jueves, 27 de octubre de 2016

La sangre de los crucificados - Félix G. Modroño

Título: La sangre de los crucificados
Autor: Félix G. Modroño
Editorial: Algaida
Año: 2007
ISBN: 978-84-9067-678-3
Nº de páginas: 348

Había leído dos novelas de Félix G. Modroño que me habían encantado, La ciudad de los ojos grises y Secretos del arenal, por lo que desde hacía tiempo quería leer las que me faltaban publicadas anteriormente, aunque nunca encontraba la ocasión para hacerlo. El empujón definitivo ha llegado hace unos días gracias a la próxima publicación de su última obra, Sombras de agua, en la que retoma las aventuras del doctor Zúñiga, protagonista también de sus dos primeros libros.

"La sangre de los crucificados" transcurre en el año 1682 y comienza con la llegada de Fernando de Zúñiga a Zamora para atender la llamada de su obispo, quien le ha requerido para tratar un asunto de suma importancia para los intereses del cabildo. Así se enterará de que junto a la puerta principal de la iglesia de San Claudio hace unos meses ha sido hallado un hombre muerto, desangrado y con una extraña herida en el cuello, que curiosamente es el mismo cuya cara ha sido representada en la escultura de un Cristo crucificado con la que el obispo ha sido obsequiado, pero cuya autoría nadie ha reclamado. La misión de Fernando de Zúñiga será averiguar si la persona que ha creado esta imagen es la misma que ha cometido el asesinato y de ser así, los motivos de por qué lo hizo. Comenzará así una andadura que le llevará desde tierras zamoranas hasta Sevilla, pasando por la Salamanca universitaria y la Corte madrileña, intentando averiguar qué y quién se esconde detrás de este enigma, y contando para ello con la ayuda del joven Pelayo, criado del obispo que se pondrá a su servicio.

Félix G. Modroño
Félix G. Modroño
Como os decía, La sangre de los crucificados es la primera de una serie de novelas que tienen en común a su personaje protagonista, el doctor Fernando de Zúñiga. A este título le sigue Muerte dulce y hoy sale a la venta la tercera entrega, Sombras de agua. No obstante y aunque os digo que forman una serie, son libros independientes que se pueden leer sin problema por separado pues cada uno está enfocado en un caso que tiene que resolver y el final queda cerrado al margen de cuestiones más personales de los personajes que sí tienen cierta continuidad.

Tras el prólogo con el que se da inicio la historia, la novela se presenta estructurada en nueve capítulos a lo largo de los que linealmente se va desarrollando la trama. Algunos de estos capítulos son un poco extensos pero gracias a una división interna en partes más breves la lectura se vuelve ágil y dinámica, con lo que es un libro que se lee con gran facilidad. En esto también tiene mucho que ver el estilo narrativo de Félix G. Modroño ya que emplea una prosa ligera, precisa, clara, fina y cuidada, muy bien adaptada a la época en la que discurre la acción recurriendo a vocabulario y expresiones propias de dicho periodo así como a términos de germanías, registrados estos últimos en un glosario final. El relato corre a cargo de un narrador omnisciente y desde los primeros capítulos el ritmo es muy fluido tanto por la abundancia de diálogos como por la continúa sucesión de aventuras en las que se ve envuelto el protagonista.

Como figura principal en esta historia tenemos a un carismático personaje al que Félix G. Modroño va retratando con minuciosidad de forma progresiva, permitiéndonos profundizar en su carácter a medida que avanzamos en la historia. Fernando de Zúñiga, vizconde del Castañar y doctor en medicina de la Universidad de Salamanca, es un hombre que roza la cincuentena y que ha alcanzado una notable fama por sus dotes diplomáticas y facilidad para llegar a acuerdos. Además, sus conocimientos de medicina y de ciencias ocultas unidos a su escepticismo religioso hacen que posea una extraordinaria perspicacia en el estudio de enigmas, por lo que ocasionalmente se dedica a desvelar extraños sucesos que llegan a su conocimiento. Aunque en un principio por su personalidad puede parecer demasiado serio y distante, finalmente acaba siendo un personaje cercano, humano y entrañable que se gana el aprecio del lector, con lo que es una alegría saber que nos esperan al menos otros dos libros protagonizados por él.

Anterior portada
El doctor Zúñiga cuenta con la ayuda del joven Pelayo, criado del obispo de Zamora que en esta ocasión se pondrá al servicio de don Fernando. Es un muchacho despierto, servicial e inteligente al que este encargo dará la posibilidad de salir de las tierras zamoranas, una aventura que inevitablemente va a hacer que evolucione al descubrir nuevos horizontes e incluso sentimientos, ganándose la simpatía y la confianza de don Fernando, con quien va a establecer una relación cada vez más estrecha al ver en él esa figura paterna de la que Pelayo ha carecido desde niño.

El resto de personajes, entre los que encontramos no sólo figuras ficticias sino también reales como el obispo de Zamora Alfonso de Balmaseda, Mariana de Austria, el pintor Juan Valdés Leal o los escultores Francisco Ruiz Gijón y Pedro Roldán, quedan en un plano más secundario y no están dibujados con tanto detalle, pero sí de una forma correcta en función de su mayor o menor implicación en la historia e incluso algunos darán lugar a pequeños hilos argumentales paralelos como es el caso de la madre del rey Carlos II, con quien el vizconde de Castañar mantiene una estrecha amistad que hace posible que el autor nos muestre lo que sucede en el interior de la Corte en un momento en el que la dinastía de los Austrias está llegando a su fin, y media Europa espera la muerte de un rey frágil y enfermizo al que los malos augurios han acompañado desde su nacimiento, mientras el pueblo comienza a impacientarse ante su falta de descendencia.

"La sangre de los crucificados" es una novela que se desarrolla a ritmo de thriller pero por sus características también se encuadra dentro del género histórico, es decir, que sería uno de esos libros que definimos como thriller histórico. El buen hacer de Félix G. Modroño a la hora de enmarcar sus historias ya me había quedado claro en La ciudad de los ojos grises y en Secretos del arenal, y en este caso lo he vuelto a comprobar. La trama de La sangre de los crucificados se sitúa a finales del siglo XVII y ya desde las primeras páginas se aprecia que el autor se ha documentado muy bien para que el contexto histórico de este periodo quede perfectamente integrado en la historia, sumándose a ello una fantástica ambientación que se convierte en el complemento perfecto.

Aceñas de Olivares (Zamora) ©
Las pistas que Fernando de Zúñiga va siguiendo para desvelar la identidad del asesino le llevarán a recorrer distintos lugares de la geografía española. Así comenzaremos visitando Zamora, una ciudad que no es habitual encontrar como escenario en las novelas pero cuya belleza y grandiosidad de monumentos queda plasmada en las descripciones que Félix hace de ella, en las cuales se aprecia el cariño que siente por esta tierra. Salamanca, tanto la propia ciudad como algunas zonas de su provincia, con especial trascendencia del valle conocido como Las Batuecas y su monasterio carmelita, Madrid, capital del reino en plena ebullición en contraste con el estado decadente que sufren el resto de ciudades españolas, o la maravillosa Sevilla, son emplazamientos por los que vamos a acompañar a Fernando y a Pelayo en sus pesquisas, estando todos ellos minuciosamente dibujados para que el lector no tenga problema a la hora de identificar y visualizar los distintos escenarios, llegando incluso a despertar la curiosidad por visitarlos.

No solo visualmente quedan descritos estos parajes pues, como os decía, el contexto histórico también se ha cuidado al detalle y así queda plasmada la atmósfera que se vivía en el país encontrándonos alusiones que hacen referencia a cómo era el día a día en cada una de estas ciudades, los problemas que existían en la Corte o algunas de las preocupaciones que tenían los habitantes, entre otros muchos aspectos, ocupando una importante posición el ámbito de la cultura y el arte al estar la investigación del doctor Zúñiga encaminada en esa línea.

Acción, aventuras, misterio, enigmas por resolver, asesinatos e incluso algunas pinceladas de amor son elementos que vamos a encontrar en el interior de La sangre de los crucificados, dando lugar a una trama muy entretenida con la que disfrutarán un gran número de lectores y a la que hay que añadir el plus de contar con esa estupenda ambientación histórica que acabo de mencionar, que para los aficionados al género va a suponer un mayor atractivo que en cambio no se va a convertir en obstáculo para los que no disfruten de él, ya que todo está integrado con enorme naturalidad.

En definitiva, como bien señala en la contraportada “La sangre de los crucificados es un thriller histórico magníficamente ambientado en la España de finales del siglo XVII” con el que Félix G. Modroño da inicio a una serie protagonizada por el doctor Fernando de Zúñiga, peculiar personaje al que acompañaremos en la investigación de diferentes enigmas. Una novela muy amena y entretenida con la que yo he disfrutado enormemente y que por lo tanto os recomiendo leer, más teniendo en cuenta que hoy sale a la venta la tercera entrega de la saga y, aunque se pueden leer de forma independiente, siempre es recomendable comenzar por el principio.

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Gracias a la editorial y al autor por facilitarme el ejemplar para su reseña
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