miércoles, 18 de marzo de 2015

El canto del bandoneón - Hans Meyer Zu Düttingdorf

El canto del bandoneón
Título: El canto del bandoneón
Autor: Hans Meyer Zu Düttingdorf
Editorial: Ediciones B
Traducción: Irene Saslavsky
Año: 2015
ISBN: 978-84-666-5577-4
Nº de páginas: 472

El canto del bandoneón de Hans D. Meyer Zu Düttingdorf fue una de las novedades que más llamó mi atención a principios de este año pues era una saga familiar ambientada en Argentina en la década de 1920 y además parecía estar vinculada con el tango. Y si bien en principio tenía todos los elementos para conquistarme, el resultado no ha sido el esperado y no me ha gustado tanto como creí que lo haría.

Como muchas de las novelas que he leído últimamente, "El canto del bandoneón" se desarrolla a través de dos hilos temporales. Comienza situándonos en la época actual en Berlín, ciudad en la que Christina, tras perder a su madre a causa de un cáncer, se enfrenta a la dura tarea de recoger los objetos personales y muebles del que fue el hogar de la familia. Atascada detrás de un cajón de la cómoda encuentra una vieja foto en blanco y negro en la que aparece un grupo musical bajo el título de “Los Tangueros de Buenos Aires” y una pequeña anotación en una antigua escritura alemana utilizada en los años veinte. Christina no podrá evitar sentir curiosidad por la extraña fotografía y pensando que puede tratarse de una pista que le ayude a averiguar más datos sobre el pasado de su familia, se embarcará en una búsqueda que la llevará hasta Argentina. 
De esta manera y a través de una segunda línea temporal descubriremos la historia de la joven berlinesa Emma, quien tras contraer matrimonio en Alemania con Juan Hechtl, hijo de inmigrantes nacido y criado en Buenos Aires, emprenderá una travesía en barco para comenzar una nueva vida en la tierra natal de su esposo. Sin embargo la vida no será como Emma había esperado, y pronto se verá inmersa en una relación prohibida a través de la que descubrirá el verdadero amor.
Hans Meyer Zu Düttingdorf (Imagen)

Aquellos que me leéis habitualmente ya sabéis que tanto las sagas familiares como los libros que transcurren a través de dos hilos temporales están entre mis favoritos, pero en el caso de El canto del bandoneón ha habido algunos detalles en su desarrollo que no me han convencido y han provocado que el resultado final no haya estado a la altura. La novela se presenta dividida en veintitrés capítulos a lo largo de los cuales se van alternando pasado y presente, estando cada capítulo centrado en un hilo temporal. En todos se utiliza un narrador omnisciente en tercera persona que en el caso del presente relata la historia desde la perspectiva de Christina y en el pasado desde la de Emma, empleando en algunos casos una maquetación en cursiva para indicar que esta perspectiva cambia a otros personajes. El cambio constante de una historia a otra hace que su ritmo sea bastante dinámico, a lo que también contribuye el estilo del autor, quien escribe empleando un lenguaje accesible, sencillo, claro y directo.

Como suele ser habitual en la mayoría de libros que combinan dos hilos temporales, uno de ellos siempre resulta más interesante, y en este caso es el del pasado, cuya historia tiene más atractivo a pesar de contar con ciertos puntos un tanto negativos. Desde mi punto de vista en el desarrollo de esta trama el autor ha avanzado demasiado deprisa y eso acaba perjudicando a la novela en su conjunto, pues pierde credibilidad en algunas situaciones y en otras se echa en falta un mayor detalle. Creo que perfectamente podría haber obviado la parte del presente, que en último término no aporta demasiado al libro en su conjunto, para centrarse únicamente en el pasado, donde tenía una buena base para construir una atractiva trama. Y es que los hechos del pasado avanzan con demasiada velocidad, abandonamos la historia en un capítulo para reencontrarnos con que cuando la retoma han pasado varios años en los que han tenido lugar sucesos importantes que quedan un poco en el aire. A esto hay que añadir el romance en el que Emma se ve inmersa que ha sido lo que menos me ha convencido pues desde mi punto de vista no tiene credibilidad ninguna, me parece realmente difícil que alguien viva algo así solo con un cruce de miradas.

Son dos mujeres las figuras que llevan el peso de la historia, cada una en su propia época y curiosamente no he conseguido conectar con ninguna de las dos. Por una parte está Christina, periodista residente en Berlín que acaba de perder a su madre, enfrentándose tanto al dolor como a su ausencia, pues siempre han estado muy unidas al morir el padre de Christina siendo ella tan solo un bebé. Este hecho, unido a la poca información que su madre siempre le ha facilitado sobre su pasado, hará que Christina sienta la necesidad de investigar y hallar datos relacionados con su familia, aunque ello suponga alejarse de su esposo Bernd. Es la relación con su marido el punto que menos me ha gustado en este personaje pues no he llegado a comprender su forma de actuar con relación a él, creo que habría sido necesaria una mayor definición en su personalidad para entenderla mejor y poder comprender algunas de sus decisiones.

De esta manera resulta más llamativo el personaje de Emma a pesar de no presentar una evolución novedosa, ya que su situación es la misma que encontramos en otras novelas calificadas como landscape. Así Emma es una joven procedente de una buena familia alemana venida a menos que tras casarse con un argentino, emprende viaje a su lado para instalarse en el que será su nuevo hogar. Sin embargo la vida no será como había imaginado y tendrá que hacer frente a una suegra con la que no tiene nada en común y al carácter de su esposo, que quedará muy lejos del encantador hombre que conoció en Alemania. Emma tendrá que forjarse un carácter fuerte y aprender a hacer frente a la nueva situación si quiere salir adelante, aunque esta evolución queda un tanto desdibujada a causa de la celeridad con la que todo sucede en este hilo temporal, echándose en falta una mayor profundización en sus sentimientos y emociones.

Bandoneón
La galería de personajes queda completa con una serie de secundarios que van apareciendo en ambas tramas, aunque ninguno de ellos resulta realmente destacable. En el tiempo presente gana importancia Raúl, un hombre que se convertirá en pieza fundamental para que Christina pueda llevar a cabo avances en su investigación, y en el tiempo pasado las dos figuras que más influencia ejercen en la vida de Emma son su esposo Juan, un hombre orgulloso para quien el poder y el dinero son lo primordial, y Eduardo, músico argentino apasionado por el tango que en mi opinión queda muy desdibujado.

Uno de los aspectos que más me ha gustado es el contexto histórico que aparece como telón de fondo en El canto del bandoneón. La narración del pasado da comienzo en el año 1927 y a lo largo de los capítulos vamos siendo testigos tanto de la situación que se vivía en ese periodo como de algunos de los cambios más importantes que tuvieron lugar en los años posteriores. Gracias a las descripciones que Hans D. Meyer Zu Düttingdorf incluye podemos visualizar el aspecto que presentaban los diferentes emplazamientos en los que se sitúa la acción, entre los que destacan Quequén o Buenos Aires, además de quedar integrados en el relato acontecimientos como el derrumbamiento de la Bolsa de Nueva York, el aumento de los ataques antisemitas en Buenos Aires, la restricción de la entrada de judíos o la declaración de guerra a Alemania por parte de Argentina. Además y puesto que la familia de Emma reside en Berlín, en un segundo plano también aparecen referencias a la situación vivida en Europa tanto los años previos al estallido de la Segunda Guerra Mundial como durante la misma. No se extiende el autor en dar demasiados datos, todo queda integrado de forma natural en la historia al hacer partícipes a los personajes de los sucesos que están teniendo lugar, siendo de esta manera la lectura amena a la par que instructiva en cierta medida.

Así que en definitiva y aunque he señalado algunos puntos flojos, no me arrepiento de haber leído El canto del bandoneón pues es un tipo de novela que me gusta y siempre me resulta agradable de leer. Una obra en la que se combinan dos hilos temporales para desarrollar una historia familiar y que cuenta con un interesante telón de fondo que abarca desde la década de 1920 en Argentina hasta la actualidad, por lo que puede resultar recomendable para los aficionados a este tipo de lecturas.

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Gracias a la editorial por facilitarme el ejemplar para su reseña
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