lunes, 12 de enero de 2015

La marca de la luna - Amelia Noguera

Título: La marca de la luna
Autor: Amelia Noguera
Editorial: Roca
Año: 2014
ISBN: 978-84-9918-761-7
Nº de páginas: 504

Hace un par de años leí La pintora de estrellas de Amelia Noguera, una novela que me encantó y por eso, cuando supe que iba a publicar La marca de la luna con la editorial Roca, además de alegrarme por Amelia, me quedé con muchas ganas de hacerme con ella, pues me atraía el planteamiento y además, parte transcurría en La India, que ya sabéis que es uno de esos escenarios a los que yo no me puedo resistir.

Amelia Noguera (Fuente)
La marca de la luna comienza situándonos en el año 1920 en una aldea de La India donde Barathi, tras dar a luz a su hija Lila, muere en el parto. Será su abuela Asha quien se haga cargo de la niña, evitando así que la vieja Neeja lleve a cabo el sacrificio del bebe, aunque no podrá impedir que formule una maldición que supondrá que cualquier hombre al que Lila mire con amor muera. Sin embargo, Asha intentará a su vez contrarrestar este conjuro estableciendo otro futuro para la niña, en el que la esperanza llegará a través de un extranjero. Lila, que posee la marca de la luna propia de las brujas de la luna plateada, crecerá así en compañía de su abuela, quien la educará y enseñará los secretos de la magia hasta que, tras su fallecimiento, la niña tenga que emprender una nueva vida en compañía de una familia europea y lejos del país que la ha visto nacer.

Amelia Noguera me ha vuelto a conquistar tanto con la historia recogida en esta novela como con sus personajes, por lo que ha sido una lectura con la que he disfrutado muchísimo. La marca de la luna se presenta estructurada en más de cincuenta capítulos, en general de corta extensión, y a lo largo de los cuales se va desarrollando un relato que nos permite descubrir el curso que ha seguido la vida de la pequeña Lila. De esta manera, y aunque no aparezcan propiamente establecidas en el libro, podemos diferenciar tres partes que vienen determinadas por la ubicación en la que tienen lugar, situándonos en un primer momento en la localidad de Jaipur en La India, posteriormente en Praga, y pasando finalmente a Sevilla. Al final del libro encontramos un glosario que podremos consultar en todo momento y en el que se recoge el significado de algunos términos propios del hinduismo.

Amelia Noguera escribe francamente bien, empleando una prosa clara, elegante, cuidada, minuciosa y envolvente, que hace que la lectura sea muy agradable y no se haga en ningún momento pesada, a pesar de que el ritmo que sigue la narración viene marcado por la serenidad. El relato se presenta narrado en primera persona del pasado, como si de una especie de memorias se tratase, de tal forma que es la propia Lila quien comparte con nosotros todo lo que ha sido su vida, con la peculiaridad de que esta figura narrativa tiene carácter omnisciente pues nos ofrece información sobre todo lo ocurrido a su alrededor, aunque ella no haya estado presente en esas escenas. Este es uno de los aspectos que menos me ha convencido en la historia pues si bien Lila tiene ciertas habilidades que le permitirían conocer todo lo que aconteció, hay algunos momentos en los que la narración tiene un carácter demasiado íntimo y personal como para que sea creíble que nos facilite esa información

Palacio Jal Mahal ©
Además del estilo narrativo de Amelia Noguera, hay otros puntos que hacen de La marca de la luna una lectura muy recomendable, siendo uno de ellos la construcción de sus personajes. Al igual que ya señalé en la reseña de La pintora de estrellas, Amelia cuida al detalle la construcción de todos ellos, dotándoles de diferentes rasgos que los individualizan y humanizan, pues observaremos que, aunque cada uno tiene su propia forma de ser que se mantiene coherente a lo largo del tiempo, actúan movidos por las circunstancias de cada momento, algo que es necesario para otorgarles realismo y hacerlos más creíbles.

Al convertirse en narradora de su propia historia, es evidente que Lila es la protagonista indiscutible en esta novela y es un personaje que se gana el cariño y el aprecio del lector desde las primeras páginas. La acompañaremos a lo largo del tiempo, conociéndola desde niña y observando cómo se va convirtiendo en mujer, haciendo frente a los obstáculos que van surgiendo en su camino y teniendo que adaptarse a nuevas formas de vida. Personalmente Lila es un personaje que me ha gustado muchísimo tanto por su carácter dulce, tierno y bondadoso como por la fortaleza y determinación que muestra en ciertos momentos.

Paralelamente a la evolución de Lila iremos conociendo a otras personas que jugarán un papel determinante en el transcurso de su vida y en los que veremos diferentes cualidades, aunque también defectos. Teniendo en cuenta los distintos escenarios y amplitud de años que abarca la historia, la galería de personajes secundarios es amplia, adquiriendo unos más relevancia que otros y en consecuencia, estando perfilados con mayor o menor detalle. Entre todos ellos destacan por la cercanía con Lila Katerina, Fernando y Gabriel pero también los espíritus de su madre y su abuela, que siempre estarán a su lado, además de encontrarnos algunas figuras históricas como el diplomático Luis Jiménez de Asúa.

Jaipur - Palacio de los vientos ©
Dejando a un lado a sus personajes, otro aspecto llamativo en La marca de la luna es la maravillosa y cuidada ambientación que la novela presenta. En un primer momento Amelia nos traslada hasta La India, concretamente a Jaipur, la ciudad rosa. Jaipur es una ciudad con un encanto especial que hace un par de años tuve ocasión de visitar y gracias a esta lectura he conseguido trasladarme nuevamente a sus bulliciosas calles y mercados, observar el precioso conjunto que forman sus edificios pintados de rosa o visitar el fuerte Amber, además de contemplar el palacio de Jal Mahal ubicado en mitad de las aguas. Amelia nos ofrece descripciones que resultan muy visuales además de evocadoras, por lo que es fácil sentirse transportado a cada uno de los escenarios y disfrutar de las atmósferas. Además de los escenarios, en el caso de La India adquiere una especial significación su cultura y las costumbres tan arraigadas en la misma, algo que la autora también ha logrado captar y plasmar en su novela, acercándonos a su modo de vida, el papel de la mujer, sistema de castas, sus dioses, creencias o rituales; cuestiones sumamente importantes para comprender esta cultura y que ponen de manifiesto la labor de documentación que ha tenido que llevar a cabo para escribir su novela.

Es fácil deducir que esta parte me ha encantado y me ha dado pena tener que abandonar este escenario para pasar a una nueva etapa en la vida de Lila que se sitúa en Praga y que al igual que sucede en el caso de Jaipur, queda retratada con todo lujo de detalles, permitiéndonos descubrir la belleza de esta ciudad o algunas de sus localizaciones más emblemáticas. A estos dos emplazamientos se suma finalmente otra parte que transcurre en la España de la posguerra y gracias a la que nos moveremos por las calles de Madrid o Sevilla, percibiendo el ambiente que se respira tras la finalización de la Guerra Civil.

Parte de esta estupenda ambientación viene dada por el contexto histórico en el que se desarrolla la obra ya que como telón de fondo asistiremos a algunos de los grandes acontecimientos históricos que tuvieron lugar durante ese periodo y que serán los que irán marcando el curso que sigan las vidas de los personajes. No se va a centrar Amelia en ofrecer datos que puedan resultar excesivos o aburridos para el lector sino que todo queda integrado en la narración con naturalidad al participar los protagonistas directa o indirectamente en determinados hechos. La situación que se vive en la India colonial es el foco en el que se centra una primera parte de la obra pero quizás lo más llamativo a nivel histórico tiene lugar en el periodo que transcurre durante la Segunda Guerra Mundial, permitiéndonos La marca de la luna descubrir el papel que ejerció la Legación española en Praga, un enfoque diferente a lo que suele ser habitual encontrar y que aumenta el atractivo de esta lectura.

Además de todo lo señalado hasta ahora, es necesario hacer mención a otro elemento que encontramos también en este libro y queda muy bien integrado en la trama, haciéndola más llamativa. Aunque en su sinopsis lo define como realismo mágico, desde mi punto de vista no es este el concepto más adecuado, al menos yo lo asocio con otro tipo de planteamiento. Tenemos cierto toque de magia que viene dado por las creencias de la cultura en la que ha nacido Lila, una niña que nacerá con la marca de la luna plateada que caracteriza a las brujas de su familia y que gracias a las enseñanzas de su abuela descubrirá los conocimientos y prácticas necesarias para ejercer esta magia, además de tener la habilidad de comunicarse con los espíritus. Si bien esta cualidad podría hacer que la historia se acercase más a la fantasía, en este caso y teniendo en cuenta el país en el que nace Lila junto a las creencias hinduistas, resulta creíble y queda integrado con gran habilidad, convirtiéndose en uno más de los aspectos a disfrutar en esta historia.

Como veis, La marca de la luna es una obra sumamente completa y compleja, que resulta por lo tanto muy recomendable. Además de estar bien escrita y contar con unos personajes que calan en el lector gracias a su humanidad, su trama nos ofrece una combinación de novela histórica y thriller junto a romance, aventuras, magia, misterio o costumbrismo, dando lugar a una atractiva combinación con la que disfrutarán un amplio número de lectores.


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Gracias a la editorial por facilitarme el ejemplar para su reseña
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