desarrollo de la trama.

Como os decía, la lectura de El síndrome E no da respiro al lector desde sus primeras páginas, pues cuenta con un comienzo que contiene los suficientes interrogantes para lograr que ya no podamos abandonar el libro. En su planteamiento inicial convergen dos investigaciones que aparentemente no tienen nada en común y que nos llevarán a preguntarnos la vía que tomará el autor para llegar a un punto común, un proceso que se va desarrollando de forma progresiva, desvelando las diferentes piezas que forman un engranaje complejo y bien armado, en el que finalmente no quedará ningún cabo suelto. Me han resultado muy interesantes los supuestos que toma Franck Thilliez para construir el argumento de su novela, además de hacer que inevitablemente te pares a pensar en la posibilidad de que algo así suceda en la realidad. Uno de los temas que aborda, además de afrontar el origen del mal y de la violencia en las personas, es el relacionado con la manipulación de la mente y en consecuencia, el comportamiento humano, relacionándolo con la percepción del ojo y el mensaje que transmite al cerebro. En mayor o menor medida todos hemos oído hablar de las imágenes subliminales, utilizadas sobre todo en el ámbito publicitario y en este caso va un poco más allá para plantearnos la posibilidad de un uso diferente, que hará que nos paremos a pensar sobre todo esto, lo que inevitablemente transmite una cierta inquietud.

Otro punto que me ha parecido muy llamativo es que al margen de que estemos ante una novela de ficción, Franck Thilliez toma como base hechos reales vinculados con programas de investigación que se han llevado a cabo en un intento de encontrar métodos para controlar la mente, algunos de ellos secretos y que posteriormente han salido a la luz como la estremecedora historia de los huérfanos de Duplessis.

Finalmente tengo que hacer referencia al cierre de la novela pues está a la altura de su desarrollo, encontrándonos con una resolución que, al menos yo, no me esperaba, aunque el verdadero impacto lo encontraremos en el epílogo, un cierre con el que Franck Thilliez se asegura de que leas el siguiente volumen.

 
En definitiva, El síndrome E es una novela que parte de un interesante planteamiento en torno a la manipulación de la mente humana y cuenta con unos personajes atractivos, un desarrollo consistente y un ritmo trepidante, resultando una lectura entretenida y adictiva con la que disfrutarán sin duda los aficionados a este tipo de obras.


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