lunes, 18 de mayo de 2015

La ley de los justos - Chufo Lloréns

La ley de los justos
Título: La ley de los justos
Autor: Chufo Lloréns
Editorial: Grijalbo
Año: 2015
ISBN: 978-84-253-5290-4
Nº de páginas: 1152

La ley de los justos es la última novela de Chufo Lloréns, un autor del que yo he leído hasta ahora otros dos libros que me han gustado mucho, Te daré la tierra y La saga de los malditos, por lo que en cuanto supe que publicaba uno nuevo me lo apunté inmediatamente y gracias a la editorial que me ofreció un ejemplar para leer y reseñar no he tenido que esperar demasiado para disfrutar de la historia que recogen sus más de mil páginas.

"La ley de los justos" nos sitúa en la Barcelona de finales del siglo XIX, donde residen los Ripoll, una de las familias más importantes de la burguesía catalana. Don Práxedes Ripoll y su cuñado y socio Orestes Guañabens se encuentran al frente de la empresa Herederos de Ripoll-Guañabens, dedicada a la importación y exportación de toda clase de productos de ultramar como café, azúcar de caña, tabaco de hoja o puros habanos, gracias a lo cual mantienen un elevado status dentro de la sociedad barcelonesa. A lo largo de las páginas de la novela asistiremos al curso que siguen las vidas de los diferentes miembros de ambas familias, Ripoll y Guañabens, en muchos casos marcados por los acontecimientos sociales, observando al mismo tiempo la lucha que mantendrán dos jóvenes por defender su amor a pesar de los perjuicios y las diferencias que separan las clases sociales a las que pertenecen.

Chufo Lloréns
Chufo Lloréns
Resulta complicado resumir en unas líneas el argumento de una novela tan extensa como La ley de los justos, aunque por otra parte pienso que siempre es mejor enfrentarse a una lectura sin saber demasiado de lo que nos espera en su interior, más cuando existen tantos frentes abiertos y suceden tantas cosas como en este libro. Y es que, si bien estas dos familias podríamos decir que son el eje en torno al que se va construyendo la novela, no son los únicos personajes importantes que encontraremos a lo largo de sus páginas, pudiendo incluso afirmar que estamos ante una novela coral.

La ley de los justos viene dividida en dos grandes partes, Tiempo de rosas y Tiempo de espinas, ocupando cada una más o menos la mitad del libro, y a su vez están estructuradas internamente en diversas partes numeradas de extensión variable que van alternando entre los diferentes personajes y subtramas. Esta es una estructura que da mucha agilidad a la lectura ya que en general estas partes no son demasiado extensas, por lo que siempre invita a leer un poco más, haciendo que el volumen de páginas con el que cuenta deje de ser un problema.

Por lo que se refiere al estilo narrativo de Chufo Lloréns, si habéis leído algún libro suyo se mantiene similar, encontrándonos con una prosa cuidada, concisa y clara que resulta amena y sencilla de leer. El relato sigue un curso lineal y desde las primeras páginas el libro tiene un ritmo ágil y dinámico ya que la sucesión de acontecimientos y giros argumentales es constante, lo que hace que la lectura sea muy entretenida y avancemos páginas casi sin darnos cuenta. Como viene siendo habitual en sus libros, destaca especialmente la técnica descriptiva pues Chufo Lloréns dibuja con todo lujo de detalles cada uno de los escenarios en los que tienen lugar las diferentes escenas, aunque todo ello queda bien integrado en el relato y no se hace pesado ni aburrido, o al menos a mí no me lo ha parecido ya que disfruto con este tipo de descripciones que me transportan con tanta facilidad a otros lugares.

Señalaba anteriormente que "La ley de los justos" era una especie de novela coral pues el protagonismo está equilibrado entre una serie de personas que son las que van guiando el curso de la historia. La galería de personajes es así bastante amplia, tanto por los principales como por los secundarios, pero Chufo Lloréns se encarga de dotar a todos ellos de unas personalidades diferenciadas y tan bien trazadas que es fácil en todo momento saber quién es quien. Si hay algo que me gusta de sus personajes son los diferentes caracteres que presentan, cargados de matices y cada uno de ellos con unas motivaciones que les llevan a actuar de una forma u otra en cada momento. Evidentemente y como sucede en la vida real, encontramos personas de corazón bondadoso que siempre se guían por el impulso de ayudar a los demás, y otras ruines y egoístas, que únicamente buscan su propio bienestar, siendo estos los extremos y encontrándonos en La ley de los justos otros muchos personajes que se sitúan entre ambos límites, pues hay personalidades de todo tipo. Además y tratándose de una novela histórica, encontramos también figuras que realmente existieron en la época, aunque en este caso siempre en un segundo plano o como meras referencias.

Dice Chufo Lloréns en una nota final que “La ley de los justos” es una novela histórica ya que si bien es un relato de ficción, se mueve en una época muy concreta que es necesario describir, siendo este uno de los puntos que llama especialmente la atención del lector. Como os decía la técnica descriptiva del autor es muy minuciosa, lo que hace que nos podamos imaginar con gran facilidad y detalle cada uno de los escenarios y atmósferas en los que se mueven los personajes. La mayor parte de la acción se sitúa en la ciudad de Barcelona, a cuyo aspecto y forma de vida nos acerca Chufo Llórens, permitiéndonos pasear por sus calles, conocer los edificios más emblemáticos, ver cómo se comportaba la sociedad de la época, las fiestas y actos sociales que tenían lugar, las diferencias que existían entre unos barrios y otros así como entre las clases sociales o los conflictos políticos y laborales que estaban vigentes, entre otros muchos aspectos pues como os decía, el autor no escatima en información o pormenores para lograr que el lector se sienta transportado a esta ciudad a través de la lectura, incluyendo notas a pie de página para ampliar algunos datos cuando es necesario. Junto a Barcelona, Cuba es otro de los principales escenarios en los que tiene lugar la trama en un momento en el que la isla aún se encuentra bajo el gobierno español pero las cosas están comenzando a cambiar como consecuencia de los movimientos independentistas.

Esta excelente ambientación va asociada al contexto histórico en el que se sitúa la trama, por lo que a lo largo de los capítulos se van integrando sucesos históricos que tuvieron lugar en dicho periodo. Finalizada la Exposición Universal, Barcelona es una ciudad que vive un momento de esplendor pero que también se enfrenta a serios conflictos derivados de movimientos de revuelta social como el anarquismo, que hacen que se sucedan los atentados y las bombas, destacando así episodios como el ocurrido en el teatro del Liceo, que siembran el miedo entre la población. Esta situación queda reflejada en La ley de los justos, donde a lo largo del relato se van integrando acontecimientos de todo tipo que nos acercan a lo ocurrido en aquellos años de una forma amena y entretenida, además de resultar interesante e instructivo. Todo ello nos da una idea del enorme trabajo de documentación que ha tenido que realizar el autor para escribir la novela, lo que podemos contrastar a través de la bibliografía incluida en las páginas finales.

Si bien La ley de los justos queda catalogada como novela histórica, son varios los componentes que se dan cita en su interior y que hacen que pueda resultar atractiva para un amplio número de lectores. Puesto que en su eje central se sitúan las familias Ripoll-Guañabens resulta acertado también señalar que es una saga familiar y además entre sus páginas nos vamos a encontrar romance, aventuras, venganza, odio, amistad, secretos familiares o drama; elementos que aparecen combinados de una forma equilibrada haciendo que sea una obra muy completa que resulta de lo más recomendable.

Creo que llegados a este punto es evidente que el autor me ha vuelto a conquistar con este libro: La ley de los justos me ha gustado muchísimo y sin duda estará entre las mejores lecturas de este año. La última novela de Chufo Lloréns logra trasladarnos a la Barcelona modernista de finales del siglo XIX gracias a su cuidada y detallada ambientación, resultando una lectura fluida y ágil a pesar de contar con más de mil páginas pues mantiene la atención y el interés a lo largo de todas ellas.

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Gracias a la editorial por facilitarme el ejemplar para su reseña
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