miércoles, 4 de mayo de 2016

Las siete hermanas - Lucinda Riley

Título: Las siete hermanas
Autor: Lucinda Riley
Editorial: Plaza & Janés
Serie / Saga: Las siete hermanas 1
Traducción: Sheila Espinosa / Matilde Fernández
Año: 2016
ISBN: 978-84-0101-721-6
Nº de páginas: 592

Una de mis mejores lecturas el año pasado fue La rosa de medianoche de Lucinda Riley por lo que cuando descubrí entre las novedades del pasado mes de abril Las siete hermanas, la nueva novela de la autora, y además con una sinopsis tan atractiva, no pude resistirme a embarcarme en su lectura en cuanto tuve oportunidad. Lo comprobaréis a continuación pero ya os adelanto que me ha gustado muchísimo por lo que Lucinda Riley estará nuevamente en la lista de mis lecturas destacadas en 2016.

Lucinda Riley
Lucinda Riley
"Las siete hermanas" es en realidad el título que lleva la saga a la que pertenece este primer libro, subtitulado La historia de Maia. Como ella misma nos cuenta en las páginas finales, con este volumen Lucinda Riley da comienzo a una saga inspirada en la mitología de las Siete Hermanas de las Pléyades y que estará compuesta por siete libros. Este dato no debemos verlo como un obstáculo pues con independencia de que forme parte de esta serie, se puede leer de una forma independiente sin problema ya que la trama principal queda completamente cerrada. Eso sí, van a quedar algunas cuestiones secundarias en el aire por lo que si queremos desvelar esos interrogantes, tendremos que seguir leyendo el resto de libros.

La historia de Maia, la mayor de las hermanas D’Aplièse, da comienzo en junio del año 2007 cuando se encuentra pasando unas vacaciones en Londres y recibe la noticia de que su padre adoptivo, Pa Salt, ha fallecido. Tras ponerse en contacto con sus cinco hermanas para comunicarles la triste noticia, regresa inmediatamente a la casa familiar en Ginebra, donde espera poder celebrar el funeral. Sin embargo a su llegada descubrirá que su padre ya ha recibido sepultura, pues su deseo era que ninguna de sus hijas estuviese presente. Aún conmocionadas por todo lo sucedido, las seis hermanas asistirán a la apertura del testamento en el que además de dejarlas cubiertas económicamente durante el resto de sus vidas, su padre les ha dejado como legado una esfera armilar en cuyos anillos aparecen sus nombres junto a unas inscripciones, aunque ninguna de ellas sabe qué significado puede tener. La explicación parece hallarse en las cartas que Pa Salt ha escrito para cada una de sus hijas antes de morir, y cuando Maia abra la suya, descubrirá que contiene las pistas necesarias para desvelar cuál es su origen. Y siguiendo estas orientaciones Maia viajará hasta Brasil, donde comenzará a reconstruir las piezas de su pasado, un pasado que se remonta hasta la época de la Belle Èpoque de Río de Janeiro y gracias al que conoceremos la historia de Izabela Bonifacio, la bella hija de un paulista descendiente de inmigrantes italianos que gracias a su esfuerzo y trabajo ha conseguido convertirse en uno de los hombres más ricos de Río.

La primera pregunta que surge cuando comenzamos a leer es el motivo de que la saga sea las siete hermanas cuando en realidad las hermanas D’Aplièse que aparecen en este volumen son únicamente seis. En los primeros capítulos del libro vamos a encontrarnos con una pequeña introducción a esta peculiar familia compuesta por seis mujeres procedentes de diversos rincones del planeta y que Pa Salt adoptó siendo bebés, criándolas bajo su protección y poniéndoles los nombres de las Siete Hermanas, su constelación favorita. No obstante pronto la trama se centrará en la historia de Maia, lo que nos lleva a imaginar que el resto de hermanas irán protagonizando cada uno de los siguientes volúmenes.

En el interior de "Las siete hermanas" nos vamos a encontrar con dos líneas argumentales que se van alternando a lo largo de las seis partes en las que queda estructurada la novela, aunque la última es más bien una especie de epílogo que creo que la autora utiliza para introducir el siguiente libro ya que está protagonizada por otra hermana. Una de las líneas argumentales es la que transcurre en el tiempo presente, concretamente en el año 2007, y tiene por protagonista a Maia, mientras que la otra trama nos trasladará hasta el pasado para descubrir los orígenes de su familia, remontándose a los años veinte. Como suele suceder en este tipo de libros, la historia del pasado cobra más relevancia y también resulta mucho más atractiva que la del presente, aunque en este caso están bastante equilibradas, por lo que el libro en su conjunto a mí me ha parecido muy interesante, algo que ya me sucedió con La rosa de medianoche.

Cada una de estas partes agrupa diversos capítulos que suman un total de cincuenta y uno, y mientras que las partes centradas en Maia están narradas en primera persona por ella misma, cuando se trata del pasado es un narrador omnisciente el encargado de poner voz al relato. Las siete hermanas está escrito con sencillez y agilidad empleando Lucinda Riley una prosa envolvente, clara, fluida y asequible, con un hábil manejo del suspense y la intriga que mantienen el ritmo constante y hacen que necesitemos avanzar continuamente para desvelar qué va a ser de los personajes. Es cierto que en cuanto al planteamiento general este libro es similar a muchos otros que giran en torno a una persona que investiga su pasado, pero ya sabéis que este tipo de historias a mí me encantan, disfruto muchísimo con estas lecturas y por eso no me canso de ellas por lo que una saga que se componga de tramas similares a esta me resulta irresistible.

Puesto que tenemos dos líneas argumentales, son dos las protagonistas que vamos a tener en Las siete hermanas. En el tiempo presente conocemos a Maia, la mayor de las hermanas D’Aplièse, traductora de profesión y que es la única de las seis que aún comparte hogar con su padre, aferrada a la idea de que él está envejeciendo y necesita compañía. Es por eso que su muerte supondrá una mayor conmoción para ella, que tendrá que dejar a un lado el mundo ficticio en el que vive, inmersa en sus traducciones, para enfrentarse a la realidad e intentar superar sus traumas del pasado, que han marcado su trayectoria vital, convirtiéndola en una mujer solitaria y encerrada en sí misma. Gracias a su cuidada construcción es un personaje al que llegamos a conocer bien y que se va ganando poco a poco nuestro aprecio, pues en un principio por su carácter puede parecer un tanto fría y distante, pero a medida que avancemos iremos profundizando en sus sentimientos y descubriendo su pasado, llegando a empatizar con ella.

Paul Landowski
A pesar de que Maia es un buen personaje, su figura queda eclipsada por la de Izabela, la protagonista de la línea argumental del pasado, cuya personalidad y experiencias vividas son mucho más atractivas e interesantes que las de Maia. A Izabela la conoceremos en un momento de transición en el que dejará atrás su infancia para convertirse en una hermosa joven que descubrirá nuevas experiencias, entre ellas el amor, pero que también deberá asumir compromisos y responsabilidades, algunas de las cuales no son fáciles de cumplir. Es un personaje que igualmente está perfilado con detalle y en su caso despierta nuestro afecto desde un principio haciendo que asistamos con interés al curso que sigue su vida y los cambios que se van produciendo en ella, además de resultar interesante ver los problemas y dilemas a los que tiene que hacer frente y las decisiones que va tomando.

Junto a ellas dos encontramos una rica galería de personajes en la que destacan varias figuras por el papel que desempeñan en el desarrollo de la historia como el escritor brasileño Floriano en el presente, o Gustavo Aires Cabral, su madre Luiza o el joven escultor Laurent Brouilly en la trama del pasado. Algunas de estas figuras secundarias resultan interesantes no solo por su construcción sino también por ser personajes reales y así entre las páginas de Las siete hermanas encontramos a Heitor da Silva Costa, arquitecto e ingeniero del Cristo Redentor, o al escultor francés Paul Landowski.

Y es que "Las siete hermanas", como su autora señala, es una obra de ficción que está aderezada con figuras y hechos históricos. De esta manera el hilo argumental del pasado se sitúa en un contexto que resulta de lo más atractivo, al menos desde mi punto de vista. Lucinda Riley ambienta parte de su novela en la década de los años veinte con dos ubicaciones principales, París y Brasil, esta última también en el 2007 y complementada con la residencia de Pa Salt en Ginebra. Lucinda Riley emplea elegantes y bellas descripciones que sin extenderse en datos innecesarios nos permiten tener una visión muy clara de cada escena y entorno, disfrutando de los fascinantes ambientes en los que se mueven los personajes.

Cristo Redentor
En el tiempo presente descubrimos los encantos de la ciudad de Río de Janeiro, la atmósfera que se vive en sus calles, las costumbres y modo de vida de los cariocas o sus hermosas playas, pero es en el tiempo pasado donde radica el mayor encanto de la ambientación. Seguimos descubriendo esta maravillosa ciudad pero la narración queda aderezada con información histórica ya que los personajes toman parte activa en determinados acontecimientos y así conoceremos cómo fueron esos años en Brasil, cómo vivía la alta sociedad, la importancia que tenía la industria del café y la política que se aplicó a su producción, su posterior decadencia o el impacto que tuvo el crack del 29 para la economía del país, destacando entre todos los hechos históricos mencionados la construcción de su Cristo Redentor. Esta obra da lugar a una subtrama de lo más interesante en la que se nos descubren anécdotas relacionadas con el proyecto que llevó a cabo Heitor da Silva Costa, poniendo de manifiesto los problemas que tuvo que resolver relacionados con el tamaño y emplazamiento de la estatua, o cómo se llevó a cabo esta impresionante y representativa escultura ubicada en la cima del cerro del Corcovado. Y si el Brasil de los años veinte resulta fascinante, la ciudad de París no se queda atrás y los capítulos que transcurren en este emplazamiento son el complemento perfecto que nos permitirá trasladarnos a la Belle Èpoque parisina, descubriendo los encantos del Montparnasse bohemio donde se dan cita intelectuales y artistas.

Como veis son muchos los aspectos que me han cautivado en Las siete hermanas y es que la novela de Lucinda Riley combina en su interior una serie de elementos que hacen que su lectura resulte de lo más recomendable si sois aficionados, como es mi caso, a este tipo de historias. Tenemos secretos familiares pero también hay misterio, arte, cultura, mitología griega, astrología, drama, recreación histórica o romance, todo ello entrelazado para componer una historia sumamente atractiva que se disfruta desde el principio y resulta muy agradable de leer, por lo que una vez finalizada nos alegramos de que aún esperen otros seis libros similares si la experiencia va a ser igual de satisfactoria.

Lucinda Riley se ha convertido para mí en una autora de referencia y ya estoy deseando repetir con algún otro de sus libros. Creo que es evidente que Las siete hermanas (La historia de Maia) me ha encantado y no puedo más que recomendar su lectura a todas aquellas personas que disfruten con este tipo de tramas familiares que transcurren a través de dos planos temporales, así como a aquellos que se sienta atraídos por la fascinante época de la Belle Èpoque brasileña y parisina.

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Gracias a la editorial por facilitarme el ejemplar para su reseña
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