miércoles, 8 de abril de 2015

Criadas y señoras - Kathryn Stockett

Criadas y señoras
Título: Criadas y señoras
Autor: Kathryn Stockett
Editorial: Maeva
Traducción: Álvaro Abella
Año: 2009
ISBN: 978-84-92695-10-2
Nº de páginas: 480

Criadas y señoras de Kathryn Stockett era una novela que tenía pendiente de leer prácticamente desde que salió a la venta pues abordaba un tema que me resulta muy interesante, a lo que se sumaron posteriormente las continuas opiniones positivas que el libro ha recibido.

"Criadas y señoras" nos traslada al año 1962 en Misisipi, concretamente en la localidad de Jackson, una ciudad que, al igual que otras muchas en dicha época, se encuentra dividida entre la parte habitada por las familias blancas y la de población negra. Muchas de las mujeres de color que habitan en Jackson trabajan como sirvientas de las familias blancas que residen en la otra parte de la ciudad, trasladándose cada día para realizar las labores del hogar y cuidar de los niños, soportando en algunos casos desprecios y tratos injustos. Entre ellas se encuentra Aibileen, una mujer que durante toda su vida se ha ocupado de criar a los bebes de las familias blancas, además de cocinar y limpiar sus casas y que, tras perder a su hijo en un accidente, se ha volcado en la educación de la pequeña Mae Mobley, hija de la familia que le da empleo, los Leefolt. Aibileen comparte amistad con Minny, quien también trabaja como sirvienta a pesar de que su carácter deslenguado provoca que frecuentemente se vea obligada a cambiar de familia, proceso que facilita su habilidad cocinando.
Por otra parte, a Jackson acaba de regresar Skeeter Phelan tras finalizar sus estudios en la universidad de Mississippi, anhelando convertirse en escritora, un sueño que no entra en los planes de su madre, quien solo desea ver a su hija prometida en matrimonio. Sin embargo Skeeter, lejos de seguir las pautas de su madre, se centrará en un proyecto clandestino para el que requerirá la colaboración de las criadas negras y con el que todas ellas pretenderán romper las barreras impuestas por su ciudad y su tiempo.

Kathryn Stockett
Kathryn Stockett
Reconozco que comencé a leer Criadas y señoras con cierto temor pues las expectativas que tenía eran altas y eso suele convertirse en un problema, aunque en este caso pronto me di cuenta de que no iba a ser así y la historia me eclipsó hasta tal punto que en un par de días lo había terminado. Esto es debido tanto a la trama como a la estructura que presenta la novela, que hacen que la lectura sea muy ágil y dinámica, avanzando páginas casi sin darnos cuenta. El libro se presenta dividido en treinta y cuatro capítulos en los que se va alternando la narración entre los tres personajes principales, Aibeleen, Minny y Skeeter, utilizando en todos ellos la primera persona para relatar los hechos y siguiendo un curso lineal en su desarrollo. Así vamos conociendo el avance de la historia desde tres puntos de vista diferentes, aportando cada una sus propias experiencias y resultando todas ellas igualmente interesantes. Kathryn Stockett escribe con un lenguaje sencillo, ameno y cercano, adaptando el tono de la narración en función del personaje que toma la palabra en cada capítulo. De esta manera, a la hora de dar voz a Aibeleen, Minny o al resto de criadas de color, observamos que en los diálogos se utilizan algunos términos que aparecen resaltados en letra cursiva y con los que se pretende reflejar una forma específica de hablar que las caracterizaría, como por ejemplo güenos, caló, habé o mujé, contribuyendo con ello a mejorar la ambientación con que cuenta la obra.

Uno de los puntos más notables en Criadas y señoras radica en la construcción de sus personajes pues, aunque su número es elevado, todos ellos están perfilados con detalle, respondiendo a diferentes personalidades que permiten identificarlos con facilidad y los hacen destacar por distintos motivos. Si bien hay algún personaje masculino, pues su ausencia restaría credibilidad a la obra, son las mujeres los pilares de esta obra y quienes se alzan con el protagonismo, dando lugar a una especie de novela coral ya que paralelamente a lo que podemos considerar la trama principal, en la que destacarían las tres mujeres indicadas anteriormente, se van articulando diferentes subtramas que se complementan entre sí. Además Kathryn Stockett consigue que empaticemos muy rápido con sus personajes, implicándonos en su vida y sintiendo de cerca las emociones y sentimientos que experimentan ante cada situación, sintiendo la impotencia de no poder hacer nada antes las injusticias a las que se enfrentan.

Como narradoras, Aibeleen, Minny y Skeeter son las figuras a las que llegamos a conocer con mayor profundidad y, si bien presentan diferencias notables en sus caracteres, las tres consiguen ganarse el aprecio y el cariño del lector. Personalmente, me ha gustado mucho el carácter de Aibeleen por la calidez, sensibilidad y bondad que desprende en todo momento. La muerte de su hijo ha provocado que el mundo de Aibeleen se tiña de gris, enfrentándose desde entonces a los dolorosos recuerdos y volcándose en su trabajo como cuidadora de bebes, una labor en la que intenta refugiarse para olvidar que su hijo ya no está a su lado.

Por su parte, Skeeter es una joven que acaba de terminar sus estudios y regresa al hogar familiar, en el que tiene que soportar las directrices de una madre obsesionada porque su hija encuentre un prometido. Sin embargo, estos asuntos quedan muy lejos de las verdaderas motivaciones de la joven, quien desea convertirse en escritora y cuyo carácter queda marcado por la determinación y la disconformidad ante la situación que la rodea, demostrando valentía y coraje en la defensa de sus ideales.

Minny completaría el cuadro principal y posee rasgos igualmente destacables, siendo lo más llamativo en su personalidad el atrevimiento y descaro que muestra al decir casi siempre lo que piensa sin pararse a pensar las consecuencias que puede acarrearle. Casada y madre de una numerosa familia cuyo cuidado tiene que compaginar con su trabajo como criada, es una mujer infatigable que posee un gran corazón y en cuyo ámbito familiar tiene que enfrentarse también a serios problemas.

Como personajes secundarios destacan las mujeres que se encuadran en el grupo de las señoras, entre las que es inevitable hacer mención a Hilly Holbrook, antagonista principal en la novela y que destacará por ser la impulsora de la campaña que ha denominado “Iniciativa de Higiene Doméstica” además de por su modo de ser arrogante, soberbio, altivo e intolerante. Igualmente encontramos a Miss Leefolt, para quien trabaja Aibeleen y cuya personalidad débil y carente de voluntad propia hace que se mueva en consonancia con las ideas de su amiga Hilly; Charlotte Phelan, la madre estricta y conservadora de Skeeter o a Cecilia Foote, que a pesar de su posición es rechazada por las demás mujeres y que resulta un tanto extravagante, por lo que es un personaje que introducirá un toque de humor en la historia debido a algunas situaciones que protagoniza.

Es evidente que uno de los aspectos más interesantes que presenta Criadas y señoras es poner de manifiesto el contraste que se establece entre las criadas y las señoras, resaltando la oposición que se da entre unas y otras y especialmente las desigualdades que sufren las criadas afroamericanas. Gracias a los testimonios de Aibeleen, Minny y del resto de sirvientas veremos cómo son ignoradas por sus empleadores, relegadas y humilladas repetidamente, llegando a soportar gritos e insultos por parte de unas personas que se creen en una posición superior. Kathryn Stockett nació en Jackson y al igual que Skeeter, la protagonista de su novela, mantuvo una relación muy cercana con la niñera afroamericana que se encargó de cuidarla, empleando su propia historia personal como fuente de inspiración para escribir su novela, enfrentándose incluso a una demanda de la que fue la niñera de su hermano que afirma que el personaje de Aibeleen se refiere a ella.

A pesar de que "Criadas y señoras" es una novela que se centra principalmente en las personas, cuenta con una cuidada ambientación para recrear la atmósfera que se vivía en los años 60 en las poblaciones sureñas. Puesto que el tema central de la trama gira en torno a la segregación, muchos de los aspectos que se reflejan están vinculados al mismo y así vemos algunos de los cambios que se van produciendo y se incluyen acontecimientos que tuvieron lugar en ese tiempo como el asesinato de Medgar Evers, la admisión de James Meredith en la universidad de Mississipi, el asesinato de John F. Kennedy, las sentadas pacíficas o la gran marcha sobre Washington convocada por Martin Luther King.

La obra de Kathryn Stockett resulta una lectura interesante y atractiva pues además de acercarnos a esta época es una historia que incluye dosis de suspense en torno a las actividades que Aibeleen, Skeeter y Minny están llevando a cabo, lo que provoca que paulatinamente vaya aumentando la tensión y en consecuencia nuestras ganas de llegar al final y descubrir cómo va a resolverse todo y que les sucederá a las protagonistas.

Como veis, la lectura de este libro no me ha defraudado y mi opinión es igual de favorable que la de la mayoría de reseñas con las que cuenta la obra. Convertido en un éxito de ventas desde su publicación, Criadas y señoras recoge la historia de tres mujeres completamente diferentes entre sí que se unirán para defender un ambicioso proyecto con el que intentarán mostrar la realidad del Mississippi de los años 60 y del que surgirá una conmovedora amistad. Una novela cuya lectura resulta muy entretenida y que merece la pena leer, parándose a reflexionar sobre los valores que la misma destaca.

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