miércoles, 22 de julio de 2015

Los caminos del mar - Magdalena Albero Andrés

Los caminos del mar
Título: Los caminos del mar
Autor: Magdalena Albero Andrés
Editorial: Roca Editorial
Año: 2014
ISBN: 978-84-9918-767-9
Nº de páginas: 384

Los caminos del mar es el título de la novela con la que Magdalena Albero Andrés ha hecho su debut en este género, resultando ganadora del II Certamen Internacional de Novela Histórica Ciudad de Úbeda. Había visto varias reseñas positivas sobre la misma, por lo que cuando se me presentó la oportunidad de leerla acepté inmediatamente, más teniendo en cuenta que el género histórico se encuentra entre mis favoritos.

El inicio de "Los caminos del mar" nos sitúa en Atenas en el año 286 a.C. y tiene por protagonista a Irene, una joven de quince años que vive con su padre Kleon, quien se ha ocupado de su crianza y educación tras la muerte de su madre cuando ella era tan solo una niña. Durante todos estos años Kleon ha sido para Irene su único amigo, confidente, maestro y apoyo, por lo que cuando sea encarcelado acusado de traición y conspiración contra el primer mandatario de Atenas, Irene se verá obligada a abandonar la ciudad para trasladarse junto a Herófilo, uno de los amigos de Kleon, a Alejandría, ciudad en la que reside junto a su esposa Caledonia ejerciendo el arte de la Medicina. La vida de la joven cambiará a partir de ese momento, tomando un nuevo rumbo que estará marcado tanto por los acontecimientos a los que tendrá que hacer frente como por los conocimientos de medicina que irá adquiriendo progresivamente y que despertarán su interés por esta práctica.

Magdalena Albero Andrés
Magdalena Albero Andrés
A lo largo de los treinta y ocho capítulos que componen Los caminos del mar y siguiendo un curso lineal iremos descubriendo el camino que va tomando la vida de Irene. Las aventuras se van sucediendo de forma constante por lo que es un libro que se lee con facilidad y agilidad, además de resultar atractivo por el periodo histórico en el que se desarrolla. Es la propia Irene quien comparte con nosotros su relato en primera persona, y Magdalena Albero imprime un ritmo pausado pero fluido a la narración. Su estilo se aprecia cuidado, empleando una prosa elegante, concisa y clara que resulta amena y agradable de leer, con una combinación equilibrada entre diálogo y narración.

Uno de los puntos a destacar en la obra es sin duda su protagonista, Irene, una figura que queda perfectamente definida y a cuya evolución asistiremos desde las primeras páginas, conociéndola prácticamente desde niña y observando cómo va madurando y forjándose una personalidad luchadora, fuerte y decidida para salir adelante ante las múltiples dificultades que el destino va poniendo en su camino. Irene es un personaje que me ha gustado pues está construida con acierto, otorgándole la autora tanto virtudes como defectos que la humanizan y hacen que nos resulte más cercana. Quizás de los aspectos más interesantes en ella es el interés por la práctica de la medicina que va desarrollando, esforzándose por estudiar y aprender a pesar de la oposición recibida por su condición de mujer, la cual conlleva que le esté prohibido entrar en las dependencias de la escuela además de poner en práctica estos conocimientos reservados únicamente a los hombres.

Si bien Irene es la figura en torno a la que se va desarrollando la historia, a su lado iremos conociendo a otros personajes que a pesar de quedar en un plano más secundario, ejercen influencia en su vida y por lo tanto tienen cierta relevancia aunque no están dotados de tanta profundidad. Entre todos ellos merece la pena destacar el nombre de tres hombres que influirán decisivamente en la vida de la joven: su maestro y protector Herófilo, un hombre sabio y de carácter bondadoso que conseguirá ganarse el aprecio de cuantos le rodean; el discípulo de este último, Linos, y el escultor Leandro. Así mismo no podían faltar en esta obra personajes históricos que irán apareciendo en uno u otro momento y mezclándose con los ficticios como son el propio Herófilo de Calcedonia, el médico Erasístrato junto al que este realizó las primeras disecciones de cadáveres, Epicuro o el rey Ptolomeo I y su hijo Ptolomeo II.

Como buena novela histórica que es, en Los caminos del mar se aprecia un excelente trabajo de documentación que es el que le sirve de base a la autora para desarrollar la trama de su novela. La ambientación es otro de los puntos fuertes en esta obra, cuidada y minuciosa de tal forma que somos testigos no solo del día a día de la sociedad sino también de otros aspectos como el papel desempeñado por la mujer dentro de esta sociedad o la mentalidad y costumbres que imperaban en dicho periodo, otorgando especial importancia a la medicina, tema en torno al que conoceremos su estudio, la forma de ejercerla, las prácticas o las hierbas y tratamientos aplicados a cada dolencia, aunque todo ello de una forma muy amena y sin datos o información excesiva que saturen al lector. Igualmente atractivas resultan las descripciones que Magdalena incluye de las ciudades en las que se desarrolla la trama. Atenas, Creta, Rodas y su estatua del dios Helios, Pharos, o la creciente Alejandría con su magnífica biblioteca, la Escuela de Medicina o el palacio del rey Ptolomeo, y donde asistiremos a la construcción de su famoso Faro, son los principales escenarios a los que "Los caminos del mar" nos traslada, disfrutando de la recreación que la autora realiza de los mismos.

Aquellos lectores que sean aficionados al género histórico disfrutarán sin duda con la lectura de Los caminos del mar pues es una novela bien escrita y ambientada, en la que se aprecia la labor de documentación realizada por su autora y que cuenta con una interesante protagonista junto a la que asistiremos a una historia de valentía y superación repleta de aventuras.

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Gracias a la autora y a la editorial por facilitarme el ejemplar para su reseña
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