jueves, 26 de marzo de 2015

Festín de cuervos - George R. R. Martin

Festín de cuervos
Título: Festín de cuervos
Autor: George R. R. Martin
Saga: Canción de hielo y fuego (IV)
Editorial: Gigamesh
Traducción: Cristina Macía
Año: 2008
ISBN: 978-84-96208-60-5
Nº de páginas: 852

Como muchos sabéis, Festín de cuervos es la cuarta parte de la saga Canción de hielo y fuego, escrita por George R. R. Martin, y de la que hasta ahora hay publicados cinco volúmenes. Hacía ya dos años que había leído el tercer libro, Tormenta de espadas y, aunque es una saga que me gusta mucho, me daba bastante pereza ponerme con este debido a las opiniones que había leído, que coincidían en su mayoría en afirmar que era el peor de la saga y, una vez finalizado, es una afirmación con la que estoy de acuerdo.

Es difícil hablaros de "Festín de cuervos" sin hacer spoilers de los anteriores, por lo que si no los habéis leído y tenéis intención de hacerlo, os recomiendo que no sigáis leyendo para no desvelar ningún dato relevante, algo que en esta saga es fundamental, ya que los anteriores libros esconden grandes sorpresas. En este caso, retomamos la historia en el mismo punto en el que finalizó Tormenta de espadas pero centrándonos únicamente en lo que está ocurriendo en la parte del sur de los Siete Reinos. Así conocemos lo que sucede en Desembarco del Rey, donde Tommen Baratheon, debido a su corta edad, gobierna bajo los dictados de su madre Cersei, cuyos movimientos son seguidos de cerca por la familia Tyrell. Aunque cada vez en menor medida, Cersei sigue contando con el apoyo y ayuda de su hermano Jaime, miembro de la Guardia Real.
Mientras, en las Islas del Hierro, gobernadas por los Greyjoy, tras la misteriosa muerte de Balon Greyjoy, su hermano mayor, Euron, vuelve a las islas para reclamar su dominio. Y finalmente en Dorne, tras la muerte de Oberyn Martell, las Serpientes de Arena tratan de provocar una rebelión mientras que el príncipe Doran intenta mantener la paz con los Lannister.

Esta sería a grandes rasgos la situación en la que se encuentra la acción al comienzo del libro sin entrar en demasiados detalles, ya que resulta complicado hacer un resumen que englobe lo que sucede en todos los emplazamientos sin extenderse demasiado, siendo por otra parte innecesario llegados a este punto en el que han ido cambiando tantas cosas.

George R. R. Martin
George R. R. Martin
En lo que se refiere a estructura y estilo, comparte rasgos comunes con los volúmenes anteriores por lo que repasaré lo que ya comenté en las anteriores reseñas. Volvemos a encontrarnos con una división en capítulos en los que se va alternando la narración desde la perspectiva de diferentes personajes, una estructura coral que resulta muy acertada pues además de imprimir dinamismo a la lectura permite que tengamos acceso a todo lo que está sucediendo. Llegados a este tomo la forma de escribir de George R.R. Martin es ya familiar, disfrutando nuevamente de una prosa sobria, cuidada y rica en matices, que en ningún momento pierde su sencillez, haciendo que la lectura resulte sencilla y asequible para todo tipo de público. Martin domina a la perfección la técnica descriptiva y así a lo largo de las páginas observamos todo lujo de detalles que nos permiten hacernos una composición tanto lo que está sucediendo como la apariencia de escenarios y personajes, aunque en el caso de estos últimos al disponer ahora de la serie televisiva es inevitable asociar su imagen con la de los actores que les dan vida en la pantalla. Llama nuevamente la atención la capacidad que el autor tiene para dar forma a una historia tan detallada y compleja, en la que encontramos tantos personajes y subtramas vinculadas, logrando que el desarrollo de la misma se siga con facilidad y sin perdernos entre los mismos.

Como veis, comparando con las anteriores reseñas no hay grandes novedades y me he limitado a repetir lo que ya os conté en su día. Es quizás en los personajes donde más diferencias vamos a encontrar pues varios de los que eran personajes principales en Festín de cuervos no aparecen, limitándose George Martin a narrar lo que está sucediendo en una parte de los Siete Reinos y dejando de lado a figuras como Tyrion, Daenerys, Stannis o Jon Nieve, mientras que introduce la perspectiva de otros como es el caso de Brienne. Según cuenta el propio Martin en una nota final, esto es debido a que se dio cuenta de que el libro le estaba quedando demasiado largo por lo que decidió dividirlo en dos, centrándose en unos personajes en este tomo y retomando el resto en el siguiente, es decir, en Danza de dragones, donde narra lo que sucede en el Muro y al otro lado del mar.

Entre los que ya conocemos, destaca en este volumen Cersei Lannister, a quien se le otorga mayor protagonismo permitiéndonos así profundizar en su forma de actuar y comprender sus motivaciones. No es que esto cambie nuestra visión respecto a ella, pero sí le da un matiz diferente ya que observamos sus obsesiones y temores y especialmente su mentalidad manipuladora y cruel. Por su parte, Jaime Lannister es un personaje que sigue evolucionando y adquiriendo profundidad, ofreciéndonos una visión diferente de su carácter. Gana relevancia Brienne, quien continúa su búsqueda intentando cumplir la promesa que realizó y haciendo frente a las burlas que despierta su aspecto, mientras que Samwell Tarly por su parte va ganando valor al tener que viajar a Antigua y hacerse cargo de la protección de Eli y su bebe.

Uno de los puntos con los que más disfruté en Juego de tronos, Choque de reyes y Tormenta de espadas, fue con los giros inesperados que constantemente sorprenden al lector, algo que en Festín de cuervos no he encontrado y que contribuye a que el balance final no haya sido tan positivo. Una vez finalizada la lectura me quedo con la sensación de que no ha sucedido casi nada relevante y ha habido muy poco progreso en la trama, por lo que aunque no puedo afirmar que me haya resultado un libro aburrido, pues la forma de escribir de Martin hace que avances páginas casi sin darte cuenta, la idea es que ha alargado los libros innecesariamente. En este caso, se nota la ausencia de batallas y acción, encontrándonos en su lugar con una mayor atención centrada en los personajes y en las intrigas políticas, destacando la importancia que en este tomo tienen los personajes femeninos, pues buena parte del desarrollo de la novela se centra en narrar lo que sucede en torno a ellas.

Así que en definitiva, Festín de cuervos es una novela de transición en la que George Martin expande el universo que ha creado introduciendo nuevos personajes y territorios, lo que hace que su lectura resulte necesaria para cualquier seguidor de la saga. Sigue un desarrollo similar a los anteriores libros en cuanto a estructura y estilo narrativo, resultando una lectura ágil y amena a pesar de que cuenta con menos giros argumentales y dosis de acción, otorgando en cambio más importancia a la psicología de los personajes y a la situación política. 

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